abril 29, 2019

abril 28, 2019

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Feria del Libro

Irene Gruss

https://www.el-libro.org.ar/

El tiempo que demoras en terminar cada cosa
igual al de las cosas a medio hacer.
Nada perturba:
ni la conciencia ni la ensoñación de ver algo
hecho y cerrado.
A modo de hilván y a medias todo. 
Que un límite no cierre lo que no quieres cerrar: parece más vivo
lo inacabado. Allí el vestido sin doblar,
allí los hijos, idos; así un final, como un principio, entremezclado y sucio
de arena del reloj.
Así irresuelta, desparramado un eco, 
la brasa sin atizar. 


Poemas de Irene Gruss, aquí

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abril 25, 2019

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Reina María Rodríguez

Reina María Rodríguez

anochece



anochece sobre las tejas de Madrid
pero en las manos traigo la humedad
de las aguas del Báltico.
todavía húmedas,
frías,
me han quemado con esos verdes que no maduran.
es la travesía desde los ojos de los cisnes
tras una fruta opaca. anochece
y estoy tan cerca de tu cuerpo en una casa extraña
contra los pies que en la madera quieren frotar
una textura adormecida sobre un paisaje irreal
(me han devuelto a la conciencia las palabras
que no están donde sueño o donde miro
busco un sueño donde están las sensaciones
porque ya no hay nada que mirar)
y busco algo que querer antes que la noche
irrite mis párpados que sobre las aguas del Báltico
han bebido toda su humedad. porque también anochece
sin prisa sobre las tejas de Madrid y yo miro
por la abertura oblicua de mi piel
la tuya.

abril 22, 2019

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Aino Huusko: "ya que nuestro motor anda con el espíritu santo..."

Aino Huusko

La mano y mitad de la espalda



Cuando caminamos te gusta
acogerme el medio de la espalda,
por un momento y adivinar
entre mis divisiones, tan marcadas
como pomos sobre los que descansas
tus manos con calma indecisa.

Cantamos baladas sentimentalmente pop
de memoria interpuesta, en diferentes idiomas; un destello inesperado
en el ojo de cerradura. Algo se movía allí. Te gusta,
que nada me sobresalta y después de mucho tiempo, eso me puso a reír.
Esta noche el latido de un reloj solitario se salió a través de unas rajas
poco impermeables y aunque mi péndulo no se paró,
tu compañía fue fácil; un bus en la hora pico como una cuna
de la humanidad, donde una mano alcanzándote no es del robo,
sino de un amigo, que jala mis contradicciones más cerca entre ellas
y dice: “ Mire, ahora” y “Érase siempre”.

abril 21, 2019

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Gabriela Clara Pignataro

Gabriela Clara Pignataro

Mareo de invocación 



A la cascada
                    de jazmín
a la pregunta de los días
respondo: practico
el oficio silencioso
de invocar caballos.
                        Pude decir
decapiten esa estatua
vayamos a la guerra
daguen la fruta en la pared,
pero insisto en la lentitud
            permanezco
anzuelada a la furia del torrente
¿Quién vió
la casa incendiándose en el río?
La mueca perversa del dique
¿Quién contó
los zapatos en el pasto?
y no gritó
y se llenó la boca
y durmió sin sobresaltos
¿Cómo sobreviví
al verano de los camaleones?
Todos
me mostraron su faz infecta
el pliegue secreto
de su piel reversa
de amiguitos con escamas
¿Cómo resistí
a la implacable belleza
del llamado de mis muertos?
Invoqué caballos
día tras día
y no obedecieron
vinieron, sin doma
lo presentí perdida en la estepa
en el café negro de un bar del trópico
tuve la revelación, antes del fin del verano
ellos sabían mi nombre:
                         mi corazón es
la ola escondida
en la voz de una piedra
que dice hija quiebra
el bambú rompe el arco
desiste, descansa, destruye
toma la flecha
entonces, partí la caña en dos
la clavé en la tierra
resolví el trayecto
del disparo,
junté las manos
hundí la cabeza.

Para mí, a mis pies
la bala dorada
para los enemigos,
la flecha en la garganta.
Una tropilla oscura
cruza el río:
                         soy yo.
A mis espaldas
el fuego no deja nada,
tan sólo la marca reluciente
la cola del zorro,
el rastro de mi oficio.

abril 18, 2019

abril 17, 2019

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Francisca Aguirre

Francisca Aguirre

Desmesura

A Javier Statié


Dijo que no. Y el Tiempo se quedó sin tiempo.
Luego, la vida hizo una pausa
y todo pareció recomponerse
como esos acertijos infantiles
en los que sólo falta una palabra,
una palabra necesaria y rara.
Pero dijo que no. Cerró los labios
y escuchó el gorgoteo de las sílabas
luchando por vivir a la intemperie.
Dijo que no. Y el tiempo oyó el silencio.
Luego, la vida hizo una pausa.
Y todo fue distinto: el dolor fue
más cauto, más sensato,
la lujuria lloró en su madriguera.
Y el tiempo inauguró sus máscaras:
hubo un pequeño espanto en los rincones,
temblaron los espejos agobiados
defendiendo impotentes el azogue.
Los pájaros callaron esa tarde
y la luna brilló blanca y sin manchas.
Ardió la noche como vieja tea
con la absurda avaricia de la muerte,
con su luto distante y pegajoso,
y un rencor resabiado y carcomido
descargó como lluvia en el desierto.
Entonces, sólo entonces,
oyó a su corazón ladrando
y se volvió despacio a los espejos
y los vio tiritar con mucho frío
y pedir compasión desde su escarcha.
Y no supo qué hacer con tanta desmesura:
cerró los labios y escuchó al silencio.

abril 16, 2019

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Golgona Anghel

Golgona Anghel

No me interesa lo que
dicen los disidentes de la dictadura.
Pero confieso que me gustaban los chocolates Toblerone
que mi tía me traía en Navidad.
No creo en los presos políticos,
ni me impresionan los niños descalzos
que les muestran los dientes a las máquinas Minolta
de los turistas italianos.
No voy a pedir asilo.
Desconozco los avances
o retrocesos económicos de mi país.
Ya he hablado de Drácula lo bastante.
Ya he recogido fresas en Andalucía.
Ya he sido gitana, ya he sido puta.
No necesitan volver a preguntármelo.
Lo que me preocupa —y, eso, sí puede ser relevante
para el fin de la historia— es saber
cuándo fue que me transformé,
yo que era una loba solitaria,
en este caniche de apartamento que les habla ahora.



abril 15, 2019

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Attila József

Attila József

Por ti estoy enojado, no contra ti



Cuando el sol se levanta
y el rocío se inclina desde los cabellos de los que nunca sienten
ira,
que mi ira no te moleste nunca, querida.
Pienso a menudo en las plazas grandes, veloces,
donde acaso no me caeré.
Y los talladores de mástiles vendrán con los mástiles en filas cerradas,
y los seis millones de férreos obreros,
vencedores, lanzarán al cielo el martilleo de corazón tintineante.
Bajo la tempestad celestial de las herramientas,
que pueda yo tener tus besos, querida.
No te das cuenta de que me empino
cuando hablo del futuro.
Si quieres, sólo volveré a ti después de la victoria
que canta la gloria de la ciudades,

abril 13, 2019

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Song Lin

Song Lin

Barrio chino


Una vez al mes me dirijo en tren hacia Belgrano,
a donde está mi patria sola entre dos calles.
Sentado sobre un banco en el andén
miro los peatones a ambos lados de los rieles, tras las rejas,
mientras espero al tren que viene del Tigre.
El sol sudamericano me hace arder la piel.

abril 11, 2019

abril 10, 2019

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E. Ethelbert Miller: "Las cosas en los armarios de los hombres negros"

E. Ethelbert Miller

en el estante superior
del armario
está el sombrero que mi padre
usa en ocasiones especiales
se encuentra junto al gran frasco
en el que guarda centavos

él siempre va con la cabeza descubierta
cuando lo veo caminar
por la calle
una vez me senté en su dormitorio
mirándolo buscar
entre pulóveres y trajes
algo que había perdido
un corbata quizá
de pronto se detuvo
caminó lentamente hacia el armario
y agarró el sombrero del estante
me senté en la cama
estudiando su espalda
esperando a que se volviese
y me dijera quién había muerto

abril 08, 2019

abril 07, 2019

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Tomás Harris

Tomás Harris

Yo soy el Almirante Antonius Block quien les habla



Yo soy Antonius Block, Almirante de esta misión.
¿Cuál era mi misión?
¿Refundar Tebas, la de las 7 puertas y su desvarío,
reconstruir el Almirante Benbow,
con todas sus vespacianas, pipeño bigoteado, indias de bronce,
con sus cascadas impensables de asco áureo-negro, placer y
circular ardor;

abril 06, 2019

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Laura Escudero Tobler

Laura Escudero Tobler


Una vez vi a un astrónomo chileno
decía algo del tiempo
de la luz
del comienzo de la vida
me di cuenta mientras hablaba
que los ojos marrones de pronto
se le ponían azules

el mecanismo sobre su cabeza giraba
la cúpula se abría
para esperar una bóveda celeste
a millones de años
de acá

el único presente, dijo el astrónomo,
—si es que hay uno—
es eso que siento
y ni siquiera eso
porque a veces entiendo
mucho después

(me parece que el astrónomo no sabía
que sus ojos marrones se ponían
azules y así)

la señal demora en llegar
dijo
como la luz

y a veces
eso que busco
no está más.


Laura Escudero Tobler (1967, Ciudad de Córdoba, Córdoba, Argentina)
Enlace: http://lauraescuderotobler.blogspot.com/p/biografia.html

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abril 04, 2019

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Tomás Cohen

Tomás Cohen


de bruces, te vuelvo a envolver
con el solo gesto de una galaxia

planto, enraizado, esta alabanza,
este arpegio de acompañante

postro mi vertiente espinal
y broto hacia estrellas enredadas
en mis palmas, sendos frutos

y bajo y rozo y soplo
cerca, sin helar mi viento,
hasta que ambos filos cubren
mis orejas que arden y beso
el eje de la tijera, desato
mi lengua, te hablo

el último dedo de una despedida


FIN DEL EPISODIO: MIS TEXTOS