julio 29, 2017

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Rolando Revagliatti

Usualmente



Él me dice usualmente esas cosas extrañas
y me abraza

Termino casi siempre sabiendo qué soy

Después
               huye.



Reconocida y desleal




Reconocida y desleal

aún segrego tus efectos personales

Bien sé que no todo es quedarse
ni acomodarse
en las fronteras

Trémula
como mi madre cuando dio conmigo
cavándote mis rictus de presa
morí cómica

Yo con vos no tengo
ni un soberbio fracaso.



Contestador




Soy Yósefin

en este momento no estoy
sería usted incapaz de interrumpirme
de hacerme calentar, llorar o sonreír
una perfecta sorda

y sin embargo lo estimulo
con mis más frescas, alígeras y electrónicas buenas
 [ondas
a grabar desde restallantes halagos
hasta chuics
                   después de la señal.




Gladys




En mi recuerdo Gladys eligiéndome

entre todas

Gladys en los cines conmigo
por las noches

Una tarde, desnudas
con su Nikon
ante un espejo
nos fotografiábamos.



De: "Ardua", Ediciones recitador Argentino, edición digital 2017



Rolando Revagliatti nació  el 14 de  abril de 1945  en  Buenos Aires,  ciudad en la  que reside, la  Argentina.  Publicó en soporte  papel  dos  volúmenes con cuentos y relatos, uno con  su dramaturgia y quince  poemarios,  los que,  además de cuatro  poemarios inéditos en  soporte  papel, cuentan con ediciones-e disponibles    gratuitamente para su lectura o impresión en www.revagliatti.com


julio 25, 2017

julio 24, 2017

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Aníbal Cristobo

Objetos como estos potes, lociones de afeitar
correctamente etiquetadas y expresadas, colonias,
no son paradigmáticas, no sirven como recursos o ilustración
de lo que nos sucede

constantemente. No consiguen tampoco
crear un guión de nuestras actitudes: nos ponemos loción
y salimos; en el ascensor ya somos una incógnita
nueva, manchados por las dudas, o la desconfianza
ante un perro cuya mirada no puede comprenderse. Una mancha
de aceite, en la calle y un frasco de aceite, más tarde,
en el supermercado
establecen una relación necesaria; mentalmente
podemos regresar sobre esos datos: para imitarnos,

eliminamos las magnitudes despreciables; nos perfumamos
con actos improvisados, implorando
que ningún Jack Russell intente frotarse en nuestra pierna
mientras bajamos desde el 5to piso – y llamamos a esto

decisión: al parecer, compramos ese ticket
como quien adquiere una cadena infinita de consecuencias. Pero
no: en el reverso, la frase se nos escapa y otra vez
reencarnamos en nuestro propio tránsito, aunque
éste no exista. La página que escribo ya dejó de existir, o bien
tenemos problemas con el navegador, interrumpidos
siempre por el ruido que hacemos al quitarnos las manchas, intentando
recuperar alguna apariencia tras hacer el amor
con un perro, o quedarnos callados, fumando, con los dientes

perfectos, cuando llega un mensaje
y transforma por un momento algo importante

en algo irrelevante, y no lo percibimos.



Otros poemas de Aníbal Cristobo, aquí

julio 23, 2017

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Alicia Beatriz Pastore

ella no sabe 


ella no sabe
que la recuerdo
en la casa aquella
de los árboles
y rosas
que lavé
la bronca infantil
del día
que le pisó la cabeza
a la negra,
cuando le compré
el primer
estetoscopio
por fin alguien
en la familia
quería saber
qué había
dentro de la cabeza
de las muñecas
por fin alguien
en la familia
quería curar gente,
en lugar de enfermarla,,,



Alicia Beatriz Pastore (1949, Buenos Aires, Argentina)



julio 22, 2017

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Nuevos poemas en entradas viejas



Estos son poemas publicados en Facebook que los autores acceden tácitamente a incorporarlos en entradas históricas del blog.

Jotaele Andrade: "Cualquier brasa inicia la catástrofe..."
Diego Brando: "El tren de carga partió..."











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Adam Gai traduce a T. Carmi

La sentencia /




Un pájaro volando sobre mí. Las alas desplegadas.
Me acuerdo de ti,
de tus manos extendidas sobre el lecho.

El cielo debajo de mí.
Yo caigo con los ojos abiertos
en el cálido letargo,

A mi izquierda, el mar. Comienza el reflujo.
Me acuerdo de ti,
de tu aliento al atardecer.

El cielo sobre mí.
Voy flotando, con los ojos cerrados
sobre  tus ondas cálidas.

En la celda de mi memoria
tú estás en prisión perpetua.




ט. כרמי > גזר-דין

ציפור מעלי. מוטות כנפיים.
אני נזכר בך,
ידיך נפרשות על מטתך.

שמיים מתחתי.
אני נופל, וגלוי-עינים,
אל תרדמה חמה.

ים משמאלי. ראשית השפל.
אני נזכר בך,
נושמת בין השמשות.

שמיים מעלי.
אני צף, עצום-עינים,
על גלי חמך.

בתא-הזכרון שלי
את אסירת-עולם





Una mañana




Estamos a orillas del mar, y la marea alta
cava un hoyo lento a nuestros pies.
La arena se va gastando, fluyendo,
debajo de la carga de nuestro cuerpo
que se va hundiendo
hasta el tobillo
y pronto hasta la rodilla
y hasta el alma.
¿Acaso sólo el reflujo
nos devolverá nuestra forma?



(Sin versión en hebreo)




 T. Carmi (1925, Nueva York, EU / 1994,  Jerusalén,  Israel)
 Enlaces:
 https://adamgai.com/tagged/t-carmi
 http://decantasion.blogspot.com.ar/2011/11/t-  carmi-siempre.html
 Referencias sobre Adam Gai en El Poeta  ocasional, aquí


julio 21, 2017

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Ema Barrandeguy


Descalzo entró en mi cuarto,
llovía y estaba acostada.
Me levanté y salimos en el auto.
Él estaba triste, había llorado
por un desamor.
Él sabía, sin embargo, que yo soñaba
con un imposible amor
para mis años,
pero yo sabía también que a él
eso lo ponía contento.
Quería verme feliz y compartir algo conmigo.
Aunque fueran cinco días de dicha, decíamos.
Él lo había adivinado.
Y yo metía los pies en sus zapatos aplastados
mientras errábamos por Gualeguay bajo la lluvia.
Y el amigo y yo nos dábamos la mano,
solos y
acuñados por idénticos desencuentros.




El amor triste




Vamos, vamos a cerrar las ventanas,
no deben vernos ni los vecinos ni las estrellas.
El amor es así, amigo de lo apartado.
Aunque a veces también suele
tomarse de las manos y salir por los caminos.
Pero nosotros tenemos miedo
y nuestro amor no puede salir por los caminos.
¿Por qué ahora lo pienso?
Antes el deseo me empequeñecía
todo rechazo y toda precaución.
Ahora vivo persiguiendo este deseo insaciado
y viejo y lúcido y triste.
Y nada se vuelve para mi sencillo.
Nuestro amor está ahí, sin embargo
pero no podemos sonreírnos por la calle.
La ternura rodea todo lo que tocamos, es cierto,
pero no es bastante, no es bastante.
Y el áspero goce nos redime.
Sin embargo ven, vamos
vamos a cerrar la ventana.





Ema Barrandeguy (1914 / 2016, Gualeguay, Entre   Ríos, Argentina)
Fuente: Facebook de Claudia Ainchil 
Enlaces: Claudia Ainchil

Imagen: AIM digital

julio 20, 2017

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Kenneth Koch

Estética del picnic familiar 






Coge una cesta 
Con comida y bebida
Y dos niños
(De tres y cinco años),
Con tu marido, el pintor,
Tan cerca como puedas
Del mar.







Energía en Suecia





Esos fueron los días
En que había tanta energía a mi alrededor y dentro de mí
Podía quitármela y volver a ponérmela, como ropas
Que uno ha comprado sólo para un viaje a esquiar
Pero que acaba usando todos los días
Porque todos los días son como un viaje a esquiar
Me parece que así era yo a los veintitrés.

Ver a esas seis chicas en el barco era un viaje a esquiar.
Dijeron Las seis somos de Minneapolis. Eso fue en Estocolmo.
La mezcla del estilo americano y sueco-americano de las chicas era un viaje a esquiar
Aunque por aquella época yo no tuviese ningún motivo en especial para usar toda mi energía en eso
Ahí estaba, era mía, igual que un gigante posee la hegemonía de sus nervios
En caso de ser necesario, o como un pescador con todas sus cañas y anzuelos y carnadas o un académico con todos sus libros
O como un calentador de agua dispone de su gas Sea usado o no, yo tenía toda esa energía.
¿De verdad? ¿Las seis sois de Minneapolis? dije, casi explotando por la presión.
Y sí, respondió una de ellas, la segunda más linda. Vinimos a pasar algunos días.

He pensado en ese momento cada tanto
Durante ocho o diez años. Me pareció que debería haber hecho algo en ese momento,
Haber usado toda esa energía. Hacer el amor es un modo de usarla, escribir es otro.
Los dos pueden estar sobrevalorados, porque la relación es bastante clara.
Pero probablemente es el destino humano, y no voy a ir contra eso aquí.
A veces están las personas y falta la energía, a veces está la energía y las personas no.
Cuando los dioses conceden ambas cosas, un hombre no debería quejarse.





Perros ladrando en la nieve


De: "Perros ladrando en la nieve", Kriller71     Ediciones, 2017
Traducción: Silvia Galup / Aníbal Cristobo
Otros poemas y referencias sobre Kenneth Koch, aquí
Enlaces:
Revista de Letras














julio 19, 2017

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Silvia Camerotto traduce a Peter Gizzi

En defensa de nada 





Creo que estos remolques alineados en el estacionamiento lejos de la carretera servirán.
Creo que el eucalipto torcido también.
Creo que esta carretera tiene que servir y los autos
    y la gente en ellos, en camino.
El presente siempre viene a nosotros, rodeándonos.
Es difícil imaginar átomos, es difícil imaginar
   al hidrógeno y el oxígeno combinarse, y tiene que servir.
El cielo con sus nubes sucias también
Y la torre eléctrica a la izquierda, una fila liberada.





In Defense of Nothing


I guess these trailers lined up in the lot off the highway will do.
I guess that crooked eucalyptus tree also.
I guess this highway will have to do and the cars
     and the people in them on their way.
The present is always coming up to us, surrounding us. 
It's hard to imagine atoms, hard to imagine
     hydrogen & oxygen binding, it'll have to do. 
This sky with its macular clouds also
     and that electric tower to the left, one line broken free.


Enlaces: http://elpoetaocasional.blogspot.com.ar/2017/04/peter-gizzi-busca-un-traductor.html





Peter Gizzi (1959, Alma, Michigan, Estados     Unidos de  Norteamérica). Peter Gizzi ha publicado varios libros de poesía, entre  ellos "Archeophonics, 2016, finalista del National Book  Award,  "Canciones de umbral", 2011, "El  Outernationale, 2007 y "Artificial  Heart, 1998. Ezra Pound, los poetas beatniks y John Ashbery  influenciaron en su poesía.  Imagen: www.alchetron.com



Silvia Camerotto (1959, Lomas de Zamora, Provincia de Buenos  Aires, Argentina.) Traductora, publicó los libros de poemas "420 minutos de abstinencia",    2008 y "La Grosse Fuge", 2012, ambos de     Ediciones del Dock. Con Inés Garland tradujo    poemas de Tiffany Atkinson
Poemas de Silvia Camerotto, aquí






julio 17, 2017

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Ramón Minieri


Canteras 




Y sin embargo escucha cómo cantan
los caracoles muertos
en estas milenarias canteras de abandono, 

cómo en su canto vuelven las mareas
inundan las caracolas de tu oído;
escucha 

es el Jadeo que no cesa
que sube

escalinatas de despojo
contra tanta detallada
desmemoria. 



del "Libro de los Últimos Días", 1991



Salitral del Flamenco 



Una edad
antes de los nombres
esta sal
era río 

pero una edad
después de los torrentes
se detuvo

y ahora
en cristales rosados
se contempla 

flamenco-
en las ardientes aguas
del espejismo. 



de "El País de la Sal" , 2010



Ramón Minieri (1946, Río Colorado, Río Negro, Argentina)

Imagen: bariloche2000.com

julio 07, 2017

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Fernando Kofman

Cariátides 




Lo que muestra el
"Diccionario de Deleuze"
en sus veinte minutos
de emisión,
es que su lenguaje,
sus sinuosidades,
sus silencios,
se aproximan a
la poesía

Lejos de lo enfático
del desarrollo discursivo,
propio de los jefes
de Estado,
donde no hay
pausas, ni dudas,
él se muestra como
esas cariátides de
la avenida Belgrano
que cargan sobre sus
hombros, un gran
edificio.

Las cariátides están opacas,
por el paso del tiempo,
y lo que dice este
pensador también
es opaco.

El ensayo está haciendo
crujir la poesía,
como a un vestido
al que se le reviertan
las costuras.




Fernando Kofman (1947, Posadas, Misiones,  Argentina)
Fuente: Revista Ñ, 24/06/2017
De: "En el anochecer la tevé", Ediciones La Carta  de Oliver


julio 02, 2017

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Entrevista a Raúl Zurita: "Las cordilleras que yo pongo son la Cordillera de Los Andes, el desierto es el Desierto de Atacama, el océano es el Océano Pacífico. Tengo una cierta animadversión hacia la abstracción: la poesía tiene que ver con lo vital, pero qué es lo vital."

Reportaje al poeta chileno Raúl Zurita


Por Gonzalo León.


Raúl Zurita es el último de los poetas chilenos de una potente tradición que iniciaron Pablo Neruda, Pablo de Rokha, Nicanor Parra, Vicente Huidobro, Gabriela Mistral, y que supieron continuar Gonzalo Rojas, Stella Díaz Varín, Enrique Lihn, Jorge Tellier y Gonzalo Millán. Zurita es el último de los mohicanos, el último que logró construir una voz asociada a una obra. Con él la tradición chilena sufre un quiebre; siguen habiendo muy buenos libros de poesía y poetas muy interesantes, como Germán Carrasco, Andrés Anwandter, Verónica Jiménez Dotte, Matías Rivas, Alexis Figueroa, aunque sin la estridencia y la ambición de sus antecesores.

FIN DEL EPISODIO: MIS TEXTOS