mayo 31, 2018

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Belek Antar, un poeta ocasional






Yo quería ser daltónico
para ser mejor piloto
como mi padre con su caza
modelo Breguet 14
pero el daltonismo
saltea una generación,
como el coraje
decía él



De todas formas



fui piloto, hoy día

no se necesita poder diferenciar

distintos tipos de blanco

en el campo de las nubes;

las maquinas hacen todo

el trabajo y nosotros

solo ponemos el sufrimiento



También quería tener


una infancia traumada, conflictos

personales y una familia

destruída

para ser mejor poeta

como mi abuelo con su bayoneta

defendiendo Estambul

escribiendo versos

entre las balas rusas




Fue mi padre quien

simplificó el trabajo

pegándose un tiro en la frente

por error, dijeron los peritos

yo digo que tal vez

porque el coraje saltea dos generaciones

y porque las maquinas ahora

también hacen todo el trabajo

incluso en la poesía








Hijo de Meryem Bologur y Wadih Antar, Belek Antar nace en La Rioja. Escapando a las hambrunas de pos-guerra y a la furia de su suegro, Halit Bologur, turco nacionalista que se oponía al matrimonio de su hija con un libanés, Wadih Antar emigra a La Rioja. Junto a ellos viaja la madre de Meryem, Sinem, que abandona su tierra natal para acompañar a la familia, y de paso hacerse cargo de los gastos de la emigración comprando una casa en La Rioja que sería patrimonio familiar hasta el final. Meryem llega embarazada a Aimogasta y da a luz a Belek Antar a los pocos meses. La madre no sobreviviría al parto y, de alguna forma, tampoco su padre, quien sería internado en un psiquiátrico por una corta temporada, luego de sufrir una crisis nerviosa y entrar en una fuerte depresión. Durante ese tiempo, y a lo largo de la vida de Belek, su abuela se haría cargo de él y de su educación. A sus 20 años, luego de que ingresara a la academia militar, Belek Antar recibe la noticia de la muerte de su padre: limpiando un arma que guardaba de recuerdo de su abuelo se dispara en la frente, muriendo en el acto. Belek siempre tomó este hecho como un suicidio y al año siguiente tuvo su primera crisis depresiva y su primera internación. Al salir del hospital, escribiría el siguiente poema:








estar loco es un poco como no estar

todo sigue indiferente a nuestra falta


y al salir y volver


uno descubre que todo cambió


salvo aquello de lo que se hacía cargo


y la casa vieja, cada vez más vieja,


y en ese cuaderno no se escribió nada por meses


y sobre todos, el polvo


como si todos los objetos de la vida de uno


hubieran estado también ellos


internados











Belek Antar (1920 / 1985, Río Tercero, Córdoba, Argentina)

Aunque nunca ejercería profesionalmente, fue piloto de avión y tuvo trabajos varios: fue fotógrafo y mecánico, así como instructor de vuelo. En algún momento de su vida se muda a Córdoba, luego de publicar en La Rioja un único libro, Vida y otros asuntos, del que solo vendió unos pocos ejemplares que logró recuperar y prender fuego con el resto de la tirada, causando un incendio en la vieja casa que heredara de su abuela. 


Luego de un exilio breve en México, menos de dos años entre el 79 y el 81, donde volvería a transitar un proceso de internación psiquiátrica de casi 4 meses, su rastro se pierde en Córdoba. Muere allí en 1985, en la Ciudad de Río Tercero, sin que nadie se presente a retirar el cadáver



Enlace:









mayo 30, 2018

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Presentación de "La flora de los escombros", de Volker Braun


Poesía alemana actual





Jueves 31 de mayo a las 19 h. Entrada libre y gratuita.


Goethe-Institut


Avenida Corrientes 319 / 343 Buenos Aires


La traducción de esta obra recibió apoyo del programa de fomento a la traducción del Goethe-Institut.





Conversación acerca de los árboles en el Parque Gezi (2013) 



1





Se trata de un par de árboles
Seres silenciosos, erguidos como nosotros
Es decir desconocidos, cualesquiera, fáciles de sacar
De su lugar histórico
Donde acumulan la luz en el follaje
Una llamarada verde en la brasa del cemento
Sus bóvedas cálidas residencia de los mediodías.






2





Acerca de los árboles es la conversación, vital
Y no es digno derribarlos a golpes
En una pequeña masacre a la mañana
Uno como nosotros, una armada de mástiles que se sumergen
En agua, arbitrariedad y gas lacrimógeno
Una estadística de la felicidad que no esparce semillas
Una estación del año sin retorno.





3





Es decir, de los árboles – y un hombre se mantiene erguido
Como consciente de sus pies enredados
Como si reflexionara acerca de su modo de andar
Él se planta
En el suelo desnudo como si
Rellenara su sombra con una sustancia sólida
Sedimento de la multitud
Que se volatiliza.





4





Como si se le cayera la propia
Existencia, una cosa inquieta, inconsistente
La falta de sueño, de paciencia
De algo fundamental, elemental.
Los árboles son los que le recuerdan
La falta de naturaleza
De las razas y religiones podridas
La sumisión a sus respiraciones, la opresión
¡De su capacidad de ser humano!





5





Y los cálculos de ensueño
Los déficits, la tolerancia, el día sin hacer.
Los Alpes desnudos del futuro
Miles de millones en las aguadas de Arabia, aunque
Los camiones cisterna disponen de hidrantes secretos.
¡Los miserables van como locos sobre los mares!





6





Quien está de pie tranquilo allí en la calle
Está al alcance de la injusticia. Infinito
Cansancio, infinito tiempo
Él está de pie, obsequia
Leche y limones, para lavar los ojos
Un bosque crece desde su alma.
Qué clase de tiempo en el que
Una conversación acerca de árboles incluye todas las atrocidades.








"La Flora de los escombros", El jardín de las delicias, 2017


Traducción: Silvana Franzetti

  








Volker Braun es uno de los poetas de lengua alemana más significativos y reconocidos, primero en la antigua República Democrática Alemana y luego en la Alemania reunificada. Nació en Dresde, en 1939. En 1965, invitado por Helene Weigel a trabajar como dramaturgo en el Berliner Ensemble, se radicó en Berlín. A lo largo de su carrera obtuvo valiosos reconocimientos, como el Premio Heinrich Heine (1971), el Premio Heinrich Mann (1980), el Premio Schiller Memorial (1992) y el Premio Georg Büchner (2000). Su poesía fue traducida, entre otros idiomas, al italiano, al francés, al inglés, al eslovaco, al checo, al chino y al ruso. Entre sus últimos libros de poesía se destacan Auf die schönen Possen (De las bellas burlescas, 2005), Der Stoff zum Leben 1-4 (El material para la vida 1-4, 2009) y Handbibliothek der Unbehausten (Sala de lectura de los sin hogar, 2016).




Silvana Franzetti es poeta y traductora. Nació en Buenos Aires en 1965, donde vive y trabaja. Realizó montajes de sus textos poéticos en instalaciones, performances y videopoemas, estos últimos exhibidos en numerosos festivales internacionales de poesía. Tradujo poesía de Monika Rinck, Günter Kunert, Hilde Domin, Reiner Kunze y Volker Braun, entre otros poetas alemanes contemporáneos. Entre sus últimas publicaciones se encuentran Notas al pie(2016), Cuadrilátero circular (2002, 2007) y los libros-objeto Mentiras (2010) y Telegrafías (2001), realizados en colaboración con Roberto Equisoain y Mariana Bustelo, respectivamente. 







mayo 27, 2018

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Alberto Cisnero: "Las casas", Barnacle, 2018

2



ya no recuerdo cómo fue. después pasaron  
muchos días. no hacen al tema. las luces 
de las posadas, un curso de agua 
translúcida, otro paisaje de niebla. más allá, 
más arriba y más lejos el cielo es negro. por azar 
o por juego, justo cuando la vida mudó color 
y gala. y capturado el corazón. un secreto 
que lo excede. la luz que irradia el candil, prevenida frente a un extraño, 
condesciende a uno.



3



recordarás un día. el contacto de mi mano 
en la tuya. el que ahora te ofrezco. sólo 
diremos que era en junio, hace muchos años. recuerdo un día sólo porque viene con tu nombre mezclado. y lejos y muy cerca. y pronto. 
como una ola, pronto. y donde todo acaba 
o todo comienza. como mi padre me miraba 
un día. suelo asentir a lo que decís. y sé 
que eso me alboroza. ahora ya soy viejo 
y lo comprendo, hija.



11



o bien lo fingía. me fingía bondadoso y necio. 
en votos adversos. no más en votos adversos. 
será siempre nuestra la luna de invierno. plumón 
de pájaros y albayalde. como un rostro querido. 
porque hoy has venido. tu cantor borracho, 
de poncho y firme la mano en el puño del hacha, buscaba, como quien busca desesperado, algo 
que desapareció. a la luna de invierno. ventisca. 
y tras de vos y tras de mí, esperamos 
y despedimos lo mismo.



13



detrás del volante. sobre la ruta seis. 

en un repente. la gran noche campo afuera 

y la luna de invierno. una antigua habladuría 

o una primera certeza o un obsequio. confituras de maicena. a miles. en un poblado del camino 

tuve un rancho alguna vez. después pasó 

el tiempo. me empeñé en las tabletas etruscas. porque mancillan lo que en la punta de la lengua 

a ocluirse torna. hay también palabras veloces como la luz. o bala o rayo o síncope. 

para un repente con la mano en el pecho.




Alberto Cisnero (1975, La Matanza, Buenos Aires, Argentina)
Escribió: La sustancia en infracción (2002), Los dados de la muerte (2004), Mil brillos apagados (2007), Akullico (2009), El precursor químico (2009), Tagsales (2010), Adiós y hasta pronto (2010), El movimiento obrero granizado (2011), Robé un auto para trasladarme a las soledades vivientes (2012), Ajab (2012), Oquei, gracias (2013), Las casas (2013), Forma parte de mi guerra (2015), Acata Míckuy (2017) y las novelas Hablamos cuando se pueda (2011), Treinta dineros (2012) y Drugstore (2015).​​​​​​
El límite de la materia (Ediciones Ruinas Circulares, 2012 y Barnacle, 2015), Tagsales (En-causto, 2013) , Adiós y hasta pronto ( Dio Fetente, 2013), El movimiento obrero granizado (Barnacle, 2014), Robé un auto para trasladarme a las soleda-des vivientes (Barnacle, 2015), Drugstore (Barnacle, 2015), Ajab (2016) y Oquei, gracias (Barnacle, 2017).
 Sitio web: www.albertocisnero.wix.com/home

mayo 26, 2018

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Linda Pastan






Ética








Hace muchos años en clase de ética

nuestro profesor nos preguntaba cada otoño:

¿si se prendiera el fuego en un museo

qué es lo que salvarías, una pintura de Rembrandt

o una anciana a la que de todos modos

no iban a quedarle muchos años de vida? Impacientes en las duras sillas

nos preocupaban poco los cuadros o la vejez,

optábamos un año por la vida, al siguiente por el arte

y siempre con poco entusiasmo. A veces

la mujer adoptaba el rostro de mi abuela

dejando por una vez la cocina para recorrer

algún museo inhóspito y sólo a medias imaginado.

Un año, creyendo ser ingeniosa, respondí

¿por qué no dejar que decida la anciana?

Linda, explicó el profesor, evita

la carga de la responsabilidad.

Este otoño, casi anciana yo misma,

estoy en un museo real

frente a un verdadero Rembrandt. Dentro del marco

los colores son más oscuros que el otoño,

más oscuros aún que el invierno— los ocres de la tierra,

aunque los elementos más brillantes arden

a través del lienzo. Ahora sé que la mujer,

la pintura y la estación son casi una sola cosa

y todas más allá de la salvación de los niños.






El día más feliz





Era los primeros días de Mayo, creo

un momento de la lila o cereza silvestre

cuando tantas promesas se hacen,

difícilmente preocupe si algunas no se cumplen.

Mi madre y mi padre todavía suspendidos

en la experiencia, parte del paisaje

como las casas en donde había crecido,

Y si habrían de ser derribadas después

fue algo que yo sabía

pero no creía. Nuestros chicos estaban dormidos

o jugando, el más chico tan nuevo

como el nuevo aroma de la lila,

y cómo pude haber adivinado

sus raíces eran superficiales 

y serían fácilmente trasplantadas.

No supe incluso que era feliz.

Los pequeños enojos que eran como sal

sobre el melón fue sobre lo que me obstiné,

aunque en verdad ellos simplemente

hicieron el sabor de la fruta más dulce.

Entonces nos sentamos en el porche

en la mañana fría, sorbiendo

café caliente. Detrás de las noticias del día—

huelgas y pequeñas guerras, un incendio en algún lugar—

Pude ver lo alto de tu cabeza negra

Y pensé no en conflagraciones públicas

sino en cómo se sentirían en mi hombro desnudo.

Si alguien pudiera parar la cámara entonces...

Si alguien pudiera no sólo parar la cámara

Y preguntarme: sos feliz?

Quizás me habría dado cuenta

cómo la mañana brilló en el color

reflejado de la lila. Sí, podría haber dicho

y ofrecido una taza humeante de café.









Ethics





In ethics class so many years ago

our teacher asked this question every fall:

If there were a fire in a museum,

which would you save, a Rembrandt painting

or an old woman who hadn’t many

years left anyhow?  Restless on hard chairs

caring little for pictures or old age

we’d opt one year for life, the next for art

and always half-heartedly.  Sometimes

the woman borrowed my grandmother’s face

leaving her usual kitchen to wander

some drafty, half-imagined museum.

One year, feeling clever, I replied

why not let the woman decide herself?

Linda, the teacher would report, eschews

the burdens of responsibility.

This fall in a real museum I stand

before a real Rembrandt, old woman,

or nearly so, myself.  The colors

within this frame are darker than autumn,

darker even than winter — the browns of earth,

though earth’s most radiant elements burn

through the canvas. I know now that woman

and painting and season are almost one

and all beyond the saving of children.




The Happiest Day





It was early May, I think

a moment of lilac or dogwood

when so many promises are made

it hardly matters if a few are broken.

My mother and father still hovered

in the background, part of the scenery

like the houses I had grown up in,

and if they would be torn down later

that was something I knew

but didn't believe.

Our children were asleep

or playing, the youngest as new

as the new smell of the lilacs,

and how could I have guessed

their roots were shallow

and would be easily transplanted.

I didn't even guess that I was happy.

The small irritations that are like salt

on melon were what I dwelt on,

though in truth they simply

made the fruit taste sweeter.

So we sat on the porch

in the cool morning, sipping

hot coffee.

Behind the news of the day--

strikes and small wars, a fire somewhere--

I could see the top of your dark head

and thought not of public conflagrations

but of how it would feel on my bare shoulder.

If someone could stop the camera then.

if someone could only stop the camera

and ask me: are you happy?

perhaps I would have noticed

how the morning shone in the reflected

color of lilac.

Yes, I might have said

and offered a steaming cup of coffee.








Linda Pastan (1932, Nueva York, Estados Unidos de Norteamérica) 










"Ética", incluido en Siete poetas norteamericanas actuales (Editorial Pamiela, Pamplona, 1991, selección y traducción de Rosa Lentini y Susan Schreibman). 


Fuente:https://franciscocenamor.blogspot.com.ar/2013/12/poema-del-dia-etica-de-linda-pastan.html


"El día más feliz",publicado en http://www.poetrysoup.com/famous/poem/9166/the_happiest_day


Traducción: Myriam Rozenberg



Imagen: Seattle Art & Lectures 





mayo 25, 2018

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Tito Manfred




















Soñé que la poesía chilena actual era ese baile de máscaras en "Eyes Wide Shut", 

y yo Tom Cruise al centro del salón, 

sin máscara, sin ropa, expuesto al ridículo 

y a la humillación. Cuando desperté seguía fuera de todo, pero mi vida no corría peligro

ni había orgías ni oscuros rituales a la vista.

Nicole Kidman brillaba por su ausencia.






//








Nuevamente vengo del futuro


Es el año 2042


Soy Premio Nacional de Literatura


Un quinquenio antes


La disentería ha cobrado la vida


De los últimos Poetas Valiosos


Quienes sobrevivimos a la epidemia


Nos turnamos los premios en democracia directa


En la última asamblea resolvimos


Conceder el Bolaño a un poeta menor


Con reumatismo y problemas de esfínter


Su resentimiento ha disminuido considerablemente


Paciencia, camaradas, ya les llegará su turno


En el futuro todos seremos Premio Nacional


Sólo lávense las manos después de ir al baño









//






El amor romántico en la época de su reproductibilidad técnica









Jenny me da seguridad.


No quiero volver a vivir sin ella.


Estoy conmovido por sus palabras.


La pureza, la serenidad y la honestidad


de su discurso.





(Así mismito dijo Dirk, esposo de Jenny la muñeca. Yo no más traduje sus palabras en Google Translate y las dispuse en forma de versos. Así se escribe un poema: sin sudor.)





//







iii)








Siento un profundo resentimiento hacia los poetas que admiro. Escriben tan soberbia-mente los hijos de puta. Cuánto estilo, cuánta téc-nica. Envidio sobremanera sus poemas. No les tiembla el pulso a la hora de cortar el verso. No les tiembla la matemática al contar las sílabas. No les tiemblan las caderas cuando sacan a bailar a la chica de mis sueños. Les deseo lo peor. 


Quisiera abrir sus cráneos y hacer mías las ideas que ante-ceden a la escritura del poema. Argh, realmente los odio. Quiero hacerme amigo de cada uno de ellos.









//





My kind of woman









Anoche soñé contigo sin excentricidad alguna


Anoche soñé contigo y vestías como imagino


Que vistes y no decías nada, en tu boca


Estaba clausurado el lenguaje


Y, sin embargo, que estuvieras ahí, en mi sueño


Era suficiente información


Yo iba a escribir: Houston, we have a problem


Pero mejor borro esa parte por absurda


En 6000 años más, no se te habrá arrugado


Un solo pixel


Ey, mira tú las cosas que escribo!


No hubo mejor época


Para no sentir absolutamente nada






//











La belleza es una luz cegadora cuando un hombre o una mujer de preciosas facciones, tez blanca y ojos verdes evade el pago en una micro del Transantiago. Podrían pagar, sin embargo no lo hacen. Estúpidas criaturas rebeldes y hermosas. Aquella luz se apaga cuando quien salta el torniquete es una persona morena y poco agraciada, con la camisa mugrienta del cuello y empapada de los sobacos. Su evasión es por necesidad. Esta circunstancia anula el valor estético de su acción.










//









Difícilmente escribiré sobre la luz filtrándose entre las hojas del cerezo o de la belleza de los adolescentes que vuelven a casa luego de sus exploraciones nocturnas. No hay belleza en esas cosas, ni en el lenguaje, ni en las imágenes que median entre lo uno y lo otro. Seguro estoy equivocado. Sólo sé que no han sido mis mejores días, que ya no tendré mejores días y que odio este trabajo, y quizás sea esta aversión a mis obligaciones lo único que me va quedando. No creo en la poesía política, pero si me preguntaras qué significa para mí la escritura, te respondería: es esto que hago en lugar de aquello para lo que me pagan. 












Tito Manfred (1983, Arica, Chile)









Poemas extraídos de "Los poemas se dirigen a las redes de pesca", Barnacle, 2018










mayo 24, 2018

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Yves Bonnefoy, poemas inéditos traducidos por Pablo Queralt









Es raro, yo no te reconozco.

Esta noche es tan oscura que ya no veo más tu rostro.

A pesar de esta luz en tus ojos.

De diversos colores allá tan lejos.

Yo comprendo que todos ustedes, 

no están más.



Cerca de mi como una sola presencia 

a quien tender la copa, yo no sé 

ni la quiero, yo la dejo, un instante.  

Percibiendo tus manos,

yo las toco con las mías, es suficiente.



Porque es verdad que en esta sala nada es real  

nosotros estamos juntos, usted y nosotros.

Ella  tiene tabiques que se desvanecen 

a los que yo me aproximo. Yo no sé 

si esto esta afuera, adentro, en esta noche clara, 

yo tomo la copa, yo la elevo, ella no esta más. 



Y que contenía ella, yo no supe jamás 

parecía real, era posible, podría ser, 

digamos, era un vino 

que nosotros deseamos beber juntos.



Yo recuerdo nuestros lugares compartidos

estábamos donde deseábamos, 

un prado y sus grandes árboles frente al cielo,

o entre placas de rocas, entre tinieblas?

Yo recuerdo, pero que es esto, recordar?

Rápido la quema de nada en el reloj de la arena, 

la memoria, ese pozo. Alrededor del verano 

el monte está desierto. Yo estoy allá, 

yo levanto la tapa de hierro oxidada 

de agua de otro siglo, de otro cielo, 

yo me inclino eres tú, 

la sonrisa de tantos años en esa noche. 









//









Mis amigos, mis amados,

yo les lego los dones que me confiaron

esta tierra próxima al cielo, nos une

por estas manos innombrables, el horizonte.

Yo les lego el fuego que nosotros contemplamos

quemar en el humo de las hojas secas

que un jardinero de lo invisible había empujado

contra un muro del hogar perdido.

Yo les lego estas aguas que parecen decir 

el hueco, en lo invisible, del barranco

que es el oráculo la nada que ellos llevan

y la promesa del oráculo. Yo les lego

con unas pocas brasas

esta ceniza apilada sobre el hogar apagado,

yo les lego el desgarro de las cortinas,

las ventanas que se entornan,

el ave que quedó atrapada

en la casa cerrada.













De "Ensemble encore" (Todavía juntos)

Traducción: Pablo Queralt

Otros poemas de Yves Bonnefoy, aquí

Imagen: Aristegui Noticias





mayo 21, 2018

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Jorge Aulicino






7



Nadie mejor que el fresno imita al fresno. Repite
los dibujos su corteza. Un programa binario 
los maneja. Este fresno no es idéntico al otro, 
pero seguramente iguales variaciones del 
dibujo podrán ser encontradas en distintos
fresnos. No pensamos en esto al mirar los fresnos.
Una hoja nada más caída al barro es un mundo 
indescriptible, sobre todo en el instante en que
diversas tormentas moleculares comienzan 
en la superficie al entrar en contacto con el 
barro. Nadie cree que todo lo que sucede 
en ese único segundo puede ser narrado.
Nada de un mísero instante puede ser narrado. 
Nada, pintado. Sombras doradas las palabras 
se tienden sobre el río y le dibujan cortezas 
de aquel fresno, que no le rozan la superficie.
Colecciones de poemas entran y salen por 
sus bocas, y por las bocas de sus poros y de 
sus células. El río da que hablar, pero en la 
realidad profunda donde hubo una explosión gris 
que le dio nacimiento nadie entra, el río sólo 
permite que hagamos las sinuosas realidades,
poemas que no nacen de él y que nos llevan a 
remar en cierto cielo de pintura oriental, 
como entre camalotes no sostenidos por el 
agua sino por la tela blanda de la página, 
con microscópicas briznas de corteza que la 
amarronan en conjunto, pero son de cerca 
puntos oscuros, canoas entre poros, breves 
embudos del agua blanca, neutra, resultado 
del litigio que hace años mantenemos con el 
río pacífico pero inabordable, como 
si de materia no fuera.



Jorge Aulicino, de "El río", inédito
Dibujo: ER

mayo 20, 2018

mayo 17, 2018

mayo 12, 2018

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Linda Gregg


Poetas norteamericanas





El cordero










Era una foto que tuve después de la guerra.

Una iglesia inglesa bombardeada. Yo era demasiado joven

como para conocer la palabra inglés o guerra,

pero conocía la foto.

La ciudad en ruinas todavía parecía noble.

La catedral con su techo volado



no dejaba de ser divina. La iglesia era la misma

más lluvia y cielo. Los pájaros volaban por dentro y por fuera

de los agujeros que el puño de Dios hizo en los muros.

Todo nuestro deseo de amor o  de niños 

es considerado por el enemigo como si fuera una broma.

Yo sabía tanto y de todos modos cantaba.

Como un pájaro que va a cantar hasta

que es derribado. Cuando quitan

los árboles, el niño agarra una rama

y dice, esto es un árbol, esta es la casa

y la familia. Como si se pudiera. A través de la puerta

de lo que había sido una casa, por el campo lleno

de escombros, anda un cordero solo, ladeando

la cabeza, curioso, sin miedo, hambriento.









Linda Gregg (1942, Suffern, New York, Estados Unidos de Norteamérica)

Traducción: Adam Gai



Imagen: Youtube





The Lamb







It was a picture I had after the war.

A bombed English church. I was too young   

to know the word English or war,

but I knew the picture.

The ruined city still seemed noble.   

The cathedral with its roof blown off

was not less godly. The church was the same   

plus rain and sky. Birds flew in and out   

of the holes God’s fist made in the walls.   

All our desire for love or children   

is treated like rags by the enemy.

I knew so much and sang anyway.   

Like a bird who will sing until

it is brought down. When they take   

away the trees, the child picks up a stick   

and says, this is a tree, this the house

and the family. As we might. Through a door   

of what had been a house, into the field   

of rubble, walks a single lamb, tilting   

its head, curious, unafraid, hungry.








mayo 06, 2018

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Nurit Zarji








Poesía israelí









Bajo la lluvia  la casa titila como una burbuja.

Una materia arcaica zumba entre el cielo y la tierra

cierra el paso al aire,

promete que ninguna plegaria llegará a destino.



Los techos desaparecen. El gato y la mosca

son empujados hacia los sótanos de la tierra.

La isla del mundo se ahoga en la lluvia

la lluvia se ahoga en la lluvia.



Son lavados con furia,

los arbustos, los troncos, las ramas,

todo se lava menos mi soledad.













La nave de las familias descendió sobre la cima

del Ararat. Desde abajo, la catatonia desnuda en erupción.

Cansadas del largo viaje,

las familias guardaban silencio. No tenían nada

que decir a su favor fuera del haber sobrevivido.



Aquellos cuya memoria fue herida a golpes

salieron a la ruina del mundo.

Quien desembarcaba no podía regresar.



En las fotografías  puede verse que perdieron todo lo que tenían en común

y que el mundo, con sus dedos, les había tocado la columna vertebral.

A veces pensaban que se salvaron, a veces

que su fin se acercaba. A veces cuando veían

las luces del arca  palidecer a lo lejos



creían que ella se hundía.

Y a veces, entre las nubes doradas veían

que navegaba. Se les partió el corazón cuando pensaron 

que ella iba rumbo a la tierra verdadera.









Nurit Zarji (1941, Jerusalén, Israel)

Traducción: Adam Gai



Imagen: Antigoo






בגשם הבית מהבהב כבועה.


חומר ארכאי מזמזם בין שמיים לארץ


חוסם את מהלכי האויר,


מבטיח ששום תפילה לא תגיע.





גגות נעלמים. החתול והזבוב


נדחקים למרתפי ארץ.


אי העולם טובע בגשם


הגשם טובע בגשם.





נרחצים בזעם שיחים, גזענים, ענפים.


הכל נרחץ מלבד בדידותי.









אררט. מלמטה געשה עירומה הקטטוניה.


עייפות מן המסע הארוך,


המשפחות שתקו. לא היה להן


לומר דבר לזכותן פרט לשרידה.





אלה שהוכה זיכרונם


יצאו אל חורבנו של העולם.


מי שירד לא יכול היה לחזור.





בתצלומים ניכר שאיבדו כל מכנה משוטף


ושהעולם נגע באצבעותיו בחוט השדרה


שלהם. לפעמים חשבו שניצלו, לפעמים


שקירבו את קיצם. לפעמים כשראו


את אורות התיבה מחווירים מרחוק





האמינו שהיא טובעת.


לפעמים בין העננים המופזים ראו


שהיא שטה. זה שבר את לבם כשחשבו


שהיא נעה בדרך אל הארץ הנכונה.