09 junio 2018

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Alicia Silva Rey, un poema inédito

No hay grullas en Dublín.



No hay grullas en Dublín.
Entre mayo y noviembre 
abre el embarcadero Gingelgracht. 
Se recorre la ciudad (Amsterdam) 
en hidropatines 
que provee el mismo embarcadero (no es caro). 
Los padres y sus niños salvajes 
atraviesan ciegamente, aun bajo la lluvia, 
esa mollera fermentada, 
una ciudad( Amsterdam - Dublín), 
bajo cobertores impermeables 
que el embarcadero entrega junto con 
chocolates y mapas metalizados. 
Después, 
dormiré en habitaciones con grullas 
adosadas a paredes de estuco 
(no serían grullas o sí, acaso).



De: “El poder de unos límites”. Publicará en Buenos Aires, Mora Barnacle.
Otros poemas de Alicia Silva Rey, aquí

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