agosto 30, 2018

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Artistas








CARL VILHELM HOLSOE (1863-1935)


Estudió en la Academia de Bellas Artes de Copenhague 1882-1884. A partir de entonces, continuó su educación en Kunstnernes Studieskole, escuela estudio del artista PS Kroeyer. Viajó a Italia. En 1889 recibió la Mención de Honor (París) y recibió la beca de la academia en los años entre 1890 a 1898. Fue también en la Academia que ganó el premio de oro en 1901 y el premio Eckersberg en 1908, así como numerosas otras becas y premios. Carl Holsøe convirtió en miembro de la junta directiva de la academia y Kunstforeningen. Expuso por muchos años. Se hizo amigo de Vilhelm Hammershoi y se inspiraron e influenciaron mutuamente. Sus obras están relacionadas con relatos con la casa, como se ilustra en  estas piezas. Con frecuencia se concentró en interiores con una técnica magistral que refleja la influencia de los maestros holandeses como Vermeer de Delft. También pintó paisajes, bodegones y cuadros de flores. Está representado en el Statens Museum for Kunst (la Galería Nacional de Dinamarca), Nationalmuseet (Museo Nacional), entre otros. Su obra se puede encontrar en galerías y colleciones de todo el mundo. 


Http://Revistaelbosco.Blogspot.Com/2013/08/Carl-Vilhelm-Holsoe-Pintura-.Html













Matteo Massagrande nació en Padua, Italia en 1959. Massagrande es un consumado pintor y grabador talentoso. Ha expuesto en más de cien exposiciones a nivel internacional en los últimos 30 años. En la serie de pinturas a la que pertenecen estos magníficos interiores, Massagrande explora estancias íntimas en diversos estados de deterioro. Estos espacios urbanos abandonados y al mismo tiempo tan llenos de vida son representados por Massagrande de una forma inquietante a través del uso de la luz, la sutileza de la paleta y el uso de la perspectiva cinematográfica.


https://lapaseata.net/2018/04/26/mateo-massagrande-realista/






Fuente: 


  • https://www.hammershoi.co.uk/carl-holsoe/

  • https://artodyssey1.blogspot.com/2011/01/matteo-massagrande.html?m=1









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Marina Yuszczuk







Ahora, estamos saliendo de la cueva

o ya salimos

tenemos una casa que parece un hogar

tenemos ropa

pero los otros meses me escondí con mi hijo en una cueva

estuve con la teta al aire como una amazona

con la teta desnuda y lastimada

la mente suspendida, el cuerpo tenso

una flecha en el arco, tenso y listo

listo para abrazar, alimentar

siempre cerca

siempre vigilante y siempre cerca

de vez en cuando venían personas y me preguntaban cómo estás

yo creo que tartamudeaba

apelaba a los ecos de las conversaciones tenidas y escuchadas

para dar mi respuesta

y después,

contenta o aliviada

me agazapaba con la cría en un rincón oscuro.







No sé cómo empezó
creo que fue el gateo
quizás fue antes
para hacerle lugar
a nuestro hijo
que además de comida y amor
mucho espacio
es lo que necesita
levantamos las sillas
pusimos la mesa contra la pared
sacamos las macetas al pasillo del edificio
así empezó la fiebre
que todas las semanas
se come un poco más de nuestra casa
estoy mirando mi biblioteca
y sueño con guardarla en cajas
eso me pone eufórica
necesito dedicarme a lo único que me sale bien
para lo único que sirvo
mirar una cosa por vez
con una intensidad
que me llena de melancolía
ser fiel a eso
este año es un baile con la destrucción
o algo menos drástico, puede ser
pero que sí
tiene su ritmo
significa que quiero tener menos
adentro y afuera
tener menos
quiero tener menos
más plata, menos cosas
plata para gastar
solamente en las cosas
que no se guardan
los taxis, las comidas
los paseos
las experiencias
las experiencias que se pagan con plata
un auto que me lleve a todas partes mientras miro todo
y caminar
no quiero guardar nada
no quiero guardar nada.









Marina Yuszczuk (1978, Buenos Aires, Argentina)

Fuente: http://elcielodelmes.com.ar/



Imagen: Página12







agosto 28, 2018

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René Palacios More

La bella de Sâo Paulo







Qué pudo arriesgar tu madrugada espesa

entre aquel mi desorden que construía y desandaba palabras hasta

desgastar los objetos

los insanos objetos que supieron rodearnos con bulliciosa inquietud.

Mujer de madréporas y ataques a mansalva en la noche

yo he visto tu fantasmal agonía tras hallarte entre feroces ráfagas de

locura

suicidios, escándalos e infatuación.

Mi corazón se cubrió de algas

para luego abrirse a la amplia parábola de las tormentas que se sucedieron

al desgaire.

(Y habría de colarse por las hendijas de las habitaciones

en que deambulan los goces que conocí

y el pesar que me entrega lo mejor de mí mismo).

Estas, que son también tus agallas,

nacieron contigo para alcanzar el clamor de los habitantes de la urbe

que te sonreía agradecida por tu presencia.

Hoy, que en tus piernas conoces el regocijo y la tristeza habitual de

los insomnes,

el delirio de la ciudad en que abandono mi orfandad te mesa los cabellos

y en tu seno

(antiguo con la antigüedad de las antiguas fotografías rebosantes de

alfileres

en el regazo de aquella adivina negra dispuesta a presagiar tu felicidad)

se hamaca el vertiginoso paso de mi paso.

Tu belladona se deslizó por las calles en que amanecía nuestra piedad

y en que, a veces, hasta el desprecio supo de nosotros.

Esplendente, entre gritos desenfrenados,

hubo quienes te bendijeron desde sus más serias pasiones

pero tu historia continuaba desde donde provienes y hacia donde le

encuentras.



Nosotros, que cobijamos el silencio para sólo depredarlo ante la firme

resolución de no hallar sustitutos al verano,

nos encaminamos, a veces con excesiva lentitud,

a los mares cálidos de ese norte de tus tierras en que hoy te encolerizas.

Deberíamos preguntarnos

hasta dónde se unirán en tu cuerpo las sucesivas caídas al mar,

las del regocijo para venero de tus fecundas sementeras en el azar de

un hallazgo de oro y manías.

Tu cuerpo, primogénito en la pulpa de los demonios

que adquieren en ti forma y color de bonanza.

Asperga tus metales en el ojo de la escolopendra que devora sin consideración

a su propia especie para deslizarte luego por el dominio

de las avenidas

en que el légamo

es un trozo de lucidez contra el cielo lejano de las inmoladas en las

altas horas de la noche.

Los que te entregan sus dineros

ignoran que en sus rostros se leen fragmentos de tus fabulosos sueños










René Palacios More (1939 / 2018, Buenos Aires, Argentina)















agosto 25, 2018

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Alessandra Molina: El invierno no había terminado...


Poetas cubanos



Patria del idioma







El invierno no había terminado

pero en los árboles sonaba el corazón de una hoguera,

el rumor de los brotes que hinchan la vieja piel

y parten las puntas más finas de las ramas una a una.

Con sus alas, con su breve posarse,

con su pico y sus garras minúsculas,

los pájaros llenaban el aire del color y los fragmentos

de aquel fuego primaveral



que volvía a hacer sus primeros anuncios.

A semejanza, teníamos el ánimo de unos estudiantes extranjeros

que hubiesen llegado al país

un poco antes de la fecha acordada.

Sobre la mesa

los cítricos mostraban un lustre incandescente

que aquella mañana no nos parecía artificial. Convidábamos

y hasta hubo un momento de refutación poco solemne,

alborotada,

cuando alguien advirtió –se lo había dicho su madre-

que comer mandarinas en exceso

era causa de una enfermedad llamada escorbuto.



El invierno volvió, arremetió,

el rumor de los brotes se apagó contra el viento,

los pájaros aparecían a deshora.

Sólo las frutas, con sus pulidos destellos

conseguían retener aquella promesa de la primavera.



Primavera.

Mandarinas.

Escorbuto.



¿Dé que gajo secreto, torcido y nudoso, colgaban las palabras?

¿Y hacia dónde colgaban con su error o su verdad?

Recordé con vergüenza tan fácil refutación,

y su madre que desde hacía años estaba muerta…







Filos de la encerrona







Y fue la noche blanca de su captura,

trampa de noche entera con que su misma sangre lo perdió:

de una sombra a otra sombra

que era el saco ensanchado de los hombres.

Ya dentro de ese túnel (terso como su cuerpo)

que el forcejeo anuda.

Ya dentro de ese enredo como una vez la bolsa

que de un pujo lo puso en la maleza.

Con dos varas cruzadas lo suspenden,

sobre un trillo lo llevan dando tumbos,

sobre la hierba baja y florecida.

Ya en la mañana oscura

cuando el rabo del ojo le descubre contra la cal del muro

una cosa doblada, áspera sobre sí,

y en flanco propio

muerde.







Lugar







También yo he estado allí

donde no hay nada quieto,

nada perdurable,

apenas ese sitio donde afirman los pies

y alguien que se descubre

en su frágil segundo, su resguardo.

Un secreto disperso,

arrojado a las aguas

y a la tierra.



Como el mundo que surge

a la sombra de un fruto

que ya en su día fuera

el hijo del follaje y de las sombras,

he agradecido la noción,

la palabra que invite a otra palabra,

que se atreva a nombrar,

a ser comienzo.








Alessandra Molina (1968, La Habana, Cuba)

Imagen: OnCuba





agosto 24, 2018

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Presentación de "Geología", de Claudia Masin






La imagen puede contener: una persona, planta, texto y exterior















Poligrafía




Escribías con una piedrita en la tierra tu nombre, palabras


al azar: arena, río, spider man. Como si creyeras que una historia


se escribe por la suma, la discreta acumulación de partículas.


O como si dibujar una casa bastara para poder habitarla. Pero


¿quién vive una vida real en una casa dibujada?


Hay un ligero, sutil desasosiego en las largas horas


de la siesta, que hace que todos prefieran dormir. Aún así,


resistías despierta. Es extraño pensar en una vigilia en pleno día,


cuando nada escapa a la visión y cada sonido resuena


amplificado en el silencio.


Los climas violentos crean una sensación de inminencia,


la ilusión de que nada va a quedar igual después del vendaval


o del calor intenso: una fiesta que se celebra


por un acontecimiento imaginario. Y es la imaginación,


y no los hechos, quien te deja asombrada una y otra vez


frente a cosas idénticas.


En esa hora en que son intensas niñez y desdicha,


como agujas en preciosa sincronía, ¿cuál


sería el objeto de tu espera? ¿Un naufragio, un estallido,


acaso el descubrimiento de la tristeza,


esa grieta que modifica tu mundo para siempre?


No es otra cosa que ese momento


lo que dirían las palabras, si alguna palabra


dijera alguna vez algo cierto.








Otros poemas de Claudia Masin, aquí







agosto 20, 2018

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Derek Mahon




Derek Mahon



Cocina de campo











Caminando por la eternidad

a lo largo de la playa que respira

hay esa modalidad

al inmediato alcance de la mano –

desove, ruinas, mar asombroso

y Cabo Howth más allá.



Así es como comienza,


devoción a las cosas reales

de una mañana límpida:

hoja goteando y canto de pájaro,

sonidos de faena, el rico

aire de una cocina de campo.



Jugamos con el ritmo y la rima


junto a un fogón recién encendido:

desde abajo de una manta cerrada

de neblina la tierra

se abre a una corriente de nubes

hacia el oeste en el Atlántico.



El mundo de lo simple


brilla con el agua, cede

al arado. Un vuelo de gaviota

sigue al tractor que trabaja.

Quidditas: los campos usados

de Ulster y la antigua Grecia;

y siempre el mismo río,

el oráculo y el universo

sin circunferencia, ese infinito recurso.

Si una cosa sucede una vez

sucede una vez para siempre.







Mi nota: quidditas > lo esencial










Derek Mahon (1941, Belfast, Irlanda del Norte)

Traducción: Adam Gai

Enlaces:










agosto 17, 2018

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Joan-Elies Adell



Poesía española





Conversación de ascensor







No tengo hoy más que palabras para un invierno

que aún no ha comenzado, en la extrañeza

de un octubre en que no acaba de irrumpir el frío.

El armario reclama una renovación, la ropa de verano

que empiezo a detestar. Pacientemente, esperan

los abrigos un sólido aire helado.



Sólo tengo palabras para estas nubes bajas

que me deparan, al superponerse, el espectáculo

de cielos simultáneos, de un sol civilizado que me empuja

a sentarme despreocupadamente en alguna terraza, como si alguien

me esperase, y la espera fuese parte de una extraña alegría.

Palabras para no hablar de nada, o para trasplantarme

un corazón distinto, que no lata con el compás de ayer,

que lo haga de un modo algo espaciado, intervenido,

con precisión de cirujano. Mi voz se traba,

también lo noto, brusca como una puerta giratoria

de un viejo hotel, y se convierte en una rémora

capaz de confundir las rotaciones de los astros. Basta

con sentir un contacto para hacer un diagnóstico correcto.

Tocar el agua como se toca un cuerpo y así cicatrizar la herida,

la hemorragia vital. Para un vulgar diálogo

de ascensor, hoy sólo tengo unas pocas palabras.

Sólo un parte meteorológico algo tibio, desapacible y rutinario.







Conversa d'ascensor



 Avui només tinc paraules per a un hivern
que encara no ha començat. Per a l‟estranyesa
d‟un octubre en què no acaba d‟irrompre el fred.
L‟armari reclama una renovació, la roba d‟estiu
que ja tenim avorrida. Els abrics s‟amunteguen
pacients a l‟espera d‟un sòlid vent gelat.
Només tinc paraules per a uns núvols baixos
que, en superposar-se, m‟ofereixen l‟espectacle
de cels simultanis, d‟un sol civilitzat que m‟empeny
a seure tranquil·lament en una terrassa, com si algú
m‟esperés, i l‟espera formés part d‟alguna estranya alegria.
Paraules per no parlar de res, o per trasplantar-me
un cor diferent, que no bategue amb el ritme d‟ahir,
que ho faça d‟una manera esporàdica, intervinguda,
amb precisió de cirurgià. La meua veu s‟entrebanca,
també m‟ho noto, brusca com una porta giratòria
d‟un hotel massa antic, i es converteix en una rèmora
capaç d‟imantar les rotacions dels astres. Et bastarà
sentir un contacte per fer un diagnòstic correcte.
Tocar l‟aigua com es toca un cos i així cicatritzar les ferides
d‟una hemorràgia vital. Per a una previsible conversa
d‟ascensor avui només tinc unes poques paraules.
Un part meteorològic injectat de tebior, inclement i rutinari.









Joan-Elies Adell (1968, Vinaroz, España)

Fuente: Adarve. Revista de crítica y creación literaria

Imagen: Alger.it Notizie 








agosto 16, 2018

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Matthew Sweeney



El artista del hambre en su hogar





Al modo de Kafka                                                  





                                        

En los días que siguen a mis ayunos

me siento en mi jaula vacía, la puerta abierta,

oyendo de nuevo las burlas de la multitud

que me tocan, me acusan de esconder comida,

me insultan cuando no respondo.

¿qué saben  esos imbéciles?

Con alegría, me gustaría duplicar mis cuarenta días

si ellos me lo permitieran. Entonces podría

acercarme al estado de hueso cubierto de piel

al que aspiro, ver en la noche –

convertirme en una criatura tan liviana como las cosas

con las que me rodeo; la calabaza,

el huevo  vacío del avestruz, el cráneo del cuervo.

Ellos no pueden imaginar esto, de tontos que son.

Yo mordisqueo mis mendrugos de sabor horrible,

estiro la mano para hacer girar

el globo de la luna, cierro los ojos

para imaginar un esqueleto caminando lentamente

a través de la superficie de la luna, luego trepando

a un cráter para yacer allí y estar quieto.











The  hunger artist at home





After Kafka 





In the days following my fastings 

I sit in my empty cage, the door open, 

hearing again the taunts of the crowds 

who poke me, accuse me of stashed food, 

curse me when I don’t respond. 

What do they know, the imbeciles? 

I would gladly double my forty days 

if they’d let me. Then I might 

approach the state of skin-covered bone 

I aspire to, see in the night – 

become a creature as light as the things 

I surround myself with: the melon gourd, 

the empty ostrich egg, the crow’s skull. 

They cannot imagine this, the fools. 

I nibble my foul-tasting crusts, 

reach out a hand to set spinning 

the globe of the moon, close my eyes 

to imagine a skeleton slowly walking 

across the moon’s surface, then climbing 

into a crater to lie there and be still. 












Matthey Sweeney

Matthew Sweeney (1952, Lifford. Irlanda / 2018, Londres, Inglaterra) 

Traducción: Adam Gai

Enlaces: https://circulodepoesia.com/2018/08/poesia-irlandesa-matthew-sweeney/

Imagen: Poetry Foundation







agosto 07, 2018

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Kei Miller


Jamaica





Topónimo





Me-No-Sen-You-No-Come. En inglés llano:

                         no entrar sin invitación. Pues

                         considérense las aventuras había-una-vez

                         de una tal mocosa que respondía al nombre de

                         Ricitos de Oro: tantísimas niñas, auto-invitadas a la

                         casa de osos, asumiendo al instante su colonial

                         derecho a la avena, a las camas, y a las sillas. La

                         bobalicona niña entró así nomás, sin siquiera

                         un ofrecimiento simbólico de miel, y así como así

                         empezó a desconchinflar cosas. Si aunque sea hubiera

                         dado un penique por los nombres secretos de los sitios. Me-

                         no-sen-you-no-come: sin invitación,

                         no eres bienvenido. O bien, entra como te

                         dé la gana: pero has de saber que este suelo, estas

                         matas, estos árboles te observan con

                         una profunda sospecha de muchos siglos.







Place Name



Me-No-Sen-You-No-Come. In plain English:

                         do not enter without invitation. For

                         consider the once-upon-a-time adventures

                         of rude pickney answering to name

                         Goldilocks – nuff-gyal, self-invited into

                         house of bears, assumed at once her colonial

                         right to porridge, to beds, and to chairs. The

                         baff-hand child went in just so, not even a

                         token offering of honey, and just like that

                         proceeded to bruck up things. If only she

                         had pennied the secret names of places. Me-

                         no-sen-you-no-come: without invitation

                         you’re not welcome. Or else, come in as you

                         please – just know that this ground, these bushes,

                         these trees observe you with

                         suspicion many centuries deep.








Kei Miller (1978, Kingston, Jamaica)

Fuente: Punto de partida

Enlaces:



Imagen: Writers online








agosto 05, 2018

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Gary Snyder: éste nuestro cuerpo


Poeta beat





El baño







Lavando a Kai en la sauna,

La lámpara de queroseno sobre una caja

afuera del ventanal a ras de suelo,

Ilumina el borde de la estufa de hierro y la

palangana sobre la losa

Vapor y sonido de gotas de agua

esparcidas en la pila de rocas de arriba

Él está de pie en el agua tibia

Jabón por entre toda la suavidad de sus muslos y estómago

“¡Gary no me enjabones el pelo!”

—miedo a que le escuezan los ojos—

la mano enjabonada que siente

a través y alrededor de los relieves y curvas de su cuerpo

hasta la entrepierna,

Y le lavo cosquilleando el escroto, su pequeño ano,

su pene que se curva y endurece

cuando retiro la piel e intento lavárselo

Ríe y salta, revoleando los brazos

me acuclillo desnudo también,

¿es este nuestro cuerpo?





Sudando y jadeando en la piedra caliente al vapor de la caldera

el balde de madera rocía agua en la tabla de cedro

el titilar de la lámpara de queroseno afuera en el viento del pinar

sierra bosque riscos noche—

Masa entra, permite que el aire fresco

se filtre desde la puerta

una dulce y profunda inspiración

Y ella lo inclina agarrándolo con cuidado, con una rodilla abajo

su pelo cae y esconde toda una parte de su

hombro, pecho y barriga,

Lava con destreza el pelo de Kai

que se enfada y chilla—

El cuerpo de mi mujer, la sinuosa columna de su valle

el espacio entre los muslos al que llego,

forma el arco curvo de su vulva y lo sostengo desde atrás,

un jabonoso cosquilleo una porción de grial

El portal de lo Imponente

Que se abre a un mundo cambiante de espejos dobles de

úteros en úteros, en círculos,

que comienzan con música,

¿es éste nuestro cuerpo?



El lugar oculto de la semilla

La red de venas que fluye a través de las costillas, que recoge

leche y culmina en un pezón—se ajusta

a nuestra boca—

La leche mamada de éste nuestro cuerpo despide

sacudidas de luz; el hijo, el padre,

comparten el gozo de la madre

Que brinda una suavidad a la flor de la asombrosa

puerta abierta del rizado loto que cojo y beso

Mientras Kai ríe en el pecho de su madre del que es destetado

ahora, nosotros

nos lavamos uno al otro,

éste nuestro cuerpo



El pequeño escroto de Kai junto a su ingle,

la aún oculta semilla, que pasó de nosotros a él

En flujos que auparon con las mismas alegrías fuerzas

como su lactante Masa después,

juega con su pecho,

O yo en ella,

O él emergiendo,

éste es nuestro cuerpo:



Limpios y aclarados, sudamos más, nos estiramos

sobre los bancos de secoya los corazones laten

Tranquilos al fuego lento de la estufa,

el aroma de cedro

Y luego nos damos la vuelta,

murmuramos chismes de los pastos,

charlamos de la leña,

Nos asombramos de cómo dormita Gen, cómo lo traeremos

pronto para bañarlo también—

Estos chicos que aman a su madre

que ama a los hombres, que pasa

sus hijos a otras mujeres;



La nube en el cielo. Los pinos cimbreantes.

el gorgoteo del agua en el prado pantanoso



éste es nuestro cuerpo.



Fuego dentro, el agua hierve en la estufa

Suspiramos y nos dejamos caer desde los bancos

envolvemos a los bebés, salimos,



noche oscura & todas las estrellas.



Nos echamos agua fría en la espalda y muslos

Entramos a la casa—despedimos vapor de pie junto al fuego del hogar

Kai retoza en la piel de cordero

Gen de pie se agarra y grita,



«¡Bao! ¡bao! ¡bao! ¡bao! ¡bao!»



Este es nuestro cuerpo. Sentados con las piernas cruzadas junto al fuego

bebemos agua helada

abrazamos a los bebés, besamos sus barrigas,



Reímos sobre la Gran Tierra

Recién salidos del baño.







The bath





Washing Kai in the sauna,

The kerosene lantern set on a box

outside the ground-level window,

Lights up the edge of the iron stove and the

washtub down on the slab

Steaming air and crackle of waterdrops

brushed by on the pile of rocks on top

He stands in warm water

Soap all over the smooth of his thigh and stomach

“Gary don’t soap my hair!”

—his eye-sting fear—

the soapy hand feeling

through and around the globes and curves of his body

up in the crotch,

And washing-tickling out the scrotum, little anus,

his penis curving up and getting hard

as I pull back skin and try to wash it

Laughing and jumping, flinging arms around,

I squat all naked too,

is this our body?



Sweating and panting in the stove-steam hot-stone

cedar-planking wooden bucket water-splashing

kerosene lantern-flicker wind-in-the-pines-out

sierra forest ridges night—

Masa comes in, letting fresh cool air

sweep down from the door

a deep sweet breath

And she tips him over gripping neatly, one knee down

her hair falling hiding one whole side of

shoulder, breast, and belly,

Washes deftly Kai’s head-hair

as he gets mad and yells—

The body of my lady, the winding valley spine,

the space between the thighs I reach through,

cup her curving vulva arch and hold it from behind,

a soapy tickle a hand of grail

The gates of Awe

That open back a turning double-mirror world of

wombs in wombs, in rings,

that start in music,

is this our body?



The hidden place of seed

The veins net flow across the ribs, that gathers

milk and peaks up in a nipple—fits

our mouth—

The sucking milk from this our body sends through

jolts of light; the son, the father,

sharing mother’s joy

That brings a softness to the flower of the awesome

open curling lotus gate I cup and kiss

As Kai laughs at his mother’s breast he now is weaned

from, we

wash each other,

this our body



Kai’s little scrotum up close to his groin,

the seed still tucked away, that moved from us to him

In flows that lifted with the same joys forces

as his nursing Masa later,

playing with her breast,

Or me within her,

Or him emerging,

this is our body:



Clean, and rinsed, and sweating more, we stretch

out on the redwood benches hearts all beating

Quiet to the simmer of the stove,

the scent of cedar

And then turn over,

murmuring gossip of the grasses,

talking firewood,

Wondering how Gen’s napping, how to bring him in

soon wash him too—

These boys who love their mother

who loves men, who passes on

her sons to other women;



The cloud across the sky. The windy pines.

the trickle gurgle in the swampy meadow



this is our body.



Fire inside and boiling water on the stove

We sigh and slide ourselves down from the benches

wrap the babies, step outside,



black night & all the stars.



Pour cold water on the back and thighs

Go in the house—stand steaming by the center fire

Kai scampers on the sheepskin

Gen standing hanging on and shouting,



“Bao! bao! bao! bao! bao!”



This is our body. Drawn up crosslegged by the flames

drinking icy water

hugging babies, kissing bellies,



Laughing on the Great Earth



Come out from the bath.








Otros poemas de Gary Snyder, aquí

Traducción: José Luis Regojo

Fuente: "La isla de la tortuga", Kriller71 Ediciones, 2017 







agosto 04, 2018

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Eugenio Montale: "Fluye entre tú y yo en el mirador..."







Dos en el crepúsculo








Fluye entre tú y yo en el mirador


un claror submarino que deforma

perfiles de colinas y tu rostro.

Está en un fondo huidizo, cada gesto

tuyo es ajeno a ti; entra sin huella

y se esfuma, en el medio que cubre

cada estela, cerrándose a tu paso:

tú aquí conmigo, en este aire bajado

para sellar el sopor de las rocas.

Yo, caído

en el poder que pesa en torno, cedo

al sortilegio de no reconocer

de mí ya nada fuera de mí: si alzo

el brazo apenas, se me vuelve ajeno

mi acto, se parte en un cristal, ignota

y oscurecida su memoria, y ya

el gesto no me pertenece; si hablo,

yo escucho atónito aquella voz

descender a su gama más remota

o muerta en el aire que no la sostiene.

Así, en el punto que resiste a la última

consunción de la luz,

dura el desmayo; y luego un soplo eleva

los valles en frenético temblor

y arranca de las frondas un rumor

muy leve que se extiende

entre rápidos humos y las luces primeras

dibujan ya los muelles.

…las palabras

entre nosotros caen suaves. Te miro

en un blando reflejo. Yo no sé

si te conozco; sé que nunca estuve

de ti tan separado como en este tardío

retorno. Unos instantes han quemado

todo de nosotros: salvo dos rostros,

dos máscaras donde se graba una sonrisa

desganada.








Otros poemas de Eugenio Montale, aquí

Traducción: Jesús López Pacheco

Fuente: https://blogs.20minutos.es/poesia/tag/italia/



Imagen: Italian-poetry-org











agosto 03, 2018

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X Festival Latinoamericano de Poesía








X Festival Latinoamericano de Poesía

21 al 24 de agosto de 2018 – Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini




Av. Corrientes 1543 (C1042AAB) Ciudad de Buenos Aires – Argentina

[54 11] 5077-8000





PROGRAMA





[MAR 21] Sala Solidaridad [2° S]



19:00. Apertura. La poesía y la canción: Débora Infante / Palabras de bienvenida / Presentación de los poetas internacionales invitados: Benjamín Chávez (Bolivia), Elicura Chihuailaf Nahuelpán (Chile), Rolando Kattan (Honduras), Claudia Magliano (Uruguay), Mario Meléndez (Chile), Mauricio Molina Delgado (Costa Rica), Soleida Ríos (Cuba), Jairo Rojas Rojas (Venezuela) y Sara Vanégas Coveña (Ecuador).



[MIE 22] Sala Osvaldo Pugliese [PB]



18:00 – 19:10. Mesa de homenaje a los poetas argentinos Antonio Requeni, Horacio Salas, Rafael Vásquez y Vicente Zito Lema. Coordina: Susana Szwarc



19:20 – 20:40. Mesa de lectura. Con Carolina Biscayart (Argentina), Bruno di Benedetto (Argentina), Liliana Heer (Argentina), Mauricio Molina Delgado (Costa Rica), Ricardo Rojas Ayrala (Argentina) y Sara Vanégas Coveña (Ecuador). Coordina: Patricia Díaz Bialet 



[JUE 23] Sala Osvaldo Pugliese [PB]



18:00 -19:10. Mesa de reflexión Vicente Huidobro: el hombre que fue vanguardia. Con Vicente García-Huidobro Santacruz (Chile) y Mario Meléndez (Chile). Coordina: Carlos J. Aldazábal



19:20 – 20:40. Mesa de lectura. Con María del Rosario Andrada (Argentina), Benjamín Chávez (Bolivia), Mercedes Halfon (Argentina), Miguel Martínez Naón (Argentina), Soleida Ríos (Cuba) y José Luis Visconti (Argentina). Coordina: Romina Dziovenas



[JUE 23] Sala Jacobo Laks [3º P]



19:00 – 20:30. Mesa teórica Poéticas comparadas. Poesía y teatro. Con Patricia Díaz Bialet, Jorge Dubatti, María Marta Guitart, Daniela Horovitz y Nara Mansur. Por cuarto año consecutivo, el grupo de investigadores del Área de Investigaciones en Ciencias del Arte (AICA) y del Instituto de Artes del Espectáculo (IAE-UBA) organiza esta mesa teórica sobre las relaciones entre poesía y teatro e invita, además, a Guitart y Horovitz, creadoras  de algunos de los espectáculos más emblemáticos de esta tendencia en los últimos años.



[VIE 24] Sala Jacobo Laks [3º P]



18:30 – 20:00. Mesa de reflexión Poesía argentina actual. El feminismo es literatura. Con Ana Arzoumanian, Laura Estrin, Daniel Gigena y Laura Klein. Coordina: Nara Mansur. La sociedad argentina atraviesa y celebra una revolución feminista que tiene en la ley de despenalización y legalización del aborto su punto culminante ¿Cómo la poesía, la literatura, están tematizando y elaborando nuevas técnicas compositivas en relación a este movimiento de transformación social?



[VIE 24] Sala Osvaldo Pugliese [PB]



18:00 – 19:15.  Mesa de lectura. Con: Ana Guillot (Argentina), Felipe Herrero (Argentina), Mario Meléndez (Chile), Jairo Rojas Rojas (Venezuela) y Gabriela Yocco (Argentina). Coordina: Marina Cavalletti



19:20 – 20:40. Mesa de lectura. Con Elicura Chihuailaf Nahuelpán (Chile), Nora Hall (Argentina), Rolando Kattan (Honduras), Claudia Magliano (Uruguay), Víctor Hugo Morales (Uruguay-Argentina) y Diego Rosake (Argentina). Coordina: Juano Villafañe



21:00. Entrevista pública y lectura de cierre con Diana Bellesi. Coordina: Vicente Muleiro.



Brindis. 





Poetas invitados





María del Rosario Andrada (Argentina)

Ana Arzoumanian (Argentina)

Diana Bellessi (Argentina)

Carolina Biscayart (Argentina)

Bruno Di Benedetto (Argentina)

Benjamín Chávez (Bolivia)

Elicura Chihuailaf Nahuelpán (Chile)

Laura Estrin (Argentina)

Vicente García-Huidobro Santacruz (Chile)

Daniel Gigena (Argentina)

Ana Guillot (Argentina)

Mercedes Halfon (Argentina)

Nora Hall (Argentina)

Liliana Heer (Argentina)

Felipe Herrero (Argentina)

Rolando Kattan (Honduras)

Laura Klein (Argentina)

Claudia Magliano (Uruguay)

Miguel Martínez Naón (EEUU)

Mario Meléndez (Chile)

Mauricio Molina Delgado (Costa Rica)

Víctor Hugo Morales (Uruguay)

Antonio Requeni (Argentina)

Soleida Ríos (Cuba)

Ricardo Rojas Ayrala (Argentina)

Jairo Rojas Rojas (Venezuela)

Diego Rosake (Argentina)

Horacio Salas (Argentina)

Sara Vanégas Coveña (Ecuador)

Rafael Vásquez (Argentina)

José Luis Visconti (Argentina)

Gabriela Yocco (Argentina)

Vicente Zito Lema(Argentina)



Imagen: Florencia Lobo