abril 30, 2017

abril 29, 2017

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Peter Gizzi busca un traductor





In Defense of Nothing 


Related Poem Content Details









I guess these trailers lined up in the lot off the highway will do.


I guess that crooked eucalyptus tree also.


I guess this highway will have to do and the cars


     and the people in them on their way.


The present is always coming up to us, surrounding us. 


It's hard to imagine atoms, hard to imagine


     hydrogen & oxygen binding, it'll have to do. 


This sky with its macular clouds also


     and that electric tower to the left, one line broken free.







abril 26, 2017

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Abbas Kiarostami












   Mi soledad

es el resultado de

mis incondicionales pactos

conmigo mismo.







Odio el lenguaje

el lenguaje amargo

la lengua afilada

el habla gramaticalmente correcta

la insinuación.

Háblame

en lenguaje de signos.







Un lobo hambriento

en la nieve

la oveja

duerme en el corral,

un perro pastor

vigila la puerta.







Una nube oscura

llueve

sobre un ciprés

solitario en la ladera de una colina quemada.







En mi mente

hay un árbol

cuyo fruto

es saqueado

al amanecer.







Abbas Kiarostami (1940, Teherán, Irán / 2016, paris, Francia)

Traducción del inglés: Jonio González



Imagen: www.theavclub.com






My loneliness

is the result of

my unconditional agreements

with myself





I hate language

the bitter language

the sharp tonge

the grammatically correct speech

the innuendo.

Speak to me

in sign language.





A hungry wolf

in the snow

the sheep

sleeping in te pen,

a sheep dog

guarding the door.





A dark cloud

rains

on a cypress tree

alone on the slope of a scorched hill.





In my mind

Ther’s a tree

whose fruit

is plundered

at sunrise.





abril 25, 2017

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Laura Forchetti


1.







con la chiquita prendida

a la teta

hermosa aún

como una manzana



y la segunda dormida

en el otro brazo

abrazada a un oso

que huele a jabón






repetís la tabla del nueve

para la mayor

y revisás

los cuadernos de la escuela



ponés el reloj

a las seis

y te metés en la cama

con la remera puesta

las medias

un libro de poemas



aunque te griten



revuelvas bolsillos

algo



o despedís a tu amiga

y la besás

-lloran un poco las dos-



cuando jurás

que es para siempre



te pagan una miseria

o tu cuerpo

no reza

ayuda ni amor



entonces

como matitas



cinco pétalos

tres colores

centro oscuro

del rojo al negro violeta

la cápsula de semillas



pensamientos







2.







la veo junto a la ventana de la rosa siria

corolas blancas enumeran los días

deshojan



vino sin los niños

sólo su panza bajo la ropa



es un varón

me duelen las piernas

faltan seis o siete semanas todavía



trae el pelo atado

no le digo que es bonita



como si hubiera otro lenguaje

para la necesidad

o un pudor

sobre algunas palabras



no preguntamos casi nada

cada una sabe



también en los sueños

como en su visita de anoche



y de qué otra manera

podría venir sonia

su quinto hijo

el corazón herido

la mudanza bajo la lluvia

heroica

hasta mi casa







tierra de iapinilke







cuando el silencio

es un globo

dentro de las nubes

y viene del mar

el cielo negro



nos gusta salir de casa



liebres de olfato brillante

buscando

un hueco entre los arbustos

cuevas abandonadas en la tierra



ese regocijo

de orejas largas



no queremos cobijo



si fuéramos sal



si fuéramos un puñado

puesto en agua hirviendo

si fuéramos azúcar

nos derretiríamos

dice una canción antigua



huimos

en el mareo

del cielo

la instantánea de colores

el arrebato



ya no hay aventura

que no sea ficción

el corazón

única reserva

de misterio      



sus travesías

por el  amor

o la violencia



ahora

cae  granizo

regalo del domingo

interminable



los niños corren en lo blanco

no escuchan sus nombres



es la alegría

recién descubierta

la repentina primavera

del hielo

su gorjeo de pájaros

su deshacerse



que nos esperen

bajo los aleros nevados

chorreando agua el pelo

la risa de liebre



el abrazo

helado

violeta










Laura Forchetti (1964, Coronel Dorrego, Provincia de Buenos Aires, Argentina)

De: "Pájaros o reinas", a editar Hemisferio Derecho, Bahía Blanca

Enlaces:

http://lainfanciadelprocedimiento.blogspot.com.ar/2007/03/laura-forchetti.html

http://elinfinitoviajar.blogspot.com.ar/2016/06/laura-forchetti.html







abril 22, 2017

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Kim Addonizio





Basura /











No sueles pensar a dónde va

después de que amarras la bolsa blanca y la lanzas

al contenedor que se encuentra en la calle. No piensas

en la pestilencia del camión al retroceder,

o en los hombres con sus asquerosos guantes

colgándose de los lados, maldiciendo desde la cercana

oscuridad de un nuevo día

en el cual, de alguna forma, alguien será lanzado

dentro de una celda

del mismo modo en que la basura es lanzada

dentro de un agujero profundo para quemarse,

del mismo modo en que los cuerpos son lanzados

para que los sepulten.

No piensas en los basureros, en las ratas que la hurgan,

en las malolientes pilas dentro de los túneles

- los zapatos gastados,

las muñecas con los ojos salidos, los centavos,

el anillo de bodas

que se perdió, cualquier cosa que haya encontrado

su lugar hasta ahí y que no va a regresar

más que como una mancha, un mal olor en el aire, veneno

sembrado en las nubes hasta que llueva de nuevo. Pero hoy

el clima es precioso; mira al cielo, su pureza,

su nulidad, sólo hay gaviotas cruzándolo en su transcurso

hacia las playas. No dejes que las gaviotas te recuerden

cómo se zambullen por peces con el pico,

cómo los peces flotan en las aguas residuales.

Especialmente no pienses en cosas muertas,

o en buitres, en cómo esperan de un modo tan paciente

mientras algo sangra en la tierra, y después

se empujan unos a otros

mientras se encorvan, vestidos de negro,

alrededor del cuerpo, alimentándose de la manera

en que todos se alimentan;

oh, no pienses ahora en toda la comida

que has desperdiciado,

en los platos que desechaste o se pudrieron

en la alacena, en el refrigerador,

no pudiste evitarlo, tu intención era salvarlos a todos,

a los niños especialmente,

pero la basura sigue llenando la casa; la impresión negra

de los periódicos,

las peticiones de dinero con listas de nombres, sus caras actuales,

ellos siguen vivos, están allá afuera con los guardias

y los soldados y las moscas, así que no te preguntes si tu casa

está limpia, no pienses ni por un minuto que lo tienes todo,

mira tus manos, están cubiertas de ella, puedes intentar

lavarlas o sumergirlas en cualquier otra cosa;

incluso un solo dedo, tómalo y raspa

un poco de la mugre, del estiércol y el hedor de los humanos,

siente cómo la más mínima esperanza se aferra ahí.









Traducción de Andrea Muriel

Fuente: Facebook de Luciana J. Coronado, Poemas de Luciana Jazmìn coronado, aquí








Oscureciendo, luego clareando











El cielo sigue mintiéndole a la granja,

alineando sus pesadas nubes

sobre la sombrilla de mesa azul

para luego lanzarlas sobre el río.

Y el día se siente desesperanzado

hasta que observa unos árboles

dejando caer delicadamente sus pétalos blancos

sobre el pasto junto a la casa de pájaros

posada en su poste de madera,

atiborrada de polluelos parpadeantes

como prendas en una maleta pequeñita. Al principio

deambulaste solitariamente en el jardín

y no ayudó en nada saber que Wordsworth

se sintió igual, pero entonces Whitman

te consoló un poco, y viste

el pasto como cabello sin cortar, anhelante

del producto que le da brillo.

Ahora estás recostada en el sofá bajo el tragaluz,

el cielo empieza a limpiarse,

mezcla su coctel de tristeza y resplandor,

un diluvio y luego una excavación

y luego suficiente tiempo para un

baile o un beso más antes de que empiece otra vez,

oscureciendo, luego clareando.

Escuchas el alto reloj de madera

en la cocina: su péndulo chasquea

de un lado al otro todo el día, y repica

con un sonido puro, cada hora a la hora,

aunque siempre a la hora equivocada.











Divino









Carajo, aquí está ese bosque oscuro otra vez.

Creíste que lo habías atravesado—

la mitad de tu vida, el ogro convertido en un ratón

de corazón detenido, la vieja bruja casi acabada,

los monstruos replegados en sus cuevas

a martillazos, rebasados los hombres

-lobo.

Habías salido de todo eso para encontrarte en un claro.

Había un hombre parado en él.

Tendió sus brazos.

Ping hizo tu iHeart

así que te quitaste toda la ropa.

Ahora había dos de ti

o quizás uno, aplastados juntos de nuevo

como mitades de un sándwich,

supurando mayonesa.

Viviste de uvas y antidepresivos

y de los ocasionales pequeños mamíferos marinados.

Miraste los DVD que cayeron

del árbol de DVDs. Nada

tenían prohibido, así que nada de qué preocuparse.

Llovió mucho.

Plantaste jitomates.

Algo malo tenía que pasar

porque sin conflicto no hay historia, así que

Chíngate, está bien, lo que sea,

aquí vienen más árboles negros

decorados con murciélagos dormidos

como feos adornos de Navidad.

¿No odias estas fiestas?

Todo ese dar. Todos los pesebres

artificiales, los falsos témpanos plateados.

Si tuvieras uno real podrías apuñalar

a tu muerto amor viviente en su enorme

corazón maldito. Pero, no, tienes un fideo plateado

con el que debes desollarte.

Negación del placer,

muerte antes de la muerte,

sola en los bosques con un par de murciélagos

desplegando sus alas chirriantes.
























Kim Addonizio (1952, Betsheda, Maryland, Estados Unidos de Norteamérica)

Traducción: Martha Rodríguez Mega

Fuente: http://www.puntodepartida.unam.mx/images/stories/pdf/pp193.pdf

Enlaces:



Imagen: metroactive.com



abril 20, 2017

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Gerry Murphy




Avance 














México, 1970.
Copa del Mundo, cuartos de final.
Inglaterra, dos arriba contra Alemania
y tranquila.
Mi hermano, regodeándose en silencio,
mi padre y yo sumidos
en un silencio rígido, abatido.
Me voy a la cocina
a hacer té,
Alemania descuenta uno.
“Muy poco, muy tarde”
declara mi hermano.
Vuelvo a la cocina,
Alemania iguala.
A mi padre y a mí nos sacan,
pestañeando, a la luz del día.



En tiempo extra,

Müller, ‘Der Bomber’, anota el gol ganador.

Nunca había abrazado a mi padre,

no he vuelto a abrazarlo desde entonces.














Gerry Murphy (1952, Cork, Irlanda)

Traducción: Gerardo Gambolini

















abril 13, 2017

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Desmond O'Grady



El poeta y su perro











En pareja trabajamos aquí en soledad, los dos juntos,


día tras día en cualquier estado del tiempo.
Su tarea es proteger la cocina de los gatos salvajes,


la mía es escribir diariamente mis manuscritos.
Más que la ciudad, más que conversaciones en público,
prefiero el silencio del estudio
de mi casa. Él, rodeando mis pies, nos mantiene a ambos
calentitos. Y como está bien alimentado, vale la pena
tenerlo, porque mantiene a esos gatos ladrones
a distancia de la alacena de nuestras comidas comunes.
A veces, cuando duerme, gruñe en sueños
mientras que yo estoy urdiendo intrigas literarias.,


Los dos nos acomodamos a lo que se debe hacer cada día,
esto atenúa la pesada broma que nos juega la vida.
Él es un maestro en su oficio, un trabajador dedicado.
Yo me entrego de por vida al mío y no lo cambio por ningún otro.













Desmond  O'Grady (1935, Limerick / 2014, Cork, Irlanda)




Traducción: Adam Gai










Imagen: www.independient.ie
















The Poet and his Dog
















We pair work alone out here together
day after day in every kind of weather.
His job´s to guard the kitchen from wild cats,
mine´s to daily make my manuscripts.
More than town, or talk in public places,
I prefer the silence of my house´s
study. He wrapped round my feet, keeps both
us warm. And, because well fed, he´s worth
his keep because he keeps those thieving cats
out of the larder of our common eats.
He sometimes growls in sleep about his dreams
while I am plotting literary schemes.
We both get on with what we must each day
which kills the joke of this life´s unfair play.
He´s master of his trade, devoted worker.
I pledged for life to mine and want no other.




Poetas irlandeses






abril 09, 2017

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Como Chéjov







minutos antes del canto del zorzal
o de la alarma del despertador,
empieza a lamer mi cara.
El péndulo vivace del rabo
expresa la urgencia
de visitar el árbol y las mismas baldosas,
pero, especialmente
reconocer la marca
de su propia vida indiferenciada
y aunque nunca leyó a Chéjov
sigue el consejo sobre la escritura
en cuanto a su esencia: oler
como la primera vez
a diferencia del amigo que despierta,
que rastrea la pista del error existencial,
entre las brisas y las tormentas
de los recuerdos

























Pedro donangelo

© Pedro Donangelo (a Timmy)



abril 08, 2017

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María Malusardi







Y como no tiene por dónde

transitar su tren

de humo y precipicio

el dolor duerme

por ahora

sobre una cama de dos plazas

(la mía

la de todos)

en un departamento de un ambiente

con balcón que es como el párpado

de los dinosaurios



el ojo del mundo

a borbotones







//







Si cortara las hojas de un libro

no sería yo

Si no rompiera

un vaso

cada tanto

no sería quien se lastima

Sin no encontraras 

un río

cada mañana

en el cuello de tus camisas

no sería yo quien las guarda

Si no volcara vino

sobre el mantel blanquísimo cuando te sirvo

no sería yo

quien se derrama








María Malusardi (1966, Buenos Aires, Argentina)

De: El accidente Mosaico de familia", Colección Mascaró, 2001

Enlaces: http://www.tuertorey.com.ar/php/autores.php?idAutor=32



Imagen: Círculo de poesía







abril 04, 2017

abril 02, 2017

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Hanni Ossott




Hanni Ossott







La primera trama







Yo no sabía que la casa de la infancia
me hiriera después
y que sus gasas, sus cortinajes, sus ropajes
se apegaran acumulados
a mi piel interior.





Yo no sabía que debía rasgar esas vestiduras

y dejar hilachas

pedazos

entre el vivir.




Yo no sabía


que había que hacer, y deshacer


como a un tejido


Fiel


a una primera y única trama







Por salir del charco








                                    A Washington con Manuel




En algún lugar del mundo

una mujer se sentaba todas las mañanas 

a contemplar un viejo edificio. 

Y había ventanas, sí 

plenas de sombras

hombres, mujeres, monstruos. 

Esa casa estaba deshabitada 

no había amantes, no.

Sólo aves que a veces cruzaban el horrendo paisaje.



En algún lugar del mundo


    había una lámpara rota 

    que no era de ella.

También un diccionario.



Eso no podía resolver su soledad.




Había tres árboles, cuatro árboles 


y ruidos, la calle, los automóviles.



En algún lugar del mundo ella 


no pudo hablar con quien podría

        ser su amante. 

El placer estaba vedado. 

Las ambulancias pasaban 

El fastidio cundía.



En algún lugar del mundo


ella se detenía

a ver un enchufe 

un sofá

una mesa repleta de libros y de centavos

y al marido: mustio, callado, leyendo...



También había pastillas, muchas pastillas 


y un avión que pasaba. 

Llevando a gente que sí tenía lugar.



En algún lugar del mundo 


        ella rezaba 

        por salir 

        por salir 

        del charco.








                                Washington, junio 1990 


                        Desde la próxima enfermedad...








Hanni Ossott (1946 / 2002, Caracas, Venezuela)

Enlaces: http://www.arquitrave.com/archivo_revista/enlace2abril05.htm

Imagen: Flickr