junio 30, 2017

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Barbara Guest









Paracaídas, mi amor, podrían llevarnos más alto







Acabo de decir que no sabía

Y ahora estás tomándome

En tus brazos,

Qué amable.



Paracaídas, mi amor, podrían llevarnos más alto.

No obstante alrededor de la red estoy flotando

Pálidos y rosas, pescado azules, son atrapados en ella.

Son hermosos, Pero no sirven para comer.





Paracaídas, mi amor, podrían llevarnos más alto.

Como este medio vuelo en que temblamos,

Habiendo ejercitado nuestros brazos nadando,

Ahora la suspensión, dices,

Es exquisita. No lo sé.

Hay coral bajo la superficie,

Hay arena, y unas bayas crecen como granadas.

Esta red amplia, estoy manteniéndome a flote

Cerca de ella, se elevan burbujas y sal

Secándose en mis pestañas, no obstante no estoy más cerca

Del Aire que del agua.

Estoy más cerca de ti

Que la tierra y estoy en un océano más extraño

De lo que hubiese deseado.











Fuente: http://epc.buffalo.edu/presses/SN/SNI4.pdf

Traducción: Arcadio Leos

Enlaces: http://indolenciasdejavier.blogspot.com.ar/search?q=Barbara+Guest









Barbara Guest nació en Wilmington, Carolina del Norte, en 1920. Estudió Filología Inglesa en las universidades de Los Ángeles y Berkeley. Autora de la novela experimental Seeking air, obras de teatro y de una biografía de la poetisa Hilda Doolittle, es sobre todo conocida por su poesía inspirada en los expresionistas abstractos. Falleció el día 15 de febrero.

Barbara Guest, una poetisa modernista inspirada por los artistas del expresionismo abstracto Jackson Pollock y Willem de Kooning, y que fue la única mujer incluida en la escuela poética de Nueva York surgida a finales de los años cincuenta, falleció el 15 de febrero, en Berkeley, a los 85 años.

Autora de más de veinte libros de poesía, obras de teatro, ficción y biografías, Guest escribía en versos sin rima. Los críticos observaron que en su obra mantenía una tensión entre el sonido lírico o musical y las imágenes materiales. Para crear un efecto visual en concreto y poner énfasis en ciertas palabras de sus versos, Guest hacía un uso liberal del espacio en blanco de la página. Un verso podía estar compuesto por una sola palabra, y el siguiente por cinco o seis. Al igual que otros miembros de la escuela de Nueva York, que incluía a John Ashbery, Frank O'Hara, Kenneth Koch y James Schuyler, Guest aunó poesía y arte en su obra.

Su primer libro de versos, The location of things (1960), se publicó en la editorial de Tibor de Nagy, una destacada galería de arte de Nueva York. Otros libros de poesía son The countess from Minneapolis (1976) y The tuerler losses (1980).

Escribió tanto acerca de la naturaleza como sobre la vida en la ciudad, y dijo en una ocasión que sus poemas trataban más sobre el lenguaje que sobre las ideas. "En breves estrofas y versos sueltos que se salen de la página, Guest escribe como si registrara el más alto nivel de impresiones que tienen sus raíces en historias insondables", escribía un crítico de Publisher's Weekly. "Los lenguajes del mito y el cuento de hadas se mezclan libremente con la abstracción".

Guest era una poetisa reconocida cuando escribió Seeking air (1978), una novela experimental que se describe como una serie de poemas en prosa y se compara con un diario. Seis años después, escribió una biografía de Hilda Doolittle, una poetisa estadounidense del siglo XX y una especie de musa, cuyos amigos incluían al novelista D. H. Lawrence y el poeta Ezra Pound.

El libro de Guest Herself defined: the poet H.D. and her world fue alabado por su "narrativa brillante y delicadamente modelada" en una crítica de Michiko Katutani para The New York Times. Sin embargo, otro crítico, Katha Pollitt, escribió en esa misma publicación que Guest no ofrecía "ningún enfoque propio, aparte de sinopsis de argumentos y crípticos juicios".

Su nombre de soltera era Barbara Pinson y nació en Wilmington, Carolina del Norte, en 1920. Estudió en las universidades de Los Ángeles y Berkeley, donde se licenció en Filología Inglesa en 1943. Cuando acabó sus estudios universitarios, se trasladó a Nueva York y trabajó como crítica de arte para la revista Art Newsdurante buena parte de los años cincuenta.

Después de su temprano éxito como poetisa, atravesó un periodo de relativo olvido, pero halló un nuevo público a principios de los noventa y volvió a ser una prolífica escritora. Recibió numerosos premios y distinciones, entre ellos, el premio de Literatura del Contemporary Arts Concil de 1995 y 1996 y la Medalla Robert Frost de la Asociación de Poesía de Estados Unidos a toda su carrera en 1999. Los miembros de una generación más joven -los "poetas del lenguaje", incluido Charles Bernstein- la reivindican como inspiración.-



 * Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 22 de marzo de 2006











Fuente: http://elpais.com/diario/2006/03/22/agenda/1142982007_850215.htm. Imagen: The Nation







junio 29, 2017

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María Mascheroni








un silencio caliente    una enfermedad mortal 

arropa a todos los insectos entre sus vapores indiferentes 


este espacio detenido no promete 


las sombras no orientan 


ni las estrellas cuando el cielo descarnado 


enero nos ha desorientado nuevamente 


quiere y no quiere    quiere   y la margarita ya bosteza 


yo no sé 


dura perdura 


se desenrolla como las almas que duermen en los helechos 


enero es la simiente del letargo 


el capullo de virgo 


la razón enarbolada entre cotorras hirientes 


chillan cotorrean cantan chillan 


hasta quitarle las ganas al verano   


nosotros vemos que la piel decrece 


el agua sobra 


las piernas quieren desesperadamente afirmarse  


como un duelo de sátiros entre las flores 


pasa lento como el hornero lento 


o un manto para las conciencias arrasadas por los meses que avanzan 


hacia el comienzo que enero no promete 


que enero se saltea 


sin querer  


sin remordimiento 


enero se recuesta entre el plumaje que los pájaros pierden 


adentra en la argamasa de lo nuevo 


y vuelve a distenderse 


como el cuerpo largo de un animal que despierta 












la tristeza de los primeros días persuadió con facilidad a las acacias, 




a las gargantas fatigadas y cada tarde 




la conversación inadvertidamente  




halló sus fuentes en aguas lánguidas y claveles del aire 




gentilezas materiales a modo de recuerdos 




allí se encuentran las amigas 




en el muro de las palabras y la idea del amor 




algo inquietas    incrédulas de madurez  




preguntan por la mañana en los espejos cómo es 




cómo estoy aquí 




en este rostro que me mira con edad 




ríen y raspan la superficie de los comentarios 




desfilan con alegría bien intencionada por las habitaciones  




                                                                                      espaciosas 




como si hubiera bien o cercanía 




mientras una necesidad terrible    mal trazada    se hunde 




subrepticia en la zona que no se siembra 




y produce pequeños desórdenes en sus tocados 




pensamientos de aire confuso 




arraigo    a los claveles 

















la bella vejez 









hoy tengo un buen día    dice 

y mira las flores    con la punta de los dedos 

se cerciora 

día a día se cuentan ahora los días de su vida 

roza las flores 

decide recomenzar con las orquídeas 

mientras me cuenta 

un interruptor celeste ordena como puede 

la partitura inicial de la mañana  

      olvida que sus ojos no 

      -la mano o incluso mi relato verán más- 

      y la escena de pétalos carnosos desata la visión 

               milagro otra vez entre las ramas negras 

               detrás de las ramas negras 



mi madre tiene hoy un buen día  

ochenta y tres años 

y un hilo de colores variados 



con el que enhebra diaria y delicadamente 



su coronilla a los instantes 

             - alegría de cada siesta en el relámpago- 

si dios quiere 



yo sólo atino a declinar mi infancia 

y alzo las flores ante ella con alegría 

como si el abrigo no acabara nunca 

















junio 27, 2017

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James Tate












En mi vida anterior fui perro, un perro


tan bueno que me ascendieron a ser humano.

Me gustaba ser perro. Trabajaba para un granjero pobre,

cuidando y reuniendo su rebaño. Los lobos y los coyotes

trataban de burlar mi vigilancia casi cada noche, y no perdí

ni una sola oveja. El granjero me recompensaba

con buena comida, comida procedente de su mesa.

Puede que fuera pobre, pero comía bien. Y sus hijos

jugaban conmigo, cuando no estaban en la escuela o

trabajando en el campo. Tenía todo el amor que cualquier perro

podía desear. Cuando me hice viejo, trajeron otro

perro, y lo adiestré en los trucos del oficio.

Aprendió rápido, y el granjero me llevó

a la casa para que viviera con ellos. Todas las mañanas

le llevaba sus pantuflas, mientras también él

iba envejeciendo. Yo moría lentamente, un poco

cada día. El granjero lo sabía y de vez en cuando traía

al nuevo perro para que me hiciese una visita.

El nuevo perro me entretenía con sus volteretas

y monerías. Y entonces, una mañana, sencillamente

no me levanté. Me hicieron un bonito entierro

río abajo, a la sombra de un árbol. A veces lo echo tanto de menos

que me siento junto a la ventana y lloro. Vivo en un edificio muy alto

que da a otros edificios muy altos.

Trabajo en un cubículo y prácticamente no hablo

con nadie en todo el día. Es mi recompensa por haber sido

un buen perro. Los lobos humanos ni siquiera me ven.

No me temen.



















Otros poemas de James Tate, aquí




Traducción: Jonio González




Imagen: bostonherald.com
















junio 24, 2017

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Robert Hass: una receta de cocina


¿Una receta de cocina en versos y estrofas o un poema muy simple?

Ud. quizás concluya que cualquiera es un poeta después de leer lo siguiente:






*






Usá una olla de base pesada

de tres o cuatro cuartos de galón.

Fileteá seis grandes



cebollas y saltealas

en aceite de oliva y manteca

hasta que se ablanden. Añadí



caldo de carne. Herví a fuego lento

treinta minutos,

agregá oporto rojo y cociná



durante una hora y media. Después

espolvoreá media taza

de Gruyère en dados y cubrilos



con una capa uniforme

de pan tostado y

Samsoe en hebras. Untá



encima manteca derretida

y horneá hasta que el queso

haga burbujas doradas.



Rodeate de amigos.

Junténse en un lugar cálido.

Serví con cucharón. Coman.








Considere esto: La lectura del poema hasta la anteúltima palabra demanda aproximadamente treinta o treinta y cinco segundos. 'Eat', 'Coman', se pronuncia en uno,  dos segundos.





Durante la mayor parte del tiempo Ud. ha leído la descripción de utensilios y alimentos que intervienen en la preparación de una comida. 


Es decir, el afán, el trabajo insume la lectura de casi la totalidad del poema, el gozo, el deleite, apenas un segundo. Ahora sólo nivele o compare la lectura de un poema a los actos de la vida.





Alguien muy entrañable dijo: “Un poeta es como cualquier hombre / pero cualquier hombre no es un poeta.” 












Robert Haas







 Otros poemas de Robert Hass, aquí



 De: "Home movies", Zindo & Gafuri, 2016

 Traducción de este poema: Silvina López Medin.









Use a heavy-bottomed


three -or four- quart pan.


Thinly slice six large





yellow onions and sauté


in olive oil and butter


until limp. Pour in





beef broth. Simmer


thirty minutes,


add red port and bake





for half an hour. Then


sprinkle half a cup


of diced Gruyère and cover





with an even layer


of toasted bread and


shredded Samsoe. Dribble





melted butter on the top


and bake until the cheese


has bubbled gold.





Surround yourself with friendas.


Huddle in a warm place.


Ladle. Eat.





   


junio 18, 2017

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Joanna Wajs







Cuando te sentaste 











cuando te sentaste para pelar la manzana

por un momento alguien paró el parloteo del mundo

y oímos cómo la piel caía en la alfombra

ante el silencio de la gente los animales se tumbaron

la casa se ladeó sobre el verde roto

detrás de la casa el niño al enterrar al perro

volvió a tocarlo para asegurarse

de qué se conseguía salvar con el pasar de las cosas

la pulpa de la manzana el movimiento de los dedos

el brillo del cuchillo













En el espejo











miramos en el espejo durante una tormenta de verano

y de repente sentimos que somos un reflejo

en color, un eco perecedero de aquellos dos seres

en el cristal

cuando nos dimos cuenta, como en las manos de un ilusionista,

alrededor de nosotros los objetos empezaron a perder su peso

¿qué aspecto adoptaremos finalmente

cuando una pátina cubra el espejo?, ¿igual de colorido

y perecedero?

¿el de la manzana el del niño que corre para levantarla?











Joanna Wajs: (1979, Varsovia, Polonia)


De:"Poesía a contragolpe”, Prensas Universitarias de Zaragoza, 2012.


Traducción: Abel Murcia, Gerardo Beltrán y Xavier Farré.


(En el f de Jonio González)


Imagen: http://www.biuroliterackie.pl


junio 16, 2017

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Pierre Jean Jouve







El asunto más grande es el morir y de eso no sabemos una sola palabra

Aquellos que han pasado no vuelven ya a pasar

Pero yo lo confieso vivo sin inquietud

Ya no creo en aquéllos

Sin comprender los anulo aquéllos están muertos

Oh silencio

Complicidad

Acaso la muerte no sea un asunto en absoluto acaso la muerte nada signifique

O por el contrario

Todo tal vez existe para esta sola muerte para este gran portal este dichoso puerto

Donde entrará el navío

Pero no puesto que en la dicha yo no creo yo no creo en la muerte

En el fondo de mí os lo confieso sé que soy inmortal estoy seguro

Vanidad esencial








La plus grande affaire est de mourir et nous n'en connaissons pas une lettre

Ceux qui ont passé ne repassent plus Mais je l'avoue je n'ai pas d'inquiétude

Je ne crois plus en eux

Sans comprendre je les annihile ils sont morts

O silence

Complicité

Peut-être n'est-ce pas une affaire du tout peut-être la mort ne nous est-elle rien

Ou au contraire

Tout est-il pour cette seule mort pour ce grand porche pour ce port heureux

Où entre le navire

Mais non car je ne crois pas au bonheur et je ne crois pas à la mort

Au fond de moi je vous avoue que je suis sûr d'être immortel

Vanité essentielle













Pierre Jean Jouve (1887, Azrras / 1976, Paris, Francia)

Traducción: Raúl Dorra

Enlaces: http://hablardepoesia.com.ar/numero-33/pierre-jean-jouve-conocimiento-duda-revelacion-3/



Imagen: www.carteggiletterari.it




junio 11, 2017

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Weldon Kees






Robinson en casa









Las cortinas abiertas y la puerta entornada.

Todo el invierno pareció que un oscurecimiento

comenzaba. Ahora, sin embargo, el brillo de la luna y los olores de la calle

conspiran, combinándose en una única cosa.







He aquí los cuartos donde vive Robinson.

Esta luz mortecina, descolorida y pálida,

como si acá se hubieran refugiado todos esos borrosos

amaneceres de la primavera, tal vez únicamente para Robinson.



Que ahora duerme. Si acaso se filtrara por los pisos más música,

o la luna brillara con diferente luz,

quizá despertaría para oír el noticiero de las diez,

en el que se hablará de cosas espantosas, moderadamente.



Duerme por el cansancio, pero aquel viejo deseo suyo de morir así

ha disminuido un poco. Ahora solo le queda esa frialdad

que debe llevar puesta. Pero no mientras duerme. Riguroso académico, viajero,



o rústica figura barbuda y en cuclillas en medio de una cueva,

un francotirador de mirada de lince en una barricada,

un hereje encerrado en una catacumba, un libertino célebre,

un mendigo en la calle, el confidente de los Papas,



todos esos es Robinson en sueños, quien mientras se da vuelta

en la cama masculla: “Hay algo en este manicomio

de lo que yo soy símbolo. Esta ciudad. Oscura. Pesadilla.”

                                                                  Se despierta bañado de sudor

y de la luz terrible de la luna. Oye algo que podría ser silencio:

zumba como los cables allá lejos, sobre las azoteas,

y el viento embolsa las cortinas y las hace flamear dentro del cuarto. ~














Weldon Kees (Estados Unidos, 1914-1955) fue, además de poeta, un reconocido novelista, autor teatral y pintor. A su primer libro, The Last Man (1943), considerado por Harold Bloom un acontecimiento en la historia de la poesía estadounidense moderna, le seguirían otros volúmenes de versos de los que este tomo ofrece una amplia selección.




El 19 de julio de 1955 desapareció sin dejar rastro: su coche fue encontrado, con las llaves puestas, en las inmediaciones del Golden Gate Bridge en San Francisco. Nadie volvió a verlo. Si bien se cree que murió, el mito lo imagina reinventado y reencarnado del otro lado de la frontera, viviendo una nueva vida en México.










De: "El Club del crimen", Vaso roto Ediciones

Versión de Ezequiel Zaidenwerg



Imagen: Dan Wynn Archive