agosto 21, 2017

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Diego Brando



Me pregunto si duermen en la madrugada 

los pasajeros del tren que avanza

en las cercanías del barrio.

Dentro de la casa se mueven

los vidrios de las ventanas,



las botellas de Vodka y Whisky

y las cenizas amontonadas

en ceniceros de madera.

Eso sin contar nuestras pobres cabezas

quemadas por la voz de un noticiero

que habla de restos de aviones en un pantano.

Alguien canta y repite para sí

una canción de moda

y los mosquitos succionan nuestra sangre

sin perturbarse.

Después de todo

también nosotros viajamos a la velocidad de la luz

hacia el norte.

Aunque no lo tengamos.












Otros poemas de Diego Brando, aquí





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