octubre 30, 2018

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Carl Dennis



Carl Dennis



Invitación



Esta es tu invitación para el acto del Noveno Grado
de la Escuela Secundaria Jackson Park
8.00 p.m., noviembre 17, 1947.
Macbeth, obra de William Shakespeare
y dirigida por el Sr. Grossman y la Sra. Silvio
puesta en escena por el curso de arte de la Srta. Ferguson.
Bastante esfuerzo se ha puesto en ello.
Docenas de alumnos optaron por quedarse después de clases
semana tras semana junto a sus profesores
justamente por montar esta única función,
un regalo para sacarlo un instante de lo usual.
Aunque Ud. se haya mudado deseará retornar.
Jackson Park queda, si acaso lo ha olvidado,
al final de calle Jackson arriba en la colina.
Si duda recordará que Macbeth trata de la ambición.
Es la pieza para Ud. si acaso ha intentado
alcanzar la meta a como dé lugar. Y si así no ha sido
de seguro le hará sentirse satisfecho.
Poco tiempo que perder queda a la llegada.
Tantos caminos ya listos están para llevarte
dentro del vacuo mundo al que llegas cegado con promesas.
Muy poco ha de volverte a aquello que has perdido.
Solo trata de llegar temprano.
Declárate esta vez enfermo en el trabajo.
Pospone vacaciones uno o dos días.
Prepárate a encontrar la ruta abandonada,
las señales de tránsito oxidadas, la escuela a oscuras,
las puertas cerradas, las ventanas quebradas. Así es como la ingresado el desafío.
¿Supones que el país pudo ser conquistado
si acaso los pioneros no querían estar solos?
En algún sitio los alumnos leen los diálogos
que no puedes recordar. En algún lugar, hace unos días
la invitación se fue, esta única que lees
en tu falda en el ático, el contenido de un baúl
apilado a tu lado. Olvida el pasaporte.
No requieres ya mismo viajar hacia París.
Europa se será aún más bella
una vez que completes el viaje comenzado
hoy.



Carl Dennis (1939, Saint Louis, Estados Unidos de NA)
Fuente: Moving Art
Imagen: Youtube

octubre 28, 2018

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Claudio Bertoni


poesía chilena



Mi baño de tina



Envuelto en mi sábana de baño
Medio tiesa de almidonada y blanca
Voy camino del baño de tina
Por el pasadizo alfombrado
Entro en el comedor
Entra el sol
Dando bandejas de oro en los muros
Dando un flamígero mandoble
En el canto de cabinets y anaqueles
Condecorando respaldos
El aire mece las cortinas
Como el ruedo de una modelo en primavera
Ando entre los vítores
De conocidos y conocidas
En kimonos
En saltos de cama
En batas de levantarse
En pijamas de sus maridos
En mañanitas
En calzoncillos y zapatos
Con el platillo en una mano
Y la taza con desayuno en la otra
O anudándose las corbatas
Unos me saludan
Otros me aplauden
Como si fuera una gracia
Me arrojan papel picado
Como si fuera un astronauta
Sentado en un Cadillac descubierto

Me arrojan flores
Como si fuera un torero
Envuelto en la toalla medio tiesa
Voy camino del baño de tina
Por el pasadizo alfombrado
Diviso al fondo la puerta de algodón
Se abre majestuosamente
Inundando la nívea porcelana de los sanitarios
A mis espaldas se oye la secuela evanescente aún
De vítores respetuosa y suavemente amortiguados

Por la delicadeza de la puerta
Para recoger los ruedos
De su vestido de terciopelo.



Claudio Bertoni (1946, Santiago de Chile, Chile)
De: "El cansador intrabajable",  Mansalva, 2015
Imagen: Revista Paula

octubre 27, 2018

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Emmanuel Moses



Poetas franceses



Ella pintó alcauciles







Tú no tenías nada que decir, entonces pintaste alcauciles admirables

los tomaste de la cocina y los pusiste sobre una silla negra

no reflexionaste

no dudaste

pasaste de la cocina al estudio

como un sacerdote de la sacristía al altar

las legumbres se volvieron un símbolo

el todo se convirtió en nada

y esta nada volvió a ser el todo

Tú no tenías nada que decir, entonces la tela quedó intacta allí donde no sabías

qué poner

quedó desnuda pero no tuviste vergüenza de su desnudez

los alcauciles cuentan la historia extraordinaria del verde

y la silla la historia humilde del negro

estas historias son como las de las viejas

en la plaza del pueblo, junto a la fuente

a la caída del día

filamentos de tiempo, de vida

que no son nada, ni lo uno ni lo otro, después de haber sido todo

y vuelven a serlo a la luz tierna de la noche

Tú no tenías nada que decir, entonces tomaste tus pinceles y tus espátulas

apretaste los tubos de pintura

y pintaste legumbres metafísicas

sobre una silla existencial

contaste la historia extraordinaria de nada

transformada, por un par de alcauciles,  en todo












Elle a peint des artichauts










Tu n’avais rien à dire alors tu as peint des artichauts admirables


Tu les as pris dans la cuisine et tu les as posés sur une chaise noire


Tu n’as pas réfléchi


Tu n’as pas douté


Tu es passée de la cuisine à l’atelier


Comme un prêtre passe de la sacristie à l’autel


Les légumes sont devenus un symbole


Le tout est devenu rien


Et ce rien est redevenu le tout


Tu n’avais rien à dire alors la toile est restée intacte là où tu ne savais pas


Quoi y mettre


Elle est restée nue mais tu n’as pas eu honte de sa nudité


Les artichauts racontent l’histoire extraordinaire du vert


Et la chaise l’histoire humble du noir


Ces histoires sont comme celles des vieilles


Sur la place du village, autour de la fontaine


À la tombée du jour


Des filaments de temps, de vie


Qui ne sont rien, l’un, l’autre, après avoir été tout


Et le redeviennent dans la lumière tendre du soir


Tu n’avais rien à dire alors tu as pris tes pinceaux et tes spatules


Tu as pressé les tubes de couleur


Et tu as peint des légumes métaphysiques


Sur une chaise existentielle


Tu as raconté l’histoire extraordinaire du rien


Transformé par une paire d’artichauts en tout












Emmanuel Moses (1959, Casablanca, Marruecos)

Traducciòn: Adam Gai

Imagen: Vimeo.com








octubre 23, 2018

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Franz Wright







American poet




Un pensamiento feliz





Suponiendo que éste sea el último día de mi vida

(lo que podría significar que es casi el primero),

me estoy quedando ciego pero mi ceguera es luminosa.



Preparado para lo que aquí se conoce como muerte;

sin miedo a esa extraña palabra, “siempre”.

Puedo ver incluso que ahí no hay nada



que temer: habiendo estado ya

para siempre, soy incapaz de recordar

nada que me aterre, allí, o me lastime.



Lo que me asustó, aparentemente, y lastimó

fue haber nacido. Pero me sobrepuse a ello

sin resentimientos. Morir, imagino,



será lo mismo, me sentiré más solo, quizá,

pero seguramente no más impresionado o prorrogado-

Es oscuro, según recuerdo, después brillante, tan brillante.





A happy thought





Assuming this is the last day of my life

(which might mean it is almost the first),

I’m struck blind but my blindness is bright.



Prepare for what’s known here as death;

have no fear of that strange word forever.

Even I can see there’s nothing there



to be afraid of: having already been

to forever I’m unable to recall

anything that scared me there, or hurt—



what frightened me, apparently, and hurt

was being born. But I got over that

with no hard feelings. Dying, I imagine,



it will be the same deal, lonesomer maybe,

but surely no more shocking or prolonged—

it’s dark as I recall, then bright, so bright.






Franz Wright (1953, Viena, Austria / 2015, Waltham, Estados Unidos de NA)

Traducción: Jonio González

Enlaces:



Imagen: Mc Sweeney´s Internet Tendency









octubre 22, 2018

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Luis O. Tedesco







XIV (Relato sobre Noemí) 






Aire de la vida, no supiste jugar. 


No fue mía la seda de tus noches.


El sueño animal y el ruego del alma


no te conmovieron, no vino a mí


la pausa feroz del beso inolvidable.


Aire de la vida, alondra gris


de tela muerta, callejera


sangre de la imagen: no corras,


no te vayas, podríamos hacer algo


todavía, podríamos querernos


una vez, siquiera una vez, imaginar


vientos de mar en la carne palpitante...


Tras el oscuro romance que te nombra


todo lo que miro se detiene, perseguido.











Otro poema de Luis O. Tedesco, aquí

Fuente: Huellas en la ciénaga






octubre 21, 2018

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Derek Walcott: Si estuviese aquí, en este cuarto blanco, en este hotel...



Derek Walcott







Si estuviese aquí, en este cuarto blanco, en este hotel...







Si estuviese aquí, en este cuarto blanco, en este hotel,

cuyas bisagras permanecen calientes, incluso bajo el viento marino,

te repanchigarías, dejado inconsciente por la hora de siesta;

no podría levantarte la campana de la resurrección

ni el gong del mar con su retintín plateado, seguirías echado.

Si te tocaran sólo cambiarías esa posición por la de un corredor en el

maratón del sonámbulo. Y te dejaría dormir. Las cosas se desploman

gradualmente

cuando el despertador, con su batuta de director,

empieza a la una: las reses doblan las rodillas

en los pastos tranquilos, sólo el rabo de la yegua se menea,

dándole con el plumero alas moscas, melones borrachos caen rodando

a las cunetas, y los mosquitos siguen volando en espiral a su paraíso.

Ahora el primer jardinero, bajo el árbol de la sabiduría,

olvida que es Adán. En el aire acostillado

cada parche de sombra se dilata como un oasis

por la fatigada mariposa, una laguna verde para fondear.

Playa blanca abajo, calmada como una frente

que ha sentido el viento, un estatismo sacramental

te traería el sueño, que es la corona del verano,

el sueño que divide sin rencor a sus amantes,

el sudor sin pecado, el horno sin fuego,

el sosiego sin el auto, el agonizante sin miedo,

mientras la tarde retira esas barras de la ventana

que rayaron tu sueño como el de un gatito, o el de un prisionero.







Una vez les di a mis hijas...







Una vez les di a mis hijas, por separado, dos caracolas

extraídas del arrecife, o vendidas en la playa, no me acuerdo.

Las usan como topes de puerta o reposalibros, pero sus paladares,

húmedos y rosados, son el canto insonoro de ángeles.

Una vez escribí un poema llamado «El Cementerio Amarillo»

cuando tenía diecinueve. La edad de Lizzie. Tengo cincuenta y tres.

Esos poemas que he alzado no se vinculan a traducción alguna

como si fueran hitos musgosos; cada uno baja como una piedra

al fondo del mar, asentándose, pero déjalos yacer, con suerte,

donde las piedras están profundas, en la memoria marina.

Déjalos estar, en agua, como mi padre, que hacía acuarelas

se adentraba en su trabajo. Llegó a ser una de sus sombras,

dubitante y difícil de ver bajo la luz solar del verano.

Se llamaba Warwick Walcott. A veces creo

que su padre, por amor o bendición amarga

lo llamó así en honor de Warwickshire. Las ironías

se mueven. Ahora, cuando reescribo un verso,

o esbozo en el papel que se seca rápido las frondas de cocos

que él hizo tan tenuemente, las manos de mi hija se mueven en las mías.

Las caracolas se mueven por el fondo marino. Acostumbraba a mudar

la tumba de mi padre de las ennegrecidas lápidas anglicanas

en Castries adonde pudiera amar a los dos a la vez-

el mar y su ausencia. La juventud es más fuerte que la ficción.








Traducción: Vicente Araguas

Enlaces: http://www.ddooss.org/documentos/poesia/Derek_Walcott.htm

Imagen: Global Voices








octubre 18, 2018

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Ciclo de poesía en la Biblioteca






Mónica Tracey 





Hay ramas que se yerguen rectas

para beberse toda la luz y todo el cielo

cuando nada ni nadie las distrae

son voraces con lo abierto

beben el néctar gloriosas lo muestran

vivas como nunca nunca tan bellas

bellas hojas oxidadas

bellas ramas desnudas

bellos troncos encendidos

bello el amor de los árboles y el tiempo.





Densa niebla blanca

sobre el campo

corredores de luz entre la niebla

dicen que sólo se ve lo que espeja

lo que llevamos dentro

corredores de luz entre la niebla.








Integró los grupos de poesía “El sonido y la furia” y “Nosferatu”, fue fundadora de la revista de poesía Último Reino. Ha publicado en poesía A pesar de los dioses (1980), Celebración errante (1987), Hablar de lo que se ama (1990), Hablo en lenguas (1999), Sobre la espalda del cielo (1999) y Hay que dejar de ser hermosa (2018).





Eugenia Straccali





Fedra




(Pintura sutil)




Miro:

los huesos dispersos del monstruo

la sangre también

es del Minotauro

¿la ves?

Yo pude verla

sobrevolando el laberinto.

Ningún dios escuchó los gritos

ni evitó el rapto a plena luz del día.

Ariadna se lamenta

está pálida

puedo verla

mientras huele

los restos del animal,

y su hombre se va

sin retrato

es

una silueta leve

se oscurece la imagen

ya no se ve

no

no.

Ahora sí soy la elegida:

Fedra.

El cazador

es el asesino

estoy quieta

sombra inmóvil

¿me ven?





Fedra cincelada




(Grabado sobre metal)




Fedra

está sentada ahora

en el límite del cielo

que la cubre

(ningún dios respira sobre el mundo)

su cabeza cae sobre sus manos

teñidas de vino

de su boca entreabierta

sale una respiración sonora.

Como si durmiera despierta.

Mientras…

Hipólito está cruzando el bosque

en sus ojos

ha herido a un siervo

Artemisa y sus ninfas lo escoltan

Fedra se cubre la cara

no puedo llorar, dice

Yo tampoco te digo

si llegan pesadillas

despertame

(no cuento todo lo que sueño).

Si me quitan las imágenes

y quedo muerta

¿cómo?

¿es él?

no

no

puede desvanecerse

detrás de las lámparas

viendo mi espalda

tatuaje letal.

Ya llega

otra vez

el séquito espectral de Hécate.

No

soy yo

tampoco

la que lo persigue

mirándolo

su caballo negro

está muerto

iluminado

es una extraña visión

como este poema que ella escribe.

De todos modos

estoy abismada.

Soy Fedra.








Eugenia Straccali (La Plata-Argentina, 1970). Poeta, actriz, dramaturga y crítica de poesía. Licenciada en Letras por la Universidad Nacional de La Plata (Argentina). En la actualidad se desempeña como profesora de Teoría literaria e investigadora en el Centro de estudios de Teoría y crítica Literaria de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación en la misma universidad; y trabaja en su tesis doctoral “Experiencia e imagen en la poética de Raúl González Tuñón”. Ha publicado en poesía Abismadas (2016), Ninfas (no musas) (2017) y El abecedario de los árboles (inédito); y en obras de dramaturgia Electra, ¿es posible matar a un muerto? (2010) y Antígona, ningún dios respira por el mundo (inédito).






Graciela Batticuore 





31 de Diciembre





Veo a mi padre

frente a la parrilla enorme del patio de su casa

en una noche estrellada como ésta,

esperábamos que dieran las doce

para brindar.

Ahora la noche es profunda

en medio de otro patio,

mi hijo sonríe. Esta tarde

cocinamos galletas él y yo

con forma de estrellas,

las pintamos de plateado,

las servimos en fuentes de loza blanca

junto a las copas de champagne más altas.

La mesa se iluminó, de pronto,

como entonces,

el mundo volvió a girar

y ya no hubo antes ni después,

solo presente ahora.





Enero





El agua golpea sobre el cuerpo

de mi hijo.

Tiene doce años y ríe

sin parar, semidesnudo en la mitad del patio.

Nos rodea el verde,

la hiedra en los muros,

la tierra en los canteros de cada esquina.

De pronto el agua es una bendición,

y en este cuadrante del mundo

que nos contiene a los dos,

todo lo demás se escurre.

Sólo su risa

irrefrenable

sacude mi corazón como campanas

en lo alto de una iglesia.

Su risa es sagrada,

el agua brillante sobre la piel morena.

Yo me quedo sorda y ciega hasta saciarme

nada más contemplándolo.



Ahora mi hijo baila de felicidad

y me pide que le arroje otro balde,

y después otro más y otro que lleno hasta el tope.

Estamos solos

él y yo, bajo el fulgor

de este día de verano.

Ya descendieron los dioses

para saludarme, lo sé.

Es el año nuevo.










Graciela Batticuore nació en Buenos Aires, el 23 de agosto de 1966. Publicó en 2014 su primer libro de poesía: "Cuaderno de espera" (Del Pétalo), siguieron "Sol de Enero", en 2015 y "La noche", en 2016 (Ediciones del Dock) y el "Fin de la noche". También es autora de ensayos de crítica literaria, entre otros: Lectoras del siglo XIX. Imaginarios y prácticas en la Argentina (2017, Ampersand), Mariquita Sánchez bajo el signo de la Revolución (Edhasa, 2011), La mujer romántica. Lectoras, escritoras y autores en la Argentina (Edhasa, 2005), El Taller de la escritora. Veladas literarias de Juana Manuela Gorriti: Lima-Buenos Aires (Beatriz Viterbo, 1999)




Ciclo de poesía en la Biblioteca San Isidro, 9 de julio 501, San Isidro, Provincia de Buenos Aires

OCT 19 19:30 








octubre 16, 2018

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El laberinto según quien recorre estos días



Pedro Donangelo









Me dice la red:

"No habrá nunca una puerta". Hasta aquí

Borges

y aquí,

el pensamiento que rema insistente

sobre el reflejo de una ventanilla

Dueto de luces de los autos avanzando

hacia un punto cardinal incierto

¿reverso del sur me aproxima Borges?

Un hilo, la cuadrícula de la ciudad,

no me aproximan

al deseo de mis días,



casi

al encontronazo con alguien

repentino,

evanescente,

entre las estanterías y casetas de un supermercado






®Pedro Donangelo








octubre 15, 2018

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Matthew Sweeney






La casa-sombra 







Mientras su hija lo mira desde la puerta

ella no puede darse cuenta exactamente

si lo entiende bien – cómo cada vez

que él carga su mochila hasta el ómnibus

acabará el día en otra casa

donde otra hija lo espera.

Y otra esposa lo va a abrazar,

como su madre lo hizo ahora,

y los tres entrarán a la casa.

Lo que no sabe, su hija, es dónde –

en algún rincón de Connecticut,

en alguna isla atlántica – no hay guías,

y ella no preguntará nunca.

¿Y su hermana-sombra se le parece?

¿Es rubia, es su madre rubia,

hablan inglés, acaso su padre

ha ocultado un idioma durante años?

¿Y lleva a su otra hija

 a largos paseos por los bosques

y le cuenta de sus viajes,

de la gente con la que se ha encontrado, de sí mismo?

Hay tanto sobre su padre

que ella ignora y tan poco tiempo

entre sus ausencias, como para aprenderlo.

¿Sabe su hermana-sombra algo de ella

o está empezando a sospechar?

¿Cuál de las dos es la casa-sombra?







The Shadow Home


As his daughter watches from the doorway 

she can’t realise how exactly 

she has got him right – how each time 

he carries his kitbag to the bus 

he will end his journey at another house 

where another daughter will wait for him. 

And another wife will embrace him, 

as her mother did just now, 

and all three will go inside. 

what she doesn’t know, his daughter, is where – 

some corner of Connecticut, 

some Atlantic island – there are no leads, 

and she would never ask. 

And does her shadow-sister look like her? 

Is she blonde, is her mother blonde, 

do they speak English, has her father 

hidden a language for years? 

And does he take his other daughter 

on long walks through the pines, 

and tell her about his travels, 

about the people he’s met, about himself? 

There is so much about her father 

she does not know, and so little time 

between his absences to learn it. 

Does her shadow-sister know about her, 

or does she begin to suspect? 

Which of the two is the shadow home?



Traducción: Adam Gai
Otros poemas de Matthew Sweeney, aquí
Imagen: Iris News


octubre 14, 2018

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Marcelo Díaz: Es cierto: hay flores.






Flores


a Sonia Scarabelli


Es cierto: hay flores
que prefieren abrirse sobre aguas oscuras
los pensamientos
también son flores
de algún modo soy el tallo
que alguien arrancó
sin miedo
arrastrado
por el río de la culpa
y cuando las hojas
lleguen a la orilla
digo, cuando el barro
las devuelva a su primera forma
no sé en qué lugar
estaré
y si así no fuera
si el barro
si las hojas
no se encontraran
en lo real
sino aquí
donde confundimos
agujeros con faltas
al unísono
con el canto de las chicharras
tampoco sé
lo que sucederá
con los lirios
y los ojos
maravillados
por el resplandor de los peces,
mi padre todavía lleva una tacuara
en su corazón
silbando, yéndose
en el viento
y qué de los errores del paisaje
reunidos
en la palma de tu mano
si aún desordenados
te recuerdan
una tarde familiar
donde las risas parecen extenderse
por todas partes
hasta que como un remanente
de vaya uno a saber qué
la circunferencia
de la alegría regresa
sin darnos cuenta
decía: hay flores
que prefieren abrirse
sobre aguas oscuras
pero hay otras
que buscan
no el contacto del aire
sino los claros
de la luz.



Otra forma de decir árbol



Antes confiaba en el aprendizaje
de los árboles, dije álamo, dije alerce, dije acacia
y así, nada que tenga sentido
puede prescindir de un nombre,
de mí se dirá: fuiste el barro
arrojado al vacío
y fuiste el vacío,
estuviste solo, fruto
de la nada, arraigado en el humus
como la lluvia,
¿vamos a dudar de aquello
que nos contaron? ¿de la narración
de las hojas muertas,
de la materia donde anudaste
el canto de los pájaros?
¿fuiste acaso el pájaro indiferente
que requiere otro cuidado?
¿o fuiste la soga para retener al pájaro
roto por dentro en la trampa
del presente? ¿quién
recuerda el filo
y quién recuerda la herida
cuando no quiere otra cosa
más que esclarecer el olvido?
¿te aprendiste la fábula
de los que partieron?
¿podemos amar aquello
que no tuvimos,
si es cierto que todo al final
se enciende?
Lo tuyo fue, y lo tuyo será,
recordar el mínimo efecto de la claridad
la voz del relámpago
con sus raíces a la intemperie,
y que no hay nada romántico
en lo que se precipita
a la primera luz del día.
En el interior de mi árbol
dejé un anillo
y en el interior del anillo
dejé un collar de oro
en esta formación de la lírica
como los racimos
y los frutales de los árboles
que todavía en la oscuridad
te alumbran
como si te hubiese tocado un rayo
o como si hubieses sido el rayo
antes que el ángulo de la sombra
creciendo desde la oscuridad
brotando desde la nada,
esta otra manera de decir
soy yo el contorno de las hojas
cuando arden, el árbol perfecto,
mudo, incandescente, labrado
en el aprendizaje inverso
de lo que es irreparable
y que aun así puede desatar un pájaro
de sus ramas
y que aun incompleto
puede reparar
cualquier daño anterior
perdurable como los milagros.



Otros poemas de Marcelo Díaz, aquí



octubre 13, 2018

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Walt Whitman



Walt Whitman





“Canto a mí mismo"  (Traducción de Jorge Luis Borges)







Yo me celebro y yo me canto,

Y todo cuanto es mío también es tuyo,

Porque no hay un átomo de mi cuerpo que no te pertenezca.



Indolente y ocioso convido a mi alma,

Me dejo estar y miro un tallo de hierba de verano.



Mi lengua, cada átomo de mi sangre, hechos con esta tierra, con este aire,

Nacido aquí, de padres cuyos padres nacieron aquí, lo mismo que sus padres,

Yo ahora, a los treinta y siete años de mi edad y con salud perfecta, comienzo,

Y espero no cesar hasta mi muerte.



Me aparto de las escuelas y de las sectas, las dejo atrás;

me sirvieron, no las olvido;

Soy puerto para el bien y para el mal, hablo sin cuidarme de riesgos,

Naturaleza sin freno con elemental energía.



Creo en ti, mi alma, el otro que soy no se rebajará ante ti,

Y tú no te rebajarás ante él.



Tiéndete en el pasto conmigo, desembaraza tu garganta,

No son palabras, ni música, ni versos lo que preciso, ni hábitos, ni

discursos ni aun los mejores,

Sólo quiero el arrullo, el susurro de tu voz suave.



Recuerdo cómo nos acostamos una mañana transparente de estío,

Cómo apoyaste la cabeza sobre mis caderas y la volviste a mí dulcemente,

Y abriste mi camisa sobre el pecho y hundiste tu lengua hasta tocar mi corazón desnudo,

Y te estiraste hasta tocarme la barba, y luego hasta tocarme los pies.



Velozmente se irguieron y me rodearon el conocimiento y la paz que

trascienden todas las discusiones de la tierra,

Y desde entonces sé que la mano de Dios ha sido prometida a la mía,

Y sé que el espíritu de Dios es hermano del mío,

Y que todos los hombres que han nacido son mis hermanos, y las

mujeres mis hermanas y mis amantes,

Y que el sostén de la creación es el amor,

Y que son innumerables las hojas rígidas o que se curvan en los campos,

Y las negras hormigas en las grietas bajo las hojas,



Y las mohosas costras del seto, las piedras hacinadas, el saúco, la

candelaria y la cizaña.



Soy el poeta del Cuerpo y soy el poeta del Alma,

Los goces del cielo están conmigo y los tormentos del infierno están conmigo,

Los primeros los injerto y los multiplico en mi ser, los últimos los

traduzco a un nuevo idioma.



Soy el poeta de la mujer no menos que el poeta del hombre,

Y digo que es tan grande ser mujer como ser hombre,

Y digo que nada es mayor que ser la madre de los hombres.

Entono el canto de la exaltación o de la soberbia,

Ya estamos hartos de plegarias y de zalanderías,

Muestro que el tamaño no es más que crecimiento.

¿Has dejado atrás a los otros? ¿Eres el presidente?

Es una bagatela, cada uno de los otros te alcanzará y seguirá adelante.

Soy el que camina con la tierra y creciente noche,

Llamo a la tierra y al mar que abraza la noche.

Abrázame, noche de senos desnudos, abrázame, noche magnética y fecunda,

Noche de los vientos del sur, noche de las estrellas grandes y escasas,

Noche serena que me llama, loca y desnuda noche de estío.



Sonríe, tierra voluptuosa de fresco aliento,

Tierra de los árboles dormidos y húmedos,

Tierra del sol que ya se ha ido, tierra de las montañas de cumbre nebulosa,

Tierra del cristalino fluir de la luna llena, apenas tocada de azul,

Tierra del brillo y de la sombra manchando la corriente del río,

Tierra del gris límpido de las nubes que resplandecen y se aclaran

para que yo no las vea,

Tierra yacente y extendida, rica tierra de azahares

Sonríe, porque llega tu amante.



Pródiga me has dado tu amor, te doy pues mi amor,

Mi apasionado amor indecible.



Walt Whitman, un cosmos, de Manhattan el hijo,

Turbulento, carnal, sensual, comiendo, bebiendo, engendrando,

Ni sentimental, ni sintiéndome superior a otros hombres y mujeres,

ni alejado de ellos,

No menos modesto que inmodesto.



¡Arrancad los cerrojos de las puertas!

¡Arrancad las puertas de los goznes!



El que degrada a otro me degrada,

Y todo lo que se dice o se hace vuelve a mí al fin.

A través de mí surge y surge la voluntad creadora, a través de mí, el

torrente y el índice.

Digo el primordial santo y seña, hago el signo de la democracia,

¡Por Dios! No aceptaré nada que no sea ofrecido a los demás

en iguales condiciones.



Muchas voces largo tiempo calladas brotan de mí,

Voces de las interminables generaciones de prisioneros y de esclavos,



Voces de los enfermos y de los inconsolables, de los ladrones y de los enanos,

Voces de ciclos de preparación y de crecimiento,

De los hilos que unen a las estrellas, y de los vientres, y de la

simiente paterna,

Y del derecho de aquellos a quienes oprimen los otros,

De los deformes, triviales, simples, tontos y despreciados,

De neblina en el aire, de escarabajos arrastrando bolas de estiércol.

Brotan de mí voces prohibidas,

Voces del sexo y del apetito, voces veladas y yo aparto el velo,

Voces indecentes clarificadas y transfiguradas por mí.

Yo me cubro la boca con la mano,

Me conservo tan puro en las entrañas como en la cabeza y en el corazón,

La cópula no es para mí más vergonzosa que la muerte.



Creo en la carne y en los apetitos,

Ver, oír, tocar, son milagros, y cada parte de mí es un milagro.



Divino soy por dentro y por fuera, y santifico todo lo que toco y me toca,

El aroma de estas axilas es más fino que las plegarias,

Esta cabeza es más que las iglesias, las biblias y todos los credos.



Si algo hay que yo venero más que las otras cosas, ese algo es la

extensión de mi cuerpo y cada una de sus partes,

Traslúcida arcilla de mi cuerpo, ¡tú lo serás!

Sombreados bordes y bases, ¡vosotros lo seréis!

Firme reja viril, ¡tú lo serás!

Tú, mi rica sangre, tú líquido lechoso, pálido extracto de mi vida.

Pecho que oprimes otros pechos, ¡tú lo serás!

¡Cerebro serán tus circunvoluciones ocultas!

Raíz lavada del junco oloroso, becada medrosa, nido recatado de los

huevos gemelos, ¡vosotros lo seréis!

Heno mezclado y revuelto de la cabeza, barba, cejas, ¡vosotros lo seréis!

Savia que goteas del arce, fibra del noble trigo, ¡vosotros lo seréis!

Sol generoso, ¡tú lo serás!

Nubes que ilumináis y oscurecéis mi rostro, ¡vosotros lo seréis!

Sudorosos arroyos y rocíos, ¡vosotros lo seréis!

Vientos que me rozáis, frotando contra mí vuestros genitales,

¡vosotros lo seréis!

Amplios campos musculares, ramas de encina, amoroso holgazán de

mi sendero tortuoso ¡vosotros lo seréis!

Manos que he tomado, rostros que he besado, mortal a quien toqué

alguna vez, ¡vosotros lo seréis!



Estoy enamorado de mí, hay tantas cosas en mí que son tan deliciosas,

Cada momento y todo lo que ocurre me llena de alegría,

No sé cómo se doblan mis tobillos, ni la causa del más leve de mis deseos,

Ni de la amistad que suscito, ni de las amistades que me devuelven.



Al subir por las escaleras me detengo a reflexionar si no estoy soñando,

La madreselva en la ventana me satisface más que la metafísica de los libros.



¡Contemplar el amanecer!

La escasa luz que va borrando las sombras inmensas y diáfanas,

El sabor del aire es grato a mi paladar.



Retoños del cambiante mundo ascienden silenciosos en un juego

inocente, fresco sudor,

Oblicuamente errando por todos lados.



Algo invisible está proyectando libidinosos dardos,

Torrentes de brillante zumo inundan el cielo.



La tierra por el cielo invadida, la cotidiana consumación de su boda,

El desafío del oriente sobre mi cabeza,

La burla mordaz: ¡Ya veremos quién es el amo!



Creo que una hoja de hierba no es menos que el camino recorrido por las estrellas,

Y que la hormiga es perfecta, y que también lo son el grano de

arena y el huevo del zorzal,

Y que la rana es una obra maestra, digna de las más altas,

Y que la zarzamora podría adornar los salones del cielo,

Y que la menor articulación de mi mano puede humillar a todas las máquinas,

Y que la vaca paciendo con la cabeza baja supera a todas las estatuas,

Y que un ratón es un milagro capaz de confundir a millones de incrédulos.



Siento que en mi ser se incorporan el gneis, el carbón, el musgo de

largos filamentos, las frutas, los granos, las raíces comestibles,

Y que estoy hecho de cuadrúpedos y de pájaros,

Y que puedo recuperar cuanto he dejado atrás,

Pero que puedo hacerlo volver cuando se me antoje.



En vano la timidez o la prisa,

En vano las rocas incandescentes arrojan sobre mí su antiguo calor,

En vano el mastodonte se oculta detrás del polvo de sus huesos,

En vano los objetos se alejan leguas y leguas y toman muchas formas,

En vano el mar se oculta en las cavernas donde tienen su guarida los monstruos,

En vano el buitre tiene por morada el cielo,

En vano la serpiente se desliza entre las lianas y los troncos,

En vano el alce busca las honduras recónditas de la selva,

En vano el cuervo marino tiende el vuelo hacia el norte,

hacia el Labrador,

Lo sigo velozmente, trepo al nido que está en la grieta del peñasco.

¿Quién es este salvaje amistoso y gárrulo?

¿Espera la civilización, o la ha dejado atrás y la ha dominado?

¿Es un hombre del sudoeste y ha sido criado a la intemperie? ¿Es un canadiense?

¿Viene de las tierras del Mississippi, de Iowa, de Oregon, de California?

¿De la montaña, de las praderas, de los bosques, o un marino del mar?

Dondequiera que vaya, los hombres y las mujeres lo desean y lo aceptan,

Quieren que los quiera, que los toque, que les hable, que se quede con ellos.



Obra sin ley, como los copos de nieve, sus palabras son simples

como la hierba, el pelo despeinado, risas e ingenuidad.

Lento el andar, comunes las facciones, emanando sencillez y modestia,

Brotan de un modo nuevo desde las puntas de los dedos,

Flotan en el aire con el olor de su cuerpo o de su aliento, salen de

la mirada de sus ojos.



Me ha tocado en suerte, lo sé, lo mejor del tiempo y del espacio;

nunca he sido medido y no seré medido jamás.



El viaje que emprendo es eterno (¡que todos me oigan!).

Mis signos son un capote contra la lluvia, fuertes zapatos y un

bastón cortado en el bosque,

En mi silla no sestean los amigos,

No tengo cátedra ni iglesia ni filosofía,

No llevo a ningún hombre a una mesa puesta, a la biblioteca, a la bolsa,

Pero a cada uno de vosotros, hombre o mujer, lo llevo a una cumbre,

Mi brazo izquierdo ciñe tu cintura,

Mi derecha señala los continentes y el gran camino.



Ni yo ni ningún otro puede andar por ti ese camino,

Eres tú quien debe andarlo.



No queda lejos, está a tu alcance,

Quizá estabas en él desde que naciste y no lo has sabido,

Quizá esté en todas partes, en mar y en tierra.



Échate tus prendas al hombro, hijo mío, y yo traeré las mías y apresurémonos;

Ciudades prodigiosas y naciones libres nos saldrán al paso.



Si te cansas, dame las dos cargas y apoya tu mano en mi cadera,

Y a su debido tiempo me devolverás el mismo servicio,

Porque ya emprendida la marcha nunca descansaremos.



Esta mañana, antes del alba, subí a una colina para mirar el cielo poblado,

Y le dije a mi alma: cuando abarquemos esos mundos, y el

conocimiento y el goce que encierran, ¿estaremos al fin hartos y satisfechos?

Y mi alma dijo: No, una vez alcanzados esos mundos proseguiremos el camino.

Tú también me interrogas y yo te escucho,

Contesto que no puedo contestar, tú mismo debes encontrar la respuesta.

Siéntate un momento, hijo mío,

Aquí tienes pan para comer y leche para que bebas,

Pero después de haber dormido y haber cambiado de ropa te beso

con el beso del adiós y te abro la puerta para que salgas.



Demasiado tiempo has perdido en sueños deleznables,

Ahora te quito la venda de los ojos,

Debes acostumbrarte al brillo de la luz y de cada momento de tu vida.

Demasiado tiempo has vadeado, asido a una tabla en la orilla,

Ahora quiero que seas un nadador, que te arrojes al mar, que

reaparezcas, que me hagas una seña, que grites y que agites el

agua con tus cabellos.



Dije que el alma no es más que el cuerpo,

Y dije que el cuerpo no es más que el alma,

Y que nada, ni Dios, es más que uno mismo,

Quien camina una milla sin amor, se dirige a su propio funeral

envuelto en su propia mortaja;

Y yo y tú, sin tener un centavo, podemos comprar lo más precioso de la tierra,

Y la mirada de unos ojos o una arveja en su vaina confunden la

sabiduría de todos los tiempos,

Y no hay oficio ni profesión en los cuales el joven que los sigue no

pueda ser un héroe,

Y no hay cosa tan frágil que no sea el eje de las ruedas del universo,



Y digo a cualquier hombre o mujer: que tu alma esté serena y en

paz ante millones de universos.

Y digo a la Humanidad: No hagas preguntas sobre Dios,

Porque yo que pregunto tantas cosas, no hago preguntas sobre Dios,

(No hay palabras capaces de expresar mi seguridad ante Dios y la muerte.)

Escucho y veo a Dios en cada cosa, pero no lo comprendo en lo más mínimo,

Ni comprendo cómo pueda existir algo más prodigioso que yo mismo.

¿Por qué desearía yo ver a Dios mejor que en este día?

Algo veo de Dios en cada hora de las veinticuatro y en cada uno de sus minutos,

En el rostro de los hombres y de las mujeres veo a Dios, y en mi propio rostro en el espejo;

Encuentro cartas de Dios tiradas por la calle y su firma en cada una,

Y las dejo donde están porque sé que dondequiera que vaya,

Otras llegarán puntualmente.















octubre 09, 2018

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Lucian Blaga


Morada







Habría señales de que vivo en alguna parte

en la ciudad, en una calle

con nombre de proscrito de balada.

Pero no me albergo en la ciudad,

me perseguiría la maldición del arroyo y del árbol.

Mi forma de ser desmiente el rumor.



Dirían que mi morada está

en una aldea con techo de paja,

con nombre de una vieja historia.

Pero no vivo

en el campo o en un cuarto.

Vivo en un canto de pájaro.







Heráclito junto al lago







Junto a las verdes aguas se encuentran los senderos.

Hay silencios aquí, pesados silencios abandonados por el hombre.

Calla perro, que husmeas el viento con la nariz, calla.

No ahuyentes los recuerdos que llegan

llorando a enterrar los rostros en su propia ceniza.



Apoyado en los troncos adivino mi suerte

en la palma de una hoja otoñal.

Tiempo, cuando quieres emprender el camino más corto

¿por dónde te encaminas?



Mis pasos resuenan en la sombra

como si fueran unos frutos podridos

que caen de un árbol invisible.

¡Oh, cómo enronqueció de vejez la voz del manantial!



Toda mano que se alza

es una duda más, sólo eso.

Los dolores insisten

hacia el misterio oculto de la tierra.



Arrojo espinas desde la orilla al lago,

con ellas en círculos me deshago.







Lăcaş




Semne-ar fi că locuiesc undeva 

La oraş, într-o stradă 

cu nume de haiduc de baladă. 

Dar nu sălăşluiesc la oraş, 

m-ar blestema pârâul şi pomul. 

Felul meu dezminte zvonul.



S-ar spune că lăcaşul îmi este 

într-un sat cu streşini de paie, 

cu nume de veche poveste. 

Dar nu locuiesc 

la sat şi-n nici o odaie. 

Locuiesc într-un cântec de pasăre.





Heraclit Lânga lac





Lângă ape verzi s-adună cărările. 

Sunt linişti pe-aici, grele şi părăsite de om. 

Taci, câne care-ncerci vântul cu nările, taci. 

Nu alunga amintirile ce vin 

plângând să-şi îngroape feţele-n cenuşa lor.



Sprijinit de butuci îmi ghicesc soarta 

din palma unei frunze tomnatice. 

Vreme, când vrei să iei drumul cel mai scurt, 

pe unde apuci?



Paşii mei răsună în umbră, 

parc-ar fi nişte roade putrede 

ce cad dintr-un pom nevăzut. 

O, cum a răguşit de bătrâneţe glasul izvorului!



Orice ridicare a mânii 

nu e decât o îndoială mai mult. 

Durerile se cer 

spre taina joasă a ţărânii.



Spini azvârl de pe ţărm în lac, 

cu ei în cercuri mă desfac.










Lucian Blaga

Lucian Blaga (1895, Lancrăm / 1961, Cluj-Napoca, Rumania)

Traducción: Omar Lara

Fuente:

http://www.humanidades.uach.cl/documentos_linguisticos/document.php?id=1269

Imagen: Viziteaza Alba Iulia.ro






octubre 08, 2018

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Anne Carson se presentará en la 10º edición de FILBA


Eros borrascoso, por Mariana Enriquez








La semana que viene empieza el FILBA y, en su edición N° 10 invitó a varias celebridades literarias. Entre los invitados está Anne Carson: es una sorpresa, no tanto porque Carson sea una reclusa, sino porque es una especie de leyenda viva poco conocida en nuestro país; salvo excepciones como Eros, el dulce amargo (Fiordo), su primer libro, o Rec Doc (Bajo la luna), sus libros no están editados en Argentina y solo se consiguen en esquivas traducciones españolas. Anne Carson, canadiense, 67 años, es poeta, ensayista, profesora. Aunque tanto ella como su obra son desprejuiciadas y genuinamente excéntricas, su quehacer no puede ser más canónico: académica doctorada en Clásicas por la Universidad de Toronto, también diplomada en estructuras métricas griegas en St. Andrews, Escocia, enseña griego antiguo,  da clases de escritura creativa y gran parte de su obra está dedicada a traducciones de tragedias y poesía clásicas: Safo, Eurípides, Sófocles, Simónides de Ceos y más.


Llamar ensayista y poeta a Anne Carson es insuficiente. Ya en Eros, el dulce amargo, su debut en 1985, una exploración del concepto griego de Eros que acababa en una meditación sobre el amor y el deseo con referencias a Nietszche, Virginia Woolf, Safo, Eudora Welty o Italo Calvino lograba sus marcas personales: la total libertad para la asociación, la búsqueda de belleza en el lenguaje y la erudición amable: son notables, por ejemplo las páginas que explican el nacimiento del alfabeto griego, de las vocales y los no sonidos de las consonantes, el paso de la oralidad a la escritura; están escritas con los ojos maravillados de quien narra la conquista de un planeta desconocido.






En su siguiente libro, Tipos de agua (Plainwater, 1995) ya ofrecía su alquimia de poesía, ensayo y capricho en un texto cuyo tema central es el agua en un tratamiento muy diverso. En el apartado “Introducción a la antropología del agua” escribe: “El agua es algo que no se puede retener. Como los hombres. Lo he intentado. Padre, hermano, amante, amigos verdaderos, fantasmas hambrientos y Dios, uno por uno, todos se desprendieron de mis manos. Quizá así deba ser: se trata de lo que los antropólogos llaman ‘peligro normal’ en el encuentro con culturas diferentes”. Más adelante recorre el camino de Santiago en España, clasifica tipos de agua y divide su propio diario acuático entre “nadando” y “no nadando”. A esta altura, Carson tenía la admiración de Harold Bloom y de Susan Sontag, al mismo tiempo que se retraía de entrevistas y de los curiosos que buscaban indagar en su audacia de mezclar alta cultura y juegos posmodernos. Ese mismo año, sin embargo, dejó a muchos mudos y con la boca abierta cuando publicó Glass, Irony and God (El ensayo de cristal; Cuadro de tiza, en Chile, publicó una excelente traducción en 2015), el primero de sus poemas narrativos personales, inquietantes y desgarrados. Una mujer recién separada, ella misma, va a visitar a su madre que vive en una parte desolada de Canadá. Se lleva los poemas completos de Emily Brönte porque se siente identificada con esa soledad de páramo y pasión. “Nunca antes me había enamorado./ Y era como una rueda cayendo colina abajo./ Pero esta mañana temprano, mientras mamá dormía,/ y yo estaba abajo leyendo la parte en Cumbres borrascosas/ donde Heathcliff se aferra a las celosías durante la tormenta sollozando/ ¡Ven! ¡Ven!, al fantasma de su amada, / Caí de rodillas y también sollocé./ Esa Emily sabe/ cómo ahorcar cachorros”. 





En 1998 publicó uno de sus mejores libros: Autobiografía de Rojo (Pre-Textos, 2016). El punto de partida parece retorcido: inspirada en el poeta griego del siglo V Estesícoro, transforma el mito de Hércules y Gerión en una historia de amor gay melancólica y realista, escrita en verso. En el mito, Hércules debe matar a Gerión: el crimen es uno de sus célebres Trabajos. Gerión es un ser alado, de piel roja, con tres cuerpos, cada uno con su cara; es un pastor de ovejas que vive en una isla, y es un monstruo. A partir de los fragmentos conservados que Estesícoro escribió sobre Gerión (y que Carson traduce) se construye este romance entre un isleño actual, un chico artístico y tristón, atormentado por Hércules, hermoso y desinteresado. Crecen en un pueblo canadiense; vuelven a verse en Buenos Aires, después en Lima y en los Andes, acompañados de Ancash, un joven peruano que vive con su madre en una terraza de la capital. Es su libro más popular y sensual, el más vendido y el que la ingresó en el panteón queer. El recorrido frustrante de Gerión y Hércules, todo ese deseo enloquecedor, termina en una visita a un volcán andino con el etéreo Ancash. “Somos seres maravillosos/ piensa Gerión. Somos vecinos del fuego/ Y ahora el tiempo veloz los alcanza/ están parados, uno junto al otro con los brazos/ tocándose, la inmortalidad en sus rostros/ a sus espaldas, la noche”. Autobiografía de Rojo es el libro ideal para empezar a conocer a Carson; también La belleza del marido. Un ensayo narrativo en 29 tangos (2001; Lumen lo publicó en 2005), un poema extraordinario dedicado a John Keats, cuyo tratamiento del tema de la belleza es el punto de partida del libro: “Una herida arroja luz propia,/ dicen los cirujanos/ Si todas las luces de la casa estuvieran apagadas/ podrías adornar esta herida/ con su brillo”.  





En los últimos años, Anne Carson publicó Decreation (2005), donde vuelve a obsesiones generales y las disecta (el Sueño, en este caso), además de dedicarle un ensayo a tres de sus favoritas: Safo, la escritora mística y mártir medieval Marguerite Porete y la también mártir Simone Weil. En 2014 publicó Albertine, rutina de ejercicios (2014, Vaso Roto), un estudio en poemas breves y notas sobre el personaje de En busca del tiempo perdido. La inquieta Carson parece incontenible en el formato libro convencional: en 2010 publicó Nox (“noche” en latín, lengua que por supuesto maneja), una elegía a su hermano Michael, que huyó de la casa familiar muy joven, se cambió el nombre, vivió en la India, fue adicto y dealer y recién reapareció cuando su viuda, desde Dinamarca, llamó a Carson para avisarle de su muerte. Esta meditación sobre el duelo y la imposibilidad de conocer a otro se presenta en fragmentos, pinturas, dibujos, garabatos, cartas, notas, poemas y se consigue exclusivamente en formato objeto. Su spoken word-conferencia Lecture on the History of Skywriting se presenta en vivo con su esposo Robert Currie y un fragmento leído por Faisal bin Ali Jaber, ingeniero de Yemen cuya familia fue asesinada por un ataque de drones en 2012. Float, su último libro, publicado en 2016 (Knopf/Penguin), también apareció en edición no convencional: hojas sueltas o dobladas que pueden ser leídas en cualquier orden, ubicadas dentro de una caja transparente. Todas sus obsesiones están ahí: una excursión al monte Olimpo, Proust, Gertrude Stein, el recuerdo de su padre y su tío en el Canadá rural, las rutinas del matrimonio. “No trato de ser rara o de presumir con estos formatos y estos diseños”, le decía a The Guardian. “Es la manera en que funciona mi cabeza. Soy una escritora desordenada. Hay una canasta de cosas que parecen formar una idea. Revuelvo ahí para encontrarla, intento diferentes órdenes y conceptos y después me quedo con uno. No sé lo que realmente pensamos: creo que tenemos conexiones entre pensamientos. Así se mueve la mente. Los pensamientos están ahí pero los saltos, las conexiones, son el presente. Eso es lo mágico”.





Anne Carson se presenta el jueves 11 a las 21.30 en el Auditorio del C3 (Godoy Cruz 2270) con la performance Las palabras que faltan, sobre Safo; la acompañan Elisa Carricajo en proyecto de Agustina Muñoz y traducción de Laura Wittner.  El viernes 12 a las 18.30 participará de un panel con David Leavitt y Fernando Savater en el Auditorio del C3. Y el sábado a las 20 la entrevista en el Auditorio del Malba Silvina Giaganti. 








Fuente: Radar Libros / Página 12

Poemas de Anne Carson, aquí







octubre 07, 2018

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Pablo Seguí


Pablo Seguí



Fumando espero







Enciendo un cigarrillo

y me pregunto cuántos

me habré fumado, a medias

o completos, en todos

estos años de dúctil

hábito. Son preguntas

que uno se hace en las pausas

y que nadie responde,

como hacen esas tías

que nos oyen hablar

y callan displicentes.

Una cuestión retórica,

como mimar al perro

sólo para sentirse.







Cuatro de la madrugada







Se sienten a lo lejos

cuatro tiros. Giannuzzi

los pondría al final.

Yo me quedo esperando,

sigo escribiendo. Entonces

notás la diferencia:

sus versos se prolongan

en el ahogo, el morbo

y la torsión: los tuyos

reinciden malamente

en un palabrerío

literario, reptil.








De: "Animal de bien", Barnacle, 2018

Otros poemas de Pablo Seguí, aquí



Imagen: Letra de cambio





octubre 06, 2018

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50 hojas






06/10/2018



Ahora, los poemas son más trabajados que inspirados. Un cuerpo lleno de costuras; el arte se aplica a cómo disimularlas.



26/03/2017




Esperando que el semáforo de peatones me permita cruzar la avenida, recreo vanamente la idea de una realidad circundante, física, compuesta de luces, de estructuras de metal, puertas de vidrio, marquesinas, autos, un ciclista. Cómo reflejar la inconsistencia del mundo alrededor, sutil y vaporoso.


Cuando leí el poema de Jorge Aulicino descubrí la palabra clave. Mis intentos fallidos consistían en no encontrar esa palabra de partida. "Todo flota". Objetos desvinculados, objetos desperdigados en el asiento trasero de un auto. Ideas sin ilación mientras espero la otra luz del semáforo. 





En el magnífico blog de Silvia Camerotto, este poema inédito de Jorge Aulicino



[William Carlos Williams]

Soy el intelectual más prestigioso de la cuadra.
Querría tener un De Carlo 1960 para estacionarlo
frente al Hospital de Infecciosos, donde pudiera verlo
desde la ventana trasera de mi departamento,
los asientos atestados de libros y bolsas de suero.

El De Carlo es blanco como la ballena,
como mi heladera.

Todo flota
lejano y fascinante 
en esta hermosa ciudad.








09/02/2016








  • He leído algunos poemas donde las acciones toman la delantera. La supremacía del verbo ante un posible estado atemporal e innominado.

  • Un poco de narrativa a los poemas. Nilton Santiago me desintoxica.

  • "Marie-Claire Walker (1937- ), bisnieta de Oswald Durand, publicó en 1977, en París, una colección de versos con un título muy significativo: Poèmes (Poemas).

  • "Mary Jo Bang: ¡..........!En este blog. http://elpoetaocasional.blogspot.com.ar/2015/04/mary-jo-bang.html





31/12/2014




Observaciones sobre "Las visitas" (ver entrada anterior)



  1. Conversión de lo animado a objetos: pinzones (gorriones) en sillas.

  2. Altura, vuelo liso sintácticamente (hasta el alfeizar) y luego la repisa hasta un plano, el camino.

  3. El arroyo seco, rebosante de anhelos de lluvia. Anhelos, la palabra clave.

  4. Ahora las sillas transmutan en humanos (dos sillas paradas) para esperar las visitas.

  5. Siempre vuelven: lo indudable y su reverso, el anhelo.







11/07/2014




Empiezo a leer "Tres veces al amanecer", de Alessandro Barrico (Editorial Anagrama), y antes de pasar a la  siguiente página, el primer cortocircuito: "Tenía así una forma de caminar un si es no es cansado, y de sujetar...". Dependencia, libros importados, traductores importados.


Cada día me cuesta más leer prosa, sometido por la poesía, por el televisor y la pereza de atender sucesos en el tiempo. A veces, empiezo un libro de poesía por la ultima página. 





24/06/2014













Mark Strand menciona a dos poetas aquí, Joanna Klink y D.A. Powell.No hay traducciones de estos poetas, o al menos, no encuentro en una recorrida apresurada por la web.

Cómo traducir el vacío de palabras apelando a distracciones al borde de la rendición de la cabeza. No hay intercambio de la palabra ilegible por otra que me contacte, no hay traducción de esto que me pasa: nada. 










Lo que queda                                             para Bill y Sandy Bailey


Me vacío de los nombres de los otros. Vacío mis bolsillos.
Vacío mis zapatos y los dejo al lado de la ruta.
Cuando se hace de noche arraso los relojes.
Abro el álbum de fotos familiares y me miro de chico.

¿De qué sirve?. Las horas hicieron su trabajo.
Digo mi propio nombre. Me despido.
A las palabras se las lleva el viento, volando una tras otra.
Amo a mi esposa pero la mando lejos.

Mis padres se levantan de sus tronos, y suben
a las lácteas estancias de las nubes. ¿Cómo voy a cantar?
El tiempo me revela lo que soy, y cambio y soy el mismo.
Me vacío de mi vida y aún me queda mi vida.




Enlaces: http://elpoetaocasional.blogspot.com.ar/search/label/Mark%20Strand



24/05/2014







Hace varias semanas que no diviso ni una palabra en el horizonte, se precipitaron al abismo. Como un organismo salvaje, el síntoma de la ausencia de palabras, intuye el remedio, que consiste en releer algunos poemas, simples, de dos o tres poetas. "La simplicidad es expansión". En estos momentos, la pregunta primaria es: "¿Tengo algo qué decir?. Sí, tengo algo qué decir, no sé qué. Las palabras me lo dirán.


"El poema no es esa palabra, es comienzo, y la palabra no comienza nunca, pero siempre dice otra vez y siempre vuelve a comenzar. Sin embargo, el poeta es el que escuchó esa palabra, el que se convirtió en la unión, en el mediador, el que le impuso silencio pronunciándola. En ella, el poema está próximo al origen porque todo lo que es original es a prueba de esta pura impotencia del recomienzo"









"El espacio literario", de Maurice Blanchot




18/12/2013



Un cartel publicitario dice "Yo también creo en vos" sobre el margen inferior de la imagen de un Papá Noel tomando una gaseosa. Un cartel publicitario no dice "Yo creo en vos también". Sutiles cambios de dirección. Un cartel publicitario me recuerda que el poeta es un afinador de sentidos.







01/05/2013







Navegando por Internet y hundido por grandes olas de desaliento cuando no encuentro un poema VIP, y otra vez emergiendo, eligiendo páginas múltiplos de diez como quien despliega las velas para avistar pronto los acantilados de una isla que oculta el tesoro al final de señales a traducir. Un nombre, no clavado en el  tronco de un árbol fabuloso, sino en la imagen de una tapa marrón claro de un libro:  Henrik Nordbrandt. Es un poeta danés, exhibido con admiración en algunas páginas. En una de ellas se transcribe un poema de su libro "Nuestro amor es como Bizancio".





Nuestro amor es como Bizancio
tuvo que haber sido
la última noche. Tuvo que haber habido
me imagino
un resplandor en los rostros
de los que se agolpaban en las calles
o formaban pequeños grupos
en las esquinas de las calles y en las plazas
hablando en voz baja,
un resplandor que tuvo que haberse parecido
al que tiene tu cara
cuando te echas el pelo para atrás
y me miras.





La traducción convirtió el contenido del cofre en monedas de hojalata. No interesa conocer el original. De ningún modo me permito leer en español "tuvo que haber sido (...) Tuvo que haber habido...(...)" y celebrar el poema.






Hasta mañana. Feliz día del Trabajador y viva el infinitivo compuesto







29/03/2013







Un comienzo y el final de un texto que no prosperó





"el canto de los pájaros en exceso turba la mente"


"no todo lo que brilla es oro


(...)


un arbolito dorado,


porque lo pequeño es, majestad de los sueños,


puro candor,


nuestro dominio."





(Un árbol de hojas completamente amarillas en otoño en la senda que rodea el Jardín japonés)





09/01/2013




No todo es color rosa (o violeta) como las flores del jacarandá. Esta ciudad ya no tiene "dulces atardeceres". Es mísera y lastimosa. No hay complacencia posible paseando por las plazas de Tribunales, atravesando las plazoletas de la 9 de Julio. Tullidos del Obelisco. Un tipo durmiendo en los cajeros del Galicia entre el orín y la diarrea a la hora de entrada de los empleados. Esta ciudad medieval más allá de las latitudes de 678, ni echando 20 centavos en la ranura...






20/06/2012









Unos poetas, editores de blogs, han cometido el desacierto de publicar algunos textos míos. Por mi parte, gracias. A mi agradecimiento lo acompañan mis disculpas. Los textos publicados, estuvieron o permanecen en un proceso de recomposición (o descomposición) para alcanzar la "mejor" expresión. En consecuencia, esos textos, en dos o tres palabras o versos completos,  no coinciden con los publicados en mi blog a la fecha o los de mi archivo electrónico. 


Ya sabemos lo de Borges. Estoy obligado a considerar mis palabras en una estructura del género como un raro organismo en actividad, extraplanetario, que se traduce a sí mismo en búsqueda de lo inalcanzable.






24/05/2012




La balada del mar salado, de Hugo Pratt







Manuscritos






La sombra: se avecina la tragedia.


Corto Maltés, fumando. Se consume el cigarrillo y, en momentos, una vida.


Cuadro siguiente, la detonación del pelotón de fusilamiento: los pájaros espantados, en vuelo, y nubes amenazantes. El sujeto (el fusilado) no se muestra.


Hasta aquí, elementos de un poema.


Los dos últimos cuadros, conclusiones, elementos del crítico. Si se incluyen en el poema, se arruina.






21/04/2012













La lección de música de Jhoannes Veermer:  Como quien avanza en el poema citando objetos en detalle, incompletos por predicados inconclusos









































17/04/2012







En las 10 preguntas del suplemento de Cultura de "Perfil", Gabriel Bellomo contesta la última:





-¿Cuál es el comienzo favorito de la literatura universal?


-Prefiero los finales, ya que creo que en el final de un relato o de una novela se condensa el pathos de toda la obra. Cito las últimas líneas de Memorias de Adriano, de Marguerite Yourcenar: "Mínima alma mía, tierna y flotante, huésped y compañera de mi cuerpo, descenderás a esos parajes pálidos, rígidos y desnudos, donde habrás de renunciar a los juegos de antaño. Todavía un instante miremos juntos las riberas familiares, los objetos que sin duda no volveremos a ver. Tratemos de entrar en la muerte con los ojos abiertos".





Gabiel Bellomo en Cultura, suplemento del diario Perfil del 15/04/2012


Imagen: Memoria de Adriano en www.periodismohumano.com





28/01/2012







Es la hora de la siesta en el barrio de Floresta. Abro la puerta de la casa de mi tío Salva. Todos duermen.


En el primer cuarto, con la ventana a la calle, el escritorio y la biblioteca. Recorro los lomos de los libros: Jean Paul Sarte, Teatro completo de William Shakespeare, Schopenauer, magazines de teatro. Elijo un libro al azar, pequeño, de tapas duras. Abro otra puerta, pero de una dimensión monumental, y ornamentada, con un friso que dice El escarabajo de oro, Edgar Alan Poe. Es mi iniciación literaria. La travesía se completa en la terraza, en el cuartucho de Isabel, la empleada doméstica. Olor intenso a Minino, obviamente, un gato, blanco y negro. Una pila de revistas de historietas, El Tony, Intervalo. De Poe a El Principe Valiente, Rip Kirby, El Fantasma, Johnny Hazard. Afuera, la tarde de Floresta, "un gran silencio como un dios que duerme".

Paradoja del recuerdo: la literatura abajo y encumbrado, en la terraza, el género "menor". Es la tarde de un sábado, quizás. A la noche, el tío Salva, burrero como mi padre, quineliero, festivo y compadrito de funyi que caminaba como John Wayne, recitará a Vacarezza o a Delmira Agustini, ¡Cumbre de los Martirios!... ¡Llevar eternamente,/ desgarradora y árida, la trágica simiente ..."

(http://elpoetaocasional.blogspot.com/2011/06/delmira-agustini_29.html)


























To be continued (o fin del episodio)





14/11/2011




Un taxista poetiza el intenso tránsito de la ciudad: "...andamos a vuelta de rueda". Considero un posible texto que empiece con "un taxista". Es el sujeto del mundo exterior presentado fugazmente. No se agrega nada más, para no demorar la introspección. Quizás algunas referencias accidentales. Un viaje inverso a lugares cerrados donde no existe la dimensión de un destino...






02/10/2011











El poema 20 se instaló aquí en mi casa o adonde mis zapatos me trasladen.


...Entonces, las luces apagadas otorgan preeminencia a otro sentido, el sonido (el sonido de la ducha). Veo una casa casi oscura, (la cualidad de absoluta oscuridad se exluye por la luz de la luna) . La cámara se aleja o yo mismo, entrometido en el poema, retrocedo por un pasillo hasta el espacio exterior. El sonido del agua permanece en primer plano. Es el mínimo y hasta elemental indicio de la presencia, aunque invisible, de Alguien en la penumbra.



01/09/2011




En el cuestionario Schmidt contesto a la pregunta "Qué objetos te acompañaron toda tu vida". Entre otras cosas mencionadas agregué:."... la dedicatoria de Marcelo Cohen en su primer libro". La autocensura matizada de baja dosis de egocentrismo o el convencimiento de la nula relevancia que significará para los demás un hecho privado me impiden  transcribir la dedicatoria. Igual que un mapa de un tesoro, las pistas se interrumpen y el paradero final se resguarda, el tiempo que sea posible, en mi cabeza. El mensaje en la primera página del libro se refiere a un puente elemental de palabras. No pienso en  un puente descomunal, un gigantesco tejido de tirantes de acero y toneladas de cemento de columnas plantadas en el lecho de un ancho río. Es un puente, el que construyo para alcanzar la palabra a quien está en la otra orilla, de ligaduras naturales con un destino agregado:la poesía, que a partir de cierto punto, transfigura mi identidad. Indiana Jones trastabillando, aferrándose a lianas entrelazadas, oscilando de un lado a otro en el abismo. Abajo, los rápidos de un río. Y el final que se demora, la orilla opuesta. Escribir un poema parece esto: la aventura de un explorador que huye.


22/08/2011







La "sincronía" en la lingüística fue un término incorporado por Ferdinand de Saussure para facilitar el estudio de la lengua. Lo que propone el análisis sincrónico es el estudio de la lengua en un determinado momento o período de la historia. El estudio diacrónico analiza su evolución pero a lo largo del tiempo. En la Metodología de la Investigación se compara también con la forma de estudio Transversal. Ejemplos : fructus->frucho->fruto Sincronía / diacronía: hacen referencia al tiempo, a la cronología. La sincronía es el tiempo en un momento dado, un tiempo concreto. La diacronía es una progresión en el tiempo. Hasta entonces, sólo se habían hecho estudios diacrónicos. Ejemplos: Estudio de la lengua del siglo XV. (Sincronía) Estudio de la lengua en el siglo XV al siglo XVIII. (Diacronía)


De: wikipedia.org




                                     Qué quiere decir :)





09/05/2011 
Destellos minutos antes del sueño. Repicando el último verso de Veiravé: "a cuya sombra hablaban portugués nuestros amigos". (aquí) Tanto repicar que me olvidé de los cangrejos. El verso fue expropiado naturalmente. Lo ajeno se transforma en lo propio aunque mis amigos no hayan hablado nunca portugués a la sombra de un árbol desconocido. La desconexión de la última imagen justificada por ese "¿por qué no? logra su autonomía. La nostalgia no se puede representar de una manera inteligible: habla otro idioma. Me dormí, pensando en los amigos que no oigo y en los lejanos.


23/12/2010




Matisse


Como suspendida por hilos invisibles: la dimensión única. Las formas pugnan por instalarse en el primer plano. Como en los poemas de Frederick Seidel. Las capas del tiempo se agrupan. Todo es tiempo activo, duración. La dificultad: encontrar el coordinante apropiado, la disimulada juntura




12/09/2010







Desde el comienzo me entusiasma el poema de Billy Collins. "El otro día...", el referente próximo a la realidad más inmediata. Es "un otro día" común a todos. Nada de vastedades del Ser, poemas sinfónicos: no puedo concluir la lectura








01/09/2010:




El poema de e.e cummings sobre Buffalo Bill









Buffalo Bill's


defunct


         who used to


        ride a watersmooth-silver


                                   stallion


and break onetwothreefourfive pigeonsjustlikethat


                                                              Jesus


he was a handsome man


                                       and what i want to know is


how do you like your blueeyed boy


Mister Death





e.e.cummings (1894 / 1962, Estados Unidos de NA)





 


Traducción de Andrés Marceño





El difunto Buffalo Bill,


montado en corcel plateado


y fluido como el agua,


disparaba a los palomos:


¡bang, bang, bang y bang!


y atinaba todos los balazos.


¡Oh, cómo era galán!


Y yo quisiera saber


qué tal se lleva usted


con ese gallardo jovenazo


de los ojos azules,





Señor Muerte













Traducción de David Mochen





El finado


Buffalo Bill


                         tenía por corcel


                        .un semental plateado y suave


                                                como el agua


y tiraba al pichón... unodostrescuatrocinco acertabacomosinada


                                                     ¡Dios mío!


cuán apuesto era.


                                       .y me pregunto


si se lleva bien con su muchachitodeojosazules





Señor Muerte








Traducción de Leopold Bloom





El difunto


Buffalo Bill


cabalgaba





un semental de plata


suave como el agua





y partía unodostrescuatrocinco palomas comosinada





Jesús


era un hombre apuesto


y lo que quiero saber es





si le gusta su chico de ojos azules





Señora Muerte








Traducción de David Lagmanovich








Buffalo Bill está


difunto


el que solía


montar un caballo de plata bruñida


-----------------------------como agua


y bajar unodostrescuatrocinco pichonescomosinada


 ........................................................ Cristo


era un hombre guapo


------------------------y lo quiero saber es


si le gusta su muchacho de ojos azules





Señor Muerte








Traducción de Alfonso Canales








Buffalo Bill está


difunto


-----------------y solía


cabalgar un corcel de plata buida


------------------------------------como agua


y romper unodostrescuatrocinco pichonesdeungolpe


---------------------------........................................................ Jesús


era un hombre excelente


----------------------------------------y lo que yo quisiera saber


ahora es si le gusta su muchacho de ojos azules


Señora Muerte





07/08/2010:







-¿Cuál es su comienzo favorito de la literatura universal?


-"Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo." (Pedro Páramo, Juan Rulfo). Creo que es bastante equilibrado. No aspira a "gran comienzo" y sin embargo es uno muy bueno. Siempre me llamó la atención el "vine", el tipo se sitúa de movida en Comala y te arrastra desde la primera palabra hasta ese lugar.





Diez preguntas a Félix Bruzzone, diario "Perfil", domingo 1° de agosto de 2010.





19/06/2010:







   Tal vez la espesa nube de vapor favoreció la aparición, esa veladura en movimiento, verdadero huso de niebla a punto de deshacerse, desmaterilizó la consistencia sin eludirla. Era como el dibujo de un desnudo a medio hacer.


  Las esfumaturas competián con  el trazo, el contorno presentaba el volumen y volvía a retirarlo. Esbeltez lánguida con relumbrones de humedad. El pelo mojado, partido al medio y echado hacia atrás paledecía la frente pura.  Los ojos despiertos me confrontaron sin asombro. Era una mirada rendida y clara, afectada de una franqueza inhabitual. Un brazo hermoso y fresco manoteó  rápidamente un toallón y los pechos temblaron en su firmeza, El agua chorreaba entre ellos.  





De:"Cita en Marruecos", novela de Rodolfo Rabanal publicada por Seix Barral, 1996








Cita en Marruecos





Tal vez la espesa nube de vapor favoreció la aparición,


esa veladura en movimiento,


verdadero huso de niebla a punto de deshacerse,


desmaterilizó la consistencia sin eludirla.


Era como el dibujo de un desnudo a medio hacer.


Las esfumaturas competián con el trazo, el contorno


presentaba el volumen y volvía a retirarlo. Esbeltez lánguida


con relumbrones de humedad.


El pelo mojado, partido al medio


y echado hacia atrás paledecía la frente pura.


Los ojos despiertos me confrontaron sin asombro. Era


una mirada rendida y clara,


afectada de una franqueza inhabitual.


Un brazo hermoso y fresco manoteó rápidamente un toallón


y los pechos temblaron en su firmeza,


El agua chorreaba entre ellos.





18/06/2010:





Qué es eso, que parece que la tierra está gritando, y él respondió, Es mi mujer, que está dando a luz en aquella cueva, y ellos dijeron, No eres de por aquí, no te conocemos, Hemos venido de Nazaret de Galilea, a censarnos, en el momento de llegar le aumentaron los dolores y ahora está naciendo. El crepúsculo apenas dejaba ver los rostros de los cuatro hombres, en poco tiempo todos los rasgos se apagarían, pero proseguián las voces. Tienes comida, preguntó uno de los pastores, Poca, respondió José, y la misma voz, Cuando esté todo acabado, ven a avisarme y te llevaré leche de mis ovejas, y luego la segunda voz se oyó, Y yo queso te daré. Hubo un largo y no explicado silencio antes de que el tercer pastor hablase. Al fin, con una voz que parecía, también ella, venir debajo de la tierra, dijo, Y yo pan he de llevarte.





De: "El evangelio según Jesucristo"








En Francia, en los tiempos de la monarquía, cuando el rey moría, aparecía siempre un cierto dignatario que anunciaba y al mismo tiempo proclamaba "Le roi est mort! Vive le roi!". Creo que no van a faltar razones para que empecemos a pensar en decir "¡El comunismo ha muerto! ¡Viva el comunismo!"





De "Cuadernos de Lanzarote" (1993-1995)



José Saramago






08/06/2010:




Una carroña








Recuerda aquel objeto que vimos, alma mía,


un día estival y soleado:


al borde de un camino, una carroña infame


en un lecho de piedras sembrado.





Con las piernas al aire, como una mujer lúbrica,


quemante y sudando veneno,


abría de manera abandonada y cínica


su vientre de emanaciones lleno.





El sol resplandecía sobre esa podredumbre


como para cocerla a punto,


y devolver al céntuplo a la naturaleza


cuanto ella había puesto junto.





Y el cielo contemplaba la osamenta magnífica


expandirse como una flor.


Creíste desmayada caer sobre la hierba,


tan fuerte era el hedor.





Las moscas bordoneaban sobre aquel vientre pútrido,


del que salían batallones


de larvas negras, que corrían como líquido espeso


por esos vivientes jirones.





Todo aquello bajaba, subía cual las olas,


o desprendíase crujiendo;


dijérase que el cuerpo, lleno de un soplo vago,


multiplicábase viviendo.





Y todo eso sonaba con una extraña música;


de agua o de viento era el rumor,


o de grano que con rítmico movimiento,


agita y vuelve el aechador.





Las formas se borraban, no eran ya más que un sueño,


un esbozo confuso y lerdo


en la tela olvidado, al que el artista acaba


solamente por el recuerdo.





Y detrás de las rocas, una perra intranquila


nos miraba con ojo airado,


acechando el momento de recobrar en la osamenta


el apetecido bocado.





-Y sin embargo, igual serás a esta basura,


a toda esa horrible infección,


estrella de mis ojos, sol de mi vida entera,


¡tú, mi ángel y mi pasión!





Sí, tal habrás de ser, oh reina de las gracias,


después de los últimos rezos,


cuando bajo la hierba florida y lujuriante


te enmohezcas entre los huesos.





¡Entonces, oh mi bella, díles a los gusanos


que te devorarán a besos,


que yo guardé la forma y la esencia divina


de mis amores descompuestos!








Charles Baudelaire (Paris, Francia, 1821 / 1867)


De: "Las flores del mal", Editorial Losada, 1997







Vela










Toda una noche



echado junto




a un compañero




masacrado




con su boca



rechinante


vuelta al plenilunio


con la congestión


de sus manos


penetrada


en mi silencio


he escrito


cartas llenas de amor





No he estado


nunca


tan unido a la vida








Giusseppe Ungaretti (Alejandría, Egipto, 1888 / Milán, Italia, 1970)

De: Antología, Cia.General Fabril Editora, 1971






01/03/2010:



"En plena noche con niebla y caballos" de "Bajo una luz marina", de Raymond Carver, Colección....No tengo la versión en inglés, pero se tradujo así: Estaban en el cuarto de estar.






06/02/2010:




Empieza con una carga algo repentina de brigada en desuso, de guitarreros viudos hace miles de años: cuarto de siglo más tarde se hace extranjera pero nostálgica referencia a los bajos entonces mal iluminados de Villa Urquiza, en particular la franja urbana sin acceso posible para nadie que no hubiera nacido en la franja y donde la legendaria barra de Tomasol, la que defendía el criterio de frontera, mantuvo a cualquier precio el fuego sagrado del ocio: todo esfuerzo embrutece, toda tentativa para incorporarse a la caravana del sudor se relaciona con el resto de la ciudad marmota, inminente, sacudida por el hollín y los despertadores.




Siberia Blues, de Néstor Sánchez






08/05/2010:




Hoy sábado 8 de mayo, empiezo a leer el reportaje a Fabián Casas en la revista Ñ. Ya en el primer párrafo, una palabra me cierra los ojos. No puedo seguir leyendo, a pesar de que todo lo que diga o escriba Fabián Casas me interesa sobremanera. Doy vuelta la página, abandono la revista en la mesa del living. Quizás más tarde me entere qué dice Fabián Casas sobre el libro que reúne su obra. Pienso sobre el entrevistador: "Debe ser un pibe". Quizás no haya vivido en cercanos o en otros relacionados con él lo que esa palabra evoca. Universalidad, mundos privados. Antes de abandonar la revista, le echo un vistazo al final del reportaje. Algo se dice sobre el pánico.






29/01/2010:




 ¿Quiere levantar el brazo un segundo, por favor? -pidió.
-¿El brazo? ¿Por qué?
-Levántelo. Un segundo solamente.
Nicholson levantó el brazo unos centímetros por encima del nivel de la hamaca.
-¿Este?-preguntó.
Teddy asintió.
-A eso, ¿cómo lo llama?-preguntó.
-Qué quieres decir? Es mi brazo. Un brazo.
-¿Cómo lo sabe?-preguntó Teddy-Usted sabe que se llama brazo, pero, ¿cómo sabe que es un brazo? ¿Tiene alguna prueba de que sea un brazo?
Nicholson sacó un cigarrillo y lo encendió.
-Francamente, todo esto me suena a sofisma de la peor clase-dijo, exhalando el humo-. Es un brazo, diablos, porque es un brazo. En primer lugar, tiene que tener un nombre para que se lo pueda distinguir de los otros objetos. Quiero decir que no puedes simplemente...
-Se está usted poniendo lógico-dijo Teddy sin perder la calma.
-¿Me estoy poniendo cómo?-dijo Nicholson con un leve exceso de cortesía.
-Lógico. Me está dando una respuesta corriente, inteligente-dijo Teddy-. Yo estaba tratando de ayudarlo. Usted me preguntó cómo me las arreglo para salir de las dimensiones finitas cuando quiero. desde luego, no empleo la lógica cuando lo hago. La lógica es lo primero que hay que dejar de lado.





JD Salinger (New York, 1919 / New Hampshire, 2010, EUA)






De "Teddy" en "Nueve cuentos", Alianza Editorial, 1990





18/01/2010:




 "haber sido"


-Qué (?)



Releo en campodemaniobras "Cuesta abajo" (este tango y Margot sólo los puede cantar Gardel):


la vergüenza de haber sido/y el dolor de ya no ser



Me cruzo en Internet con "Lo fatal" de Rubén Darío:


y el temor de haber sido y un futuro terror . . .







16/01/2010:



Yo te pido la cruel ceremonia del tajo,
lo que nadie te pide: las espinas
hasta el hueso...














Julio Cortázar en http://elpoetaocasional.blogspot.com/2009/12/encargo-no-me-des-treguano-me-perdones.html






07/12/2009:




 yo no canté hoy Gricel


ni un avez canté: he cortado papeles en silencio

la melancolía atraganta las líneas telefónicas

...................................................................

extendemos las fatigadas sábanas y amanece

yo era imprevisible y desbordaba

las costillas me oprimían como una camisa vieja





06/12/2009




El poema comienza, pero antes de materializarse la primera letra, un cataclismo sucede a otro, el caos se resiste. Finalmente las aguas se aquietan, se acomodan las grietas y el oído algo escucha. El poema espera actuar, espía entre visillos.
Los que siguen son A continuación, mis comienzos favoritos:
"El grado más alto de la tristeza tanto puede ser/un general ciego mendigando a través de las islas/como hacia las 3 de la mañana la avenida
de la Opera.
No hay límites para la melancolía humana."
"Licantropía contemporánea" de Louis Aragon.
"Sur, paredón y después..."
"Sur", tango de Homero Manzi
La creación de un espacio, deseo y pavor de la aventura iniciada, el sustrato del poema
.











29/11/2009



Buscando una foto de Eugenio Mandrini, encontré la del diario La Gazeta de Tucumán y la elegí, de manera casi impensada, para encabezar el poema. La foto refleja la figura del poeta repetidamente, como un eco. Nada más contrapuesto al poema que habla de los silencios extremos. Pero no importa. Parafraseando a Panigazzi, una imagen es una imagen y un poema es un poema.