noviembre 27, 2016

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León Plascencia Ñol







Rastro de nubes en San Felipe del Agua












Tu nombre aquí invisible…


J. A.








La terraza es un barco a la deriva. Hay epístolas que no entiendo bien.

Quieres respuestas, dices . Demasiadas nubes bajo el cielo de San Felipe

del Agua. Ahora quiero una historia. Por aquel sendero llevo a mi perro

a caminar. ¿Trajiste zapatos para andar por el cerro? Yo busco en tu cuerpo

una manera de decir que un acto de amor está más allá del círculo. Nubes,

casahuates y colibríes de pecho verde eléctrico. Nunca vimos el atardecer.

This plot of ground, dice Williams. Pero hay más, necesitas saberlo, como

ese abrazo mientras la luz cambia intermitente en la terraza. La felicidad

está aquí mientras se alejan los zanates y los petirrojos descansan

de ser piedras inversas. No se busca nada, un abrazo, la distancia

que ven los ojos. Más de cien kilómetros: allá está una idea del mar,



quizá lo podríamos ver pero ahora buscamos separar los colores

de esta montaña. Chíquiri ladra secamente. Ladrar secamente

es una rareza, escribir un poema es una rareza. Cubriste tu cama

para que no entren los mosquitos. I must tell you: una herida no cierra

rápido. Me gusta verte pintar, ya te lo dije; las manchas adquieren

consistencia y dolor; cada sombra de esta selva se impulsa en un color

y las palabras se alejan. No entiendo algunas epístolas aunque me gusta

escribir cartas largas en donde aparecen montañas. La terraza es un barco

a la deriva. Abro tus piernas: no quiero causar dolor. ¿Entiendes que las flores

cambian? Algo dice Williams en su poema: Del asfódelo, flor aún verde, / como

un ranúnculo / sobre la horqueta del tallo, / salvo que es verde y leñosa / vengo,

querida, / a cantarte. / Juntos vivimos largamente / una vida llena, / si quieres así

lo diré, / de flores. Por eso / me alegré / cuando supe que también hay flores /

en el infierno. (Versión de Octavio Paz). Pero yo quería decirte esto:  that

there were flowers also / in hell. Dar respuestas es difícil. He leído algunos

libros y nada ocurre, giro tu rostro, trazo en varios papeles japoneses. Debería

decirte  que quiero regresar a la playa para encontrarme con el cangrejo lento

y las olas extendidas en un amor  que es un vocabulario. Te hablo con la velocidad

de una figura retórica. Ya ves, esto no significa nada. Quise llenar más líneas,

dejar un gran silencio en su lugar, pedir una pizza, escuchar a Carlos y José;

“Flor de capomo” en tu voz. Ya deberíamos estar en la Cordillera. La terraza

es un barco a la deriva. Vemos desde aquí tu jardín –niwa, podría decir –. Leí

en algún lugar que niwa es jardín y aparece referido en el Nihon shoki. Ya sabes,

hold beauty, dice Carson. Escribir un poema es una rareza, es como atrapar

peces rojos en una laguna seca. En una ocasión el auto blanco quedó

a la orilla de la carretera para que tú miraras el valle de palmeras y las olas

estruendosas. Nunca Habías estado aquí. Arrojo una idea. Quieres respuestas,

dices . Demasiadas nubes bajo el cielo de San Felipe del Agua. Ahora

quiero una historia. El colibrí de pecho verde eléctrico se detiene un instante,

segundos de nuestro abrazo mientras hace frío. Tienes fantasmas en casa.

No busco el daño y el buque varado en alguno de los grises de la montaña.

Te explicaré mejor, dice él. Es algo muy simple. To say Beauty is Truth and stop,

de nuevo Carson  y esta nube blanca que no nos permitirá ver el atardecer.

Es la mejor manera que tengo de responderte. Escribir poemas es una rareza.

Antes de regresar cociné para ti como un acto de amor, pero a veces oculto

cualquier acto. Cargo piedras que no sé tirar. Quiero respuestas, dices

en un idioma amarillo. Sí, esta luz tiene excesos de grises y te veo

pintar silenciosamente. Te hablo y ya está el taxi entre los carrizales, no

vale la pena el desgaste de las piedras. Me equivoqué en los contornos,

las palabras se dañan por la velocidad. Quiero estar aquí, en esta terraza,

mirando el paisaje; abrazados, si quieres. Escribir poemas es una rareza,

los viajes se calculan dependiendo de la extensión de las palabras. Hoy

es una frase que no quiero dañar. Nunca quise abrir un cobertizo

para destruir los rastros del amor. Tengo miedo de las grullas silenciosas

del cuadro. No hiero, no busco herir. ¿“El sauce y la palma” te dice algo?

Tengo cicatrices, como ese tango. Ya sé que preferirías no escuchar ninguno,

hay demasiada cercanía para volverlo todo literario. Escribir poemas

es una rareza. Miro desde la terraza un colibrí. Ayer cayó una araña negra

-no sé su nombre- encima de la mesa del comedor y tu fantasma es blanco

y habla en un idioma incomprensible. Sigo pensando es los mensajes

y la prosa irascible. Aquí está la respuesta, quizá demasiado vaga, dirás,

pero las nubes grises casi cubren el cielo de San Felipe. No pude comerme

la empanada amarilla y no encontramos setas. Tengo objetos que vienen

de ti, palabras aprendidas en medio del abrazo. Querías imágenes, epístolas,

aquí las tienes. Ya sabes, hold beauty, dice Carson. Ésa es mi respuesta.











León Plascencia Ñol (1968, Jalisco, México)

Fuente: http://revistacritica.com/contenidos-impresos/poemas/tres-poemas-de-leon-plascencia-nol



Imagen: filodecaballos.com


noviembre 26, 2016

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Fidel Castro (1926 / 2016)













Fidel











dirán exactamente de fidel

gran conductor el que incendió la historia etcétera

pero el pueblo lo llama el caballo y es cierto

fidel montó sobre fidel un día

se lanzó de cabeza contra el dolor contra la muerte

pero más todavía contra el polvo del alma

la Historia parlará de sus hechos gloriosos

prefiero recordarlo en el rincón del día

en que miró su tierra y dijo soy la tierra

en que miró su pueblo y dijo soy el pueblo

y abolió sus dolores sus sombras sus olvidos

y solo contra el mundo levantó en una estaca

su propio corazón el único que tuvo

lo desplegó en el aire como una gran bandera

como un fuego encendido contra la noche oscura

como un golpe de amor en la cara del miedo

como un hombre que entra temblando en el amor

alzó su corazón lo agitaba en el aire

lo daba de comer de beber de encender

fidel es un país

yo lo vi con oleajes de rostros en su rostro

la Historia arreglará sus cuentas allá ella

pero lo vi cuando subía gente por sus hubiéramos

buenas noches Historia agranda tus portones

entramos con fidel con el caballo

















Juan Gelman




noviembre 24, 2016

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Philippe Jaccottet






El ignorante











Cuanto más envejezco, más crezco en ignorancia, 

cuanto más he vivido, menos poseo y menos reino. 

Todo lo que tengo es un espacio alternativamente 

nevado o brillante, pero nunca habitado. 

¿Dónde está el dador, el guía, el guardián? 

Permanezco en mi cuarto y de momento me callo 

(el silencio, como un sirviente, viene a poner un poco de orden), 

y espero a que las mentiras se aparten una a una: 

¿qué queda? ¿Qué le queda a quien muere 

que le impide morir? ¿Qué fuerza 

le hace hablar aún entre sus cuatro paredes?











La voz











¿Quién canta ahí cuando toda voz se calla? ¿Quién canta 

con esta voz sorda y pura un canto tan bello? 

¿Será fuera de la ciudad, en Robinson, en un 

jardín cubierto de nieve? ¿O es ahí, muy cerca, 

alguien que no sospechaba que se le escuchase? 

No nos impacientemos por saberlo, 

pues no de otro modo precede al día 

el pájaro invisible. Tan sólo permanezcamos 

en silencio. Una voz sube y, como un viento de marzo 

restituye su fuerza a los bosques cansados, nos llega 

sin lágrimas, más bien sonriendo ante la muerte. 

¿Quién cantaba ahí cuando se apagó nuestra lámpara? 

Nadie lo sabe. Pero sólo puede oír el corazón

que no busca posesión ni victoria.












Poeta, ensayista y traductor suizo nacido en Moudon en 1925.


Estudió literatura  en la universidad de Lausanne, manifestando una temprana inclinación por la poesía. En 1941 conoció a Gustave Roud, guía de toda una generación de escritores helvéticos, quien lo inició en el romanticismo alemán. Empezó a publicar sus poemas a los veinte años, marcados por la influencia rilkeana, viajando luego a Italia donde conoció a Ungaretti, y a París, donde permaneció entre 1946 y 1952, trabando amistad entre otros con Ponge y Bonnefoy, y permaneciendo alejado de los surrealistas y existencialistas. 


De su obra poética se destacan, "El ignorante" 1956, "Aires"  1964, "Cantos de abajo" 1974, "Pensamientos bajo las nubes" 1983 y "A través de un vergel" 2000. Ha traducido a Goethe, Hölderlin, Leopardi, Musil, Rilke, Thomas Mann y Ungaretti, entre otros. Su obra ha sido premiada en varias ocasiones y ha sido traducida a varios idiomas. Desde 1953 vive en  Grignan, pequeña población  francesa.   ©Philippe Jaccottet (1925, Moudon, Suiza)








Traducción: Rafael-José Díaz


Enlace: http://trianarts.com/philippe-jaccottet-las-distancias-de-el-ignorante/#sthash.u3ktZw5G.dpbs



 Imagen: www.bloglagruyere

noviembre 22, 2016

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Charles Tomlinson












Chinchón











Los árboles, en este paisaje,

señalan la presencia de un río.

Una carretera secundaria

—hierba seca, horizonte de roca—

nos guía, serpeando,

hasta un pueblo que velan

los ojos ciegos de un castillo en ruinas:

estamos en Chinchón.

A una semana de diciembre

el lugar se halla medio desierto.

La plaza, capaz de transformarse

en ruedo o en teatro,

espera la llegada de los actores

de la obra de Lope

que anuncian los carteles.

Sentados en el bar del parador,

en medio de un despliegue

de azulejos florales, bebemos un licor

que emana un aura cálida

en el frío incipiente

y se llama, asimismo, Chinchón.

Anís. Anís es lo que ofrecen

estos campos resecos,

con sus flores amarillas y blancas

y el gusto a regaliz de sus semillas:

ahora bebemos la destilación

de España, un sorbo acre

que no carece de dulzura, como el dejo caliente

de la aspirada castellana.

El cielo, desdeñoso, vigila nuestra marcha

desde los ojos ciegos

del castillo. El coche

es un escarabajo extraviado en la vasta

y creciente amplitud de la meseta

que nos rodea. Lejos, en Guadarrama,

una nube de nieve palpa

la columna dorsal de la montaña

que corona las cimas una a una

como una ola a punto de romper. Abajo,

el rastrojo candente de los campos

azulea el crepúsculo

y pierde el hilo de la carretera;

las luces de Chinchón quedan atrás y luego se disipan.







Fuente: http://www.vallejoandcompany.com/el-espejo-de-bronce-11-poemas-de-charles-tomlinson/

Traducción: Jordi Doce

Otros poemas de Charles Tomlinson, aquí



Imagen: The Telegraph




noviembre 19, 2016

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Anne Carson











IV. ÉL ELLA NOSOTROS ELLOS VOSOTROS TÚ TÚ YO ELLA LOS PRONOMBRES INICIAN LA DANZA LLAMADA ROPA SUCIA CUYO NOMBRE DERIVA DE UN FENÓMENO QUÍMICO: DESPUÉS DE UNA PEQUEÑA CALMA SOBREVIENE UNA PEQUEÑA CONMOCIÓN DESPUÉS DE UNA GRAN CALMA UNA GRAN CONMOCIÓN







Gira al marido y muestra su lado oculto. Una carta que escribió desde Río de Janeiro.

¿Por qué Río de Janeiro? No vale la pena preguntarlo.

Hacía tres anos que estábamos separados pero aun no nos habíamos divorciado.

Se presentaba en cualquier parte.

Podías estar segura de que mentía si le preguntabas por qué. Y si no le preguntabas también mentía. Cuando digo oculto quiero decir cómico,

Las lágrimas de un marido nunca están ocultas.



Río, 23 de abril

No entiendo esta cuestión de lingüística.

Hazme llorar,

No me hagas llorar.

Lloro. Lloras. Nos hacemos llorar,



Viajar a lo tonto trabajar gastar dinero es lo que me obligo a hacer.




Carioca.

Estoy en un apartamento de Río con unos brasileños que discuten

sobre cómo hacer funcionar la lavadora.

Dentro de media hora se habrán olvidado y se irán a cenar

dejando la máquina en llamas,

Regresarán de la cena, hallarán sus ropas carbonizadas, se darán palmadas uno al otro en la nuca y llegarán a la conclusión de que en realidad compraron una secadora y que no saben cómo hacerla funcionar.

Acabo de ir a ver la maquina. Es una lavadora y está en llamas.

Y ahora qué pasa. Tú y yo.



Entre nosotros tos momentos de profunda tristeza son tan frecuentes que no puedo distinguirla del amor.


Deseas una vida limpia yo vivo una sucia, la vieja historia. Bien.

No te sirvo de mucho sin ti ¿soy?

Todavía te amo. Me haces llorar.



Tres cosas cabe resaltar en esta carta.



Primero su simetría:

Hazme llorar... Me haces llorar.

Segundo

su casuística:

motivos cosmológicos, fuego y agua, colocados antes de hablar de amor para ilustrarlo con asociaciones del eros y la contienda primordiales.

Tercero ningún remitente.

No puedo contestar. No quiere una respuesta. Qué quiere.

Cuatro cosas.

Pero de la cuarta huyo

casta y hábilmente.






Anne Carson (1950, Toronto, Canadá)

De: "La belleza del marido. Un ensayo narrativo en 29 tangos", Lumen, 2013

Traducción: Anna Becciu

Enlaces: 


Imagen: Foto de Lawrence Schwartzward


noviembre 16, 2016

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Ángeles Mora









Casablanca





                                        As time goes by...









Entre todos los bares de este mundo

he venido a este bar para encontrarte,

furtiva como siempre,

para rozar la piel de tus esquinas.



Y cómo me hace daño tu cansancio

-ya sabes que mañana es cada lunes-

esa vieja, tristísima, memoria

de buscarle sentido a algo que bulle

como se abre una flor,

así, de golpe.



Manías de la ausencia y tus nostalgias.

Te noto tan cansado...

Quiero dormir contigo. Busca sólo

un poco más de sueño y de tabaco.

Quiero morir contigo.

¿Por qué no me prometes un cumpleaños más?

Las arrugas ahí sí que son cosas serias

o el paso de los días,

con mis pechos que bajan a acariciar tus manos.

Y luego cuando un labio nos elude

en la piel de las ingles, ay, no muerdas,

y nos brinca por dentro...

                                          Pero ahora llega el tren

como un viejo caballo del National

qué diestro en los obstáculos,

qué sucia su taberna,

qué mediodía oscuro al despedirte.

Te veo tan delgado

con tus causas perdidas,

tus canas en la llama de la copa,

mi amargo luchador, .

sonriendo lentamente, como si te murieras.



Como al decirme adiós.











Elegía y postal













No es fácil cambiar de casa,

de costumbres, de amigos,

de lunes, de balcón.

Pequeños ritos que nos fueron

haciendo como somos, nuestra vieja

taberna, cerveza

para dos.

Hay cosas que no arrastra el equipaje:

el cielo que levanta una persiana,

el olor a tabaco de un deseo,

los caminos trillados de nuestro corazón.

No es fácil deshacer las maletas un día

en otra lluvia,

cambiar sin más de luna,

de niebla, de periódico, de voces,

de ascensor.

Y salir a una calle que nunca has presentido,

con otros gorriones que ya

no te preguntan, otros gatos

que no saben tu nombre, otros besos

que no te ven venir.

No, no es fácil cambiar ahora de llaves.



Y mucho menos fácil,

ya sabes,

cambiar de amor.











Ángeles Mora (1952, Rute, Córdoba, España)

Fuente: A media voz

Enlaces: Biblioteca virtual Miguel de Cervantes



Imagen: drfreenews.com

noviembre 13, 2016

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Luis Rogelio Nogueras





Luis R. Nogueras y Nicolás Guillén en Cubadebate











Eternoretornonógrafo









El joven poeta murmuró cerrando el libro de Apollinaire:

"Este sí es un poeta..."

Y Apollinaire, el soldado polaco Wilhelm Apollinaris de Kostrowitzky,

enterrado hasta la cintura en el fango de la trinchera cerca de Lyon,

mirando la noche estrellada del 4 de agosto de 1914,

la tierra reseca, florecida de estacas y alambre de púas,

sembrada de minas esa noche de 1914,

mirando las bengalas azules, rojas, verdes en el cielo envenenado por los gases

apretó el húmedo librito de Rimbaud mientras

    sobre su cabeza pasaban silbando los obuses.

Y Rimbaud, haciendo sus maletas en Charlesville,

echó junto a su ropa los versos de Villón.

Y Villón, el doce veces condenado, el apócrifo,

   el inédito, pensó ante el patíbulo en las tres

   cosas que más había amado: su mujer Christin,

   su leyenda, la de él, la de Villón,

y el borroso recuerdo de unos versos que hablaban de la noche del 711 en que Taric

    se apoderó de Gibraltar.

Y el sombrío poeta árabe que escribió aquellos versos la calurosa noche del 711

    apoyándose en la cimitarra

imitaba los versos que su abuelo le leía en la lejana Argel;

y el abuelo de Argel había leído a Imru-Ui-Qais,

    al que Mahoma consideraba el primer gran poeta árabe; lo había leído una interminable

    jornada en el desierto de Sahara (más húmedo ahora que entonces)

en la lenta marcha de los camellos y las teas encendidas.

Y es probable que Imru-Ui-Qais escribiera en la lengua de Alá imitaciones de Horacio,

Y Horacio admiraba a Virgilio

y Virgilio aprendió en Homero,

y Homero, el ciego, repetía en hexámetros los extraños poemas que se susurraban

   al oído

los amantes en las estrechas calles de Babilonia y Susa,

y en Babilonia y Susa

los poetas imitaban los versos de los hititas de Bog Haz Keul y de la capital egipcia

   de Tell El Amarna,

y los poetas del 4000 a.n.e.

imitaban a los poetas del 5000 a.n.e.

hasta que le Hombre de Pekín en la húmeda caverna de Chou-Tien

viendo arder lentamente sobre las brasas el anca de un venado,

gruñó los versos que le dictaba desde el futuro

un joven poeta que murmuraba cerrando un libro de Apollinaire.











Otros poemas de Luis Rogelio Nogueras, aquí

Enlaces: Cuba literaria



noviembre 11, 2016

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Leonard Cohen











Mariposas y ropas aletean el tendedero

Mi amor su pelo es rubio de mantequilla


Avispas aguardan con sus bigotes amarillos

la comida junto al plato de loza de mi mujer

Hormigas junto a sus dos piececillos esperan

para compartir lo que va a comer 


¡Quién taló las campanas que por todos lados

dicen que hoy el mundo nace de nuevo! ay, mis falderos



Nosotros os mantendremos alimentados

esta mañana o en años venideros.











Butterflies and laundry flutter

My love her hair is blond as butter


Wasps with yellow whiskers wait

for food beside her china plate

Ants beside her little feet

are there to share what she will eat


Who chopped down the bells that say

the world is born again today


We will feed you all my dears

this morning or in later years.







De: "Paraísos del cielo", 1966

Traducción: Francisco J. Torres Ribelles

















Mi vida con hábito










Al cabo de un rato
No sabes
Si lo que añoras
Es una mujer
O lo que necesitas
Es un cigarro
Y un poco más tarde
Si es de noche
O de día
De pronto
Te das cuenta
De la hora que es
Te vistes
Te vas a casa
Enciendes un cigarro
Te casas












De: "El libro del anhelo", 2006

Leonard Cohen (1934 / 2016, Montreal, Canada)




Imagen: Art-Sheep

noviembre 07, 2016

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Leónidas Lamborghini


El solicitante descolocado



El solicitante descolocado







Desempleado

buscando ese mango a más no poder

me faltó la energía la pata ancha

aburrido hace meses, la miseria

busco ahora trabajo en la era atómica

dentro o fuera del ramo

si es posible.



Todos los días abro el mundo

un jardín de esperanzas

en la sección empleados

voy clasificándome

atento

este aviso me pide.



Entonces

a escribir con pasión y buena letra

adherido con lealtad

-ser claro-

escucho el ruego del ruiseñor

uniendo lo primitivo a lo culto

la inspiración a la escuela

trato de seducir

con mis antecedentes.

Solicitud detállame

el que suscribe

práctico en desorganizar

está deseando

ganarse el pan en tu establecimiento

hombre de empresa

casilla de correos.







El extraviado







Como el que un día

leyendo el diario

se sorprende

en la sección Extraviados



y quién soy

y dónde estoy se pregunta.



Como el que ve esa foto

de su rostro

allí

y reconoce su rostro

pero no se identifica



y quién soy

y dónde estoy se pregunta.





Como el que lee

sus datos de identidad

allí

debajo de la foto

de su rostro

y se identifica

pero no se reconoce



y quién soy

y dónde estoy se pregunta.



Como el que intenta

hacer memoria

y toca su cuerpo y se dice

soy éste, estoy aquí

y comienza a buscarse

y no se encuentra



como ese

como ese



y quién soy

y dónde estoy se pregunta.










Nació el 10/01/1927. A partir de 1955 se dedicó al periodismo. Publicó 25 libros de poesía, tres novelas, una obra para teatro y ensayos sobre parodia y poesía gauchesca en los que recuperó el género y lo reformuló apelando a la risa, la tragedia, la mezcla, y el absurdo. Entre su obra poética se destacan: Saboteador arrepentido (1955); Las patas en las fuentes (1965); Partitas(1972); Episodios (1980); Circus (1986); Verme y 11 reescrituras de Discépolo (1988); Odiseo confinado (1992); Tragedias y parodias I (1994); Las reescrituras (1996); El jardín de los poetas (1999); Personaje en penehouse (1999); Carroña última forma (2001); Mirad hacia Domsaar (2003); La risa canalla (2004); Encontrados en la basura (2006); El jugador, el juego (2007) y El solicitante descolocado (2008). Su obra fue distinguida con los Premios Leopoldo Marechal, Boris Vian y Arturo Jauretche. Falleció el 13/11/2009. Fuente: El ortiba