abril 29, 2019

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Adrienne Rich



Adrienne Rich



Instantáneas de una nuera





1.





Vos, antes una belleza de Shreveport,

con el pelo teñido de henna y la piel como un capullo de durazno,

todavía te hacés los vestidos copiando los de esa época,

y tocás un preludio de Chopin

del que dijo Cortot: “recuerdos deliciosos

que flotan como un perfume en la memoria.”



Ahora tu mente, se apolilla como torta de casamiento,

cargada de experiencia inútil, rica

en sospecha, rumores y fantasía,

se desmorona bajo el filo del cuchillo

de los hechos. En la flor de la vida.



Exaltada y furiosa, tu hija

enjuaga las cucharas, crece de otra manera.







2.





Al golpear la cafetera en la pileta de la cocina,

oye a los ángeles recriminarle y mira fuera

el cielo sucio más allá de los jardines rastrillados.

Una semana desde que le dijeron: No tengas paciencia.



Lo siguiente fue: Sé insaciable.

Después: Salvate a vos misma, a otra no podés salvar.

A veces deja que el agua de la canilla le escalde el brazo,

o que un fósforo arda hasta quemarle la uña del pulgar,

o deja la mano encima del pico de la pava

justo en el chorro de vapor. Seguro son ángeles,

porque ya nada la lastima, excepto

la arenilla de cada mañana metiéndosele en los ojos.





3.





Una mujer que piensa duerme con monstruos.

Se convierte en el pico que la sujeta. Y la Naturaleza,

ese baúl espacioso de tempora y mores[1]

con la tapa suelta

se llena de todo eso:    los azahares mohosos,

las pastillas femeninas, los pechos terribles

de Boadicea[2] bajo las orquídeas y las cabezas de zorro.



Dos mujeres atractivas, trenzadas en una pelea,

orgullosas las dos, agudas, sutiles, las oigo gritar

detrás del vidrio repartido y las mayólicas

como Furias arrinconadas lejos de su presa:

La disputa ad feminam, ¡todos los cuchillos viejos

que se me oxidaron en la espalda, los clavo en la tuya,

ma semblable, ma soeur![3]





4.





Reconociéndose muy bien una en la otra:

sus dones no son puro deleite, sino una espina,

el pinchazo afilado ante el mínimo desdén...



Leyendo mientras espera

que se caliente la plancha,

escribiendo, My Life had stood —a Loaded Gun—[4]

en esa despensa de Amherst mientras las mermeladas hierven y se pudren,

o más seguido,

con ojos de hierro y pico y dispuesta como un pájaro,

limpiándolo todo en el depósito de la vida diaria.





5.





Dulce ridens, dulce loquens,[5]

se afeita las piernas hasta que relucen

como un colmillo de mamut petrificado.





6.





Cuando con su laúd Corina canta[6]

ni las palabras ni la música le pertenecen;

nada más el cabello largo que le roza

la cara, solamente la canción

de la seda sobre sus rodillas

y estas

se acomodan en un abrir y cerrar de ojos.



En el aire, temblorosa e insatisfecha ante

una puerta abierta, jaula de jaulas,

decinos, pájaro, vos, máquina trágica—

¿esto es el fertilisante douleur[7]? inmovilizada

por el amor, para vos el único acto natural,

¿estás mejor afilada

para violar los secretos de la bóveda? Nuera, ¿La Naturaleza

te mostró los libros de cuentas

que los hijos de ella no vieron nunca?





7.





“Contar en este mundo incierto con algún refugio

que no pueda ser destruido, es

de importancia primordial.”[8]

                                                     Así escribió

una mujer, en parte valiente y en parte buena,

que peleó contra lo que comprendía en parte.

Pocos hombres alrededor hubieran o podrían haber hecho más,

de ahí que la catalogaran de arpía, alimaña y puta.





8.





“Todas ustedes se mueren a los quince”, dijo Diderot,

y se volvió en parte leyenda, en parte convención.

Sin embargo hay ojos incorrectos que sueñan

detrás de las ventanas nubladas de vapor.

Todo lo que pudimos haber sido,

todo lo que fuimos —fuego, lágrimas,

ingenio, gusto, ambición de mártir— agita

deliciosamente, como el recuerdo del adulterio que no fue,

el pecho agotado y fláccido de nuestra madurez.





9.





No que se haga bien,

pero ¿que por lo menos se haga? [9]¡Sí, pensá

en las posibilidades! U olvidate para siempre.

Este lujo de la niña precoz,

la inválida crónica de “el tiempo es oro”,—

Queridas, si pudiéramos,  ¿renunciaríamos a él?

Nuestra ruina resultó nuestra ventaja:

para nosotras el talento fue suficiente—

brillo en borradores y fragmentos.



No suspiren más, señoras.

El tiempo es macho

y en sus copas brinda por la belleza.

Aturdidas por la galantería, oímos

adular nuestras mediocridades,

la indolencia vista como abnegación,

la desidia, como intuición elegante,

se nos perdona cada lapsus, nuestro único crimen

es proyectar una sombra muy nítida

o romper directamente el molde.



Para eso, el aislamiento,

gas lacrimógeno, bombardeos de dolor.

A ese honor hay pocas aspirantes.





10.





Bueno,

tardó mucho en llegar, la que debe ser

más despiadada consigo misma que la historia.

Con la cabeza de lleno en el viento, la veo zambullirse

y atravesar de pecho la corriente,

atrayendo la luz

tan hermosa, al menos como cualquier chico

o helicóptero

suspendida, llegando,

sometiendo el aire con sus aspas finas

pero su carga

no será de promesas,

sino entregada

tangible

nuestra.





Notas de la traductora:



[1] Hace referencia a la sentencia “¡O tempora, o mores!” que acuñó Marco Tulio Cicerón en sus célebres  Catilinarias y que significa, aproximadamente, “¡Oh, tiempos!, ¡oh, costumbres!”.

[2] Forma latinizada de Boudica, reina guerrera de los icenos que acaudilló a varias tribus britanas durante el mayor levantamiento en Inglaterra contra la ocupación romana durante el reinado del emperador Nerón.

[3] Alude al final del poema "Au lecteur", de Charles Baudelaire: “Hypocrite lecteur!—mon semblable—mon frère!” (“¡Lector hipócrita!—mi semejante—¡mi hermano!”).

[4] Título de un poema de Emily Dickinson.

[5]  La frase es de Horacio, en su Oda XXII, “Integer Vitae”, y significa “riendo dulcemente, hablando dulcemente”.

[6] Título de un poema de Thomas Campion (1567–1620).

[7] Charles Baudelaire, “Un Mangeur d'opium”, en Les Paradis Artificiels (1860).

[8] Mary Wollstonecraft. Thoughts on the Education of Daughters (1787).

[9] En relación con la frase de Samuel Johnson “It is not done well; but you are surprised to find it done at all”.





Versión en castellano y notas de Sandra Toro







Snapshots of a daughter-in-law





1.



You, once a belle in Shreveport,

with henna-colored hair, skin like a peachbud,

still have your dresses copied from that time,

and play a Chopin prelude

called by Cortot: “Delicious recollections

float like perfume through the memory.”



Your mind now, moldering like wedding-cake,

heavy with useless experience, rich

with suspicion, rumor, fantasy,

crumbling to pieces under the knife-edge

of mere fact. In the prime of your life.



Nervy, glowering, your daughter

wipes the teaspoons, grows another way.





2.



Banging the coffee-pot into the sink

she hears the angels chiding, and looks out

past the raked gardens to the sloppy sky.

Only a week since They said: Have no patience.



The next time it was: Be insatiable.

Then: Save yourself; others you cannot save.

Sometimes she’s let the tapstream scald her arm,

a match burn to her thumbnail,

or held her hand above the kettle’s snout

right in the woolly steam. They are probably angels,

since nothing hurts her anymore, except

each morning’s grit blowing into her eyes.





3.



A thinking woman sleeps with monsters.

The beak that grips her, she becomes. And Nature,

that sprung-lidded, still commodious

steamer-trunk of tempora and mores

gets stuffed with it all:       the mildewed orange-flowers,

the female pills, the terrible breasts

of Boadicea beneath flat foxes’ heads and orchids.



Two handsome women, gripped in argument,

each proud, acute, subtle, I hear scream

across the cut glass and majolica

like Furies cornered from their prey:

The argument ad feminam, all the old knives

that have rusted in my back, I drive in yours,

ma semblable, ma soeur!





4.



Knowing themselves too well in one another:

their gifts no pure fruition, but a thorn,

the prick filed sharp against a hint of scorn…

Reading while waiting

for the iron to heat,

writing, My life had stood —a Loaded Gun—

in that Amherst pantry while the jellies boil and scum,

or, more often,

iron-eyed and beaked and purposed as a bird,

dusting everything on the whatnot every day of life.





5.



Dulce ridens, dulce loquens,

she shaves her legs until they gleam

like petrified mammoth-tusk.





6.



When to her lute Corinna sings

neither words nor music are her own;

only the long hair dipping

over her cheek, only the song

of silk against her knees

and these

adjusted in reflections of an eye.



Poised, trembling and unsatisfied, before

an unlocked door, that cage of cages,

tell us, you bird, you tragical machine—

is this fertilisante douleur? Pinned down

by love, for you the only natural action,

are you edged more keen

to prise the secrets of the vault? has Nature shown

her household books to you, daughter-in-law,

that her sons never saw?





7.



“To have in this uncertain world some stay

which cannot be undermined, is

of the utmost consequence.”



                                              Thus wrote

a woman, partly brave and partly good,

who fought with what she partly understood.

Few men about her would or could do more,

hence she was labeled harpy, shrew and whore.





8.



“You all die at fifteen,” said Diderot,

and turn part legend, part convention.

Still, eyes inaccurately dream

behind closed windows blankening with steam.

Deliciously, all that we might have been,

all that we were —fire, tears,

wit, taste, martyred ambition—

stirs like memory of refused adultery

the drained and flagging bosom of our middle years.







9.



           No that it is done well, but

that it is done at all? Yes, think

of the odds! or shrug them off forever.

This luxury of the precocious child,

Time’s precious chronic invalid,—

would we, darlings, resign it if we could?

Our blight has been our sinecure:

mere talent was enough for us—

glitter in fragments and rough drafts.



Sigh no more, ladies.

                                 Time is male

and in his cups drinks to the fair.

Bemused by gallantry, we hear

our mediocrities over-praised,

indolence read as abnegation,

slattern through styled intuition,

every lapse forgiven, our crime

only to cast too bold a shadow

or smash the mold straight off.



For that, solitary confinement,

tear gas, attrition shelling.

Few applicants for that honor.





10.



                                                         Well,

she’s long about her coming, who must be

more merciless to herself than history.

Her mind full to the wind, I see her plunge

breasted and glancing through the currents,

taking the light upon her

at least as beautiful as any boy

or helicopter,

                     poised, still coming,

her fine blades making the air wince

but her cargo

no promise then:

delivered

palpable

ours.









Adrienne Rich (1929, Baltimore / 2012, Santa Cruz, Estados Unidos de Norte América)

Traducción: Sandra Toro Smith

Fuente: http://el-placard.blogspot.com/

Imagen: Mahabahoo



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abril 28, 2019

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Feria del Libro



Irene Gruss


https://www.el-libro.org.ar/



El tiempo que demoras en terminar cada cosa

igual al de las cosas a medio hacer.

Nada perturba:

ni la conciencia ni la ensoñación de ver algo

hecho y cerrado.

A modo de hilván y a medias todo. 

Que un límite no cierre lo que no quieres cerrar: parece más vivo

lo inacabado. Allí el vestido sin doblar,

allí los hijos, idos; así un final, como un principio, entremezclado y sucio

de arena del reloj.

Así irresuelta, desparramado un eco, 

la brasa sin atizar. 



Poemas de Irene Gruss, aquí

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abril 25, 2019

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Reina María Rodríguez









Reina María Rodríguez




anochece






anochece sobre las tejas de Madrid

pero en las manos traigo la humedad

de las aguas del Báltico.

todavía húmedas,

frías,

me han quemado con esos verdes que no maduran.

es la travesía desde los ojos de los cisnes

tras una fruta opaca. anochece

y estoy tan cerca de tu cuerpo en una casa extraña

contra los pies que en la madera quieren frotar

una textura adormecida sobre un paisaje irreal

(me han devuelto a la conciencia las palabras

que no están donde sueño o donde miro

busco un sueño donde están las sensaciones

porque ya no hay nada que mirar)

y busco algo que querer antes que la noche

irrite mis párpados que sobre las aguas del Báltico

han bebido toda su humedad. porque también anochece

sin prisa sobre las tejas de Madrid y yo miro

por la abertura oblicua de mi piel

la tuya.







el retrato de un hombre joven (Dresde) 1521







sentado sobre un bloque de madera

ante un fondo caliente, rojo

está ebrio o está dormido

mientras yo trazo un círculo en el punto

de intersección con el eje central que constituye su ombligo

-igual que para el pecho o la cadera estrecha-

que traza también un eje con su pelvis y mi mano.

tengo un modelo señor

el tono claro de sus manos y la carta a punto de caer atrae mirada

la luminosa claridad de la camisa, el rostro

como una cúpula sobre la pirámide del tronco

que, dentro de una estructura formada por diagonales

me hace sentir su frialdad, las raras líneas

que le conceden una presencia inmediata

pero no es verdad. la cabeza que está modelada de adentro

hacia afuera donde resalta el retrato de un joven en madera

siguió en la galería de los Viejos Maestros.

su composición es sencillamente clásica

sólo el blanco luminoso hasta el negro de las botas

llena este cuadro de vida. tenemos ante nosotros a un joven

-que no es Durero- él ya se ha ido. y que consciente de sí mismo, yace

(pluma y pincel sobre fondo verde blanqueado y lavado)










abril 22, 2019

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Aino Huusko: "ya que nuestro motor anda con el espíritu santo..."



Aino Huusko





La mano y mitad de la espalda







Cuando caminamos te gusta

acogerme el medio de la espalda,

por un momento y adivinar

entre mis divisiones, tan marcadas

como pomos sobre los que descansas

tus manos con calma indecisa.



Cantamos baladas sentimentalmente pop

de memoria interpuesta, en diferentes idiomas; un destello inesperado

en el ojo de cerradura. Algo se movía allí. Te gusta,

que nada me sobresalta y después de mucho tiempo, eso me puso a reír.

Esta noche el latido de un reloj solitario se salió a través de unas rajas

poco impermeables y aunque mi péndulo no se paró,

tu compañía fue fácil; un bus en la hora pico como una cuna

de la humanidad, donde una mano alcanzándote no es del robo,

sino de un amigo, que jala mis contradicciones más cerca entre ellas

y dice: “ Mire, ahora” y “Érase siempre”.







Entra mugre







Cuelgo la ropa sucia directamente de una canasta húmeda.

Cuento la cantidad en kilos pasando la factura de mi mano derecha a la izquierda

(una prima un tanto reticente, sin mucho en común).

Barro el fino polvo de afuera diciendo, siéntase como en casa

y piso cada caca de perro con la que las flores florecen en las calles.

El espesor de las huellas se vuelve un tapete o un camino menos deambulado;

Me atrevo a dejar todos los traseros de la familia sin limpiar

y no separo la ropa de llevar de día de la de noche. Visto un olor acre,

como bosque tras un chaparrón, un lago hurgado;

patas arriba con el sedimento en el cielo. La mugre siempre se acomoda sola,

las apariencias entran. Nómbralas en desorden.







Viaje del ego







Horas y horas manejando

y ¿cómo seguir despierta?

El auto, a cacofonía de pop (*)

en la radio, conversaciones,

boletines noticiosos de un minuto

que se repiten ellos mismos como carcasas

segmentando el camino en que conducimos.



Veo, veo que veo

algunas canciones  para cantar,

unos altercados para el camino

burdos mareos de conducción y paradas ¡ya!

para mear. Mi querido copiloto,

estoy demasiado cansada

para discutir.



Difícil compañero

de viaje, no temas tomar

la desviación larga, perder

algo de tiempo o cambiar

el plan original de viaje.

Aun cuando el temor es uno

de tus atributos. No tenemos

prisa de llegar a ningún parte.



Manejar es divertido

y de turnos me mantienes

despierta y medio dormida.

Te necesito, aunque me las arreglaré

y conduzco despacio como un padre debería;

tu reflejo en la ventana.



Guardemos silencio, ganemos pescado.

Mira ese follaje otoñal, esa nevada,

ese lago resplandeciente y la cosecha:

Mezclémonos con esa hilera de camiones  que rezan

cavilemos sobre los vagabundos a pie.

Café por monedas; sus bien asadas personalidades.



Permanezcamos aquí, no necesitamos más gasolina

ya que nuestro motor anda con el espíritu santo.

Duerme cuando desees.

Porque tu carne no requiere disciplina,

sino gentileza.





(*) El auto, a cacofonía de pop..."El carro, a cacofonía de pop..." en el original








KÄSI JA PUOLISELKÄÄ





Kävellessämme sanoit tykkääväsi

laittaa käden keskelle selkääni.

Hetkeksi, tunnustellen kuoppaisuuteni

korostuneisuutta alleviivaten kahtiajakoisuuttani

kuin ovenkahvoja, joilla lepuuttaa kättään

tyynen päättämättömänä.



Lauloimme vaalenpunaista populaarimusiikkia

toistemme muistista ja eri kielillä: Avaimenreiän odottamaton välähdys.

Jokin siellä liikkui. Pidit siitä, ettei minua hätkähdyttänyt mikään

ja minua se hymyilitti pitkästä aikaa. Sinä yönä yksinäisen kellon raksutus

harhaili tiivistämättömistä raoista ulos ja vaikka heiluriliikkeeni ei pysähtynytkään,

seurassasi oli helppo olla: Ruuhkabussi kuin ihmiskunnan kehto,

missä kurottava käsi ei olekaan varkaan vaan ystävän,

joka vetää vastakohtaisuuuksiani yhteen ja sanoo: “Katso nyt” ja

“Olithan aina”.





Toinen puoli ruokaa





Pistän pyykkejä kuivumaan suoraan vettyneestä likapyykkikorista.

Lasken määrän kiloissa. Ojennan laskun oikeasta kädestä vasempaani

(se jäykkäliikkeinen serkku, ei paljon yhteistä).

Lakaisen hienojakoista hiekkaa kaduilta sisälle, sanon: ´Asettukaa taloksi´

ja astun joka koiran kakkaan, joiden takia kukat kukoistavat pientareilla.

Kengänjälkien tiheytymästä käypä matto tai uusi polku:

Jätän kaikki perheen pyllyt pyyhkimättä, sotken rättijärjestelmäni

enkä käytä erikseen yö- ja päivävaatteita.  Haisen väkevältä

kuin metsä armottoman rankkasateen jälkeen; järvi myllättynä,

ylösalaisin, pohjan kuonat taivaissa. Sakka laskee aina,

alkaa näennäisyydet. Nimeä ne ilman järjestelmää.






EGO TRIPPI





Miten pysyä virkeänä

pitkillä ajomatkoilla:

Auton elonääniä hukutetaan

pop radiolla, keskusteluilla,

minuutin tarkoilla uutislähetyksillä,

jotka toistavat itseään kuin maanteitä jaksottavat haaskat.



Laiva on lastattu

yhteislauluilla, reittiriidoilla,

bensan hintapäivityksillä

ja tahdittomilla vessahädillä.  Juuri nyt

en jaksaisi kinastella.

Rakas kartanlukija, nokittava

matkakumppanini, älä pelkää

pitkiä kiertoteitä, kaihda ajankulua

tai kumarra alkuperäistä matkasuunnitelmaa,

vaikka pelko onkin sinulle ominaista.



Matkanteko on mukavaa

ja sinä pidät minua vuoroin hereillä,

vuoroin puoliunessa. Minä tarvitsen sinua,

vaikka jaksan kyllä, ja ajan hiljaa,

olenhan isä; sinun ikkunaheijastuksesi.



Ollaan hiljaa, saadaan kalaa.

Katso tuota ruskaa, tuota lumisadetta,

tuota kimmeltävää järveä ja elonkorjuuta;

tämän valveunen kiitäviä sarjoja.



Liitytään rekkojen rukouspiiriin,

mietiskellään reissumiesten

ja kolikkokahvien ylipaahtunutta olemusta.

Ollaan tässä, ei tarvitse tankata,

käyhän moottorimme pyhällä hengellä

eikä meillä ole kiire mihinkään.



Nuku silloin

kun siltä tuntuu.

Koska kehosi ei tottele kuria,

vaan lempeyttä.








Aino Huusko (Nummela, Finlandia,1980). Poeta, traductora y curadora de eventos poéticos. Obtuvo una Maestría en Escritura de Poesía por la Universidad de Kingston en el Reino Unido (2012). Fundadora y curadora de “Howl” (Londres 2011) y “MUGRE” (Bogotá 2016), ambos una serie de eventos interdisclipinarios con poesía spoken word. Fue seleccionada como poeta en residencia en Aculco Radio de Londres en 2010, invitada al encuentro de VIII Jornadas Universitarias de Poesía de Bogotá y participó como jurador en el II Concurso Regional de Poesía y Cuentos de Alto Magdalena, en colaboracion con Universidad de Cundinamarca, (Colombia 2016 ). En 2015 presentó DIRT, su antología poética con fotografías de Linda Barck, publicado por la galería Andel31, de Copenhague, como parte de la exhibición “Good Works”. Sus poemas han sido incluidos en las antologías Loose Muse: Anthology of New Writing by Women (2013), publicada por Morgan’s Eye Press en Londres y Hallelujah Chorus 2012, publicada por la maestría de poesía de la Universidad de Kingston. En la actualidad se encuentra preparando la traducción de DIRT al español, su antología poética que será publicada en 2017. Su búsqueda es hacer la poesía más popular y accesible a nuevos públicos.




https://primerapaginarevista.com/2017/01/27/poesia-finlandesa-aino-huusko/

Imagen: Pintagram



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abril 21, 2019

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Gabriela Clara Pignataro



Gabriela Clara Pignataro

Mareo de invocación 


A la cascada


                    de jazmín


a la pregunta de los días


respondo: practico


el oficio silencioso


de invocar caballos.


                        Pude decir


decapiten esa estatua


vayamos a la guerra


daguen la fruta en la pared,


pero insisto en la lentitud


            permanezco


anzuelada a la furia del torrente


¿Quién vió


la casa incendiándose en el río?


La mueca perversa del dique


¿Quién contó


los zapatos en el pasto?


y no gritó


y se llenó la boca


y durmió sin sobresaltos


¿Cómo sobreviví


al verano de los camaleones?


Todos


me mostraron su faz infecta


el pliegue secreto


de su piel reversa


de amiguitos con escamas


¿Cómo resistí


a la implacable belleza


del llamado de mis muertos?


Invoqué caballos


día tras día


y no obedecieron


vinieron, sin doma


lo presentí perdida en la estepa


en el café negro de un bar del trópico


tuve la revelación, antes del fin del verano


ellos sabían mi nombre:


                         mi corazón es


la ola escondida


en la voz de una piedra


que dice hija quiebra


el bambú rompe el arco


desiste, descansa, destruye


toma la flecha


entonces, partí la caña en dos


la clavé en la tierra


resolví el trayecto


del disparo,


junté las manos


hundí la cabeza.





Para mí, a mis pies


la bala dorada


para los enemigos,


la flecha en la garganta.


Una tropilla oscura


cruza el río:


                         soy yo.


A mis espaldas


el fuego no deja nada,


tan sólo la marca reluciente


la cola del zorro,


el rastro de mi oficio.



Esta es la lanza 



Ahora


que la riestra de pólvora enemiga


encarama la calle


como maleza rastrera


que cuartea los malvones, desangra


y la savia alimenta a las hormigas,


como diente de marfil


en el cuello del magnate


como naufragio anunciado


por el servicio meteorológico


ahora,


que nuestros nombres han sido cantados


(tarde o temprano),


que el milagro sólo ocurre


a los mártires siempre limpios


dignos de la clave de su dogma


los premios y las condecoraciones


cabezas brillantes laureadas


resplandecientes


faros de poder


en esta galaxia de hambreados.





Ahora, soñamos


toda Roma en llamas


los cascos como plumas enardecidas


en la cola de un dragón demente


el humo, balconada de una vera del río


toda Birmania elevada


una falla de la selva, marea


azafrán atestando la milicia,


toda sierra maestra


es una mujer zacateca clareando


la mañana más luminosa


pasando la montaña de trenzas


y tapices sagrados,


ahora, que sabemos


que ni origen ni pecado ni cadena


ni costilla ni moisés ni talón:


todo el peso de la historia


la fábula constrictora


en la nuca de los pueblos,


la fusta del amo autoproclamado


repica bífida y serpentea


los lobos pierden su olfato


la boca del bosque se confunde


en pozos ciegos


dónde refulgen metales asesinos,


los perros amordazados en las casas


son alejados de su ancestro.





Ahora,


ésta es la lanza


la lengua molotov


la pupila en la espalda


el mapa dónde cae el horizonte


la renuncia al espejismo


el puma siempre oculto


el aguará solitario y sediento


la guerra contra el designio:


las naciones-cuerpo alimentarán


las naciones-espíritu


y así será


la supura cristalizada de los tesoros


el progreso prístino de las ideas


intocables


exclusivas


adelantadas dis tan cia d a s


entonces lejos, atrás, cercado


el parque de los magnolios


que portan la insurgencia del verano


perseguida


la bacteria de lo popular


que crece y se hace fuerte


en la memoria residual, latente.





En un valle de diestros


usaremos al revés las armas:


el desprecio que nos regalan


será la distancia ganada,


el tiempo de ventaja


en el pecho de nuestros caballos


cruzando la línea de fuego


con las crines intactas





ésta es la lanza


una anémona de helio


cruzando la noche en destellos


el cadáver de un satélite que late


un buen augurio


un presagio


a la velocidad de luz


que aún no se ve.





Vendrán las lluvias suaves


alguna vez.





Esta es la lanza.



De: "Dos Poemas", Ediciones Arroyo, Arroyo Leyes, Santa Fe



Escama piedra follaje *



I



Me dieron la palabra


                         escama


al nacer,


una hebilla brillante


sujeta el fino cabello


un leve estertor


                 de la luz,


          escama


        (es y no es)


arrastra el código


del cuerpo que abandona


para siempre


escama


el fin de la protección:


una superficie rosada


revela suave


el río seco,


                la herida.



II



Siempre tuve


esta vocación de piedra


          el golpe del agua


          el golpe del viento


          el ramalazo eléctrico


sobre mis costas,


podría mentir y decir


que no:


no hay jeroglíficos


en mis manos


no hay sangre en la raíz,


pero soy una gema


con vocación de piedra


no olvido la lava


                    ni la ceniza


ni al volcán insomne


que estampó en mi frente


la violencia de la vida





Refuljo


y tal vez la sombra


el nudo, la intemperie


se agiganten


en mi reflejo


y alguien grite o sienta pena


pero soy


una piedra en el desierto





                      ya nada me aterra.



III



300 gramos


pesa un corazón humano


y nada dice eso del follaje


que intento,


nada


de las magnolias bordadas


campo adentro


respiran


               inspiran


                                  respiran


se expanden


un corazón demasiado


grandes lluvias se aproximan


el mal de pecho


la luz mala de la carne


ese tajito


el perfume que se va


en cada cosa que pierdo


300 gramos y


¿qué hace el corazón


en estos tiempos?


Puebla


            un mar de autos


las ventanas


el desempleo de las horas


nos sorprende ante el caracol


o la mariposa,


atónitos


gramo a gramo músculos a músculo,


una mano sostiene


                          una valle húmedo


otra mano.





Qué se hace


                  qué se dice


la magnolia


insiste en su gesto luminoso:


abrirse


 en cada noche despiadada,


follaje, follaje, follaje,


bosque precario





el peso de mi cuerpo


el peso de mi amor


exacto


proporcional a la luz


la única encendida en todo el barrio,


esperándome.



*Próximos a publicarse en una antología.


Nací en el '85, una noche calurosa de octubre, en un sanatorio con nombre de continente helado. De ojos orientales y sangre italiana, pasé mi infancia en las horas lentas de un barrio de casa bajas y calles empedradas.
La casa dónde crecí en Floresta fue construida por mi padre y mi abuelo, así como los vestidos que llevaba y ensuciaba al trepar rampas eran cosidos por mi madre. Algo de esa insistencia obrera, analógica, manual, persiste a la hora de tocar las cosas. De abstraer imágenes del mundo.
La poesía apareció como una lanza, un experimento doloroso con el pasado, la muerte cercana. Una lanza de lado a lado, encendiendo la sangre también. Una pregunta sin respuesta a otras preguntas. Sólo imágenes de posibilidad.
Hoy puedo decir que soy docente, que llevo una actriz y una fotógrafa dentro, y a veces salen a jugar. Estudio Artes y Pedagogía. Confío en trabajar por los derechos y la poesía. Publiqué La última oleada se llevó todo menos esto (Editorial Subpoesía 2013), Eso que no se parte es una respuesta (Difusión Alterna, 2014), Muta (Nulu Bonsai, 2014), Floresta (LFS 2015), Esto pasa: Poesía en Buenos Aires (Llanto de Mudo 2015), Tundra (AñosLuz, 2018), Tranco cabelo, cai um raio (Benfazeja, 2018).

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abril 18, 2019

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Daniel Rafalovich


Daniel Rafalovich

Salem



Sonreía y su sonrisa
buscaba algún reparo.
(Quizás sepas
que sus manos de marfil
prohijaban una pócima blancuzca)
El espejo la arrullaba
en sueños sin hogueras
(Recuerdas: la espiral de los sueños
la caída infinita)
A veces canturreaba
en la hora de ensalmos
cuando las sombras
profanaban los rincones.
El imaginario de la aldea
colegía rituales o
con espantada mueca
paladeaba sus cópulas satánicas.
Ella, siempre, sonreía
y en su boca
la savia de mandrágora
estallaba en artificios seminales
que no cesan.



Daniel Rafalovich (1958, Santa Fe, Argentina)

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abril 17, 2019

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Francisca Aguirre



Francisca Aguirre


Desmesura



A Javier Statié



Dijo que no. Y el Tiempo se quedó sin tiempo.

Luego, la vida hizo una pausa

y todo pareció recomponerse

como esos acertijos infantiles

en los que sólo falta una palabra,

una palabra necesaria y rara.

Pero dijo que no. Cerró los labios

y escuchó el gorgoteo de las sílabas

luchando por vivir a la intemperie.

Dijo que no. Y el tiempo oyó el silencio.

Luego, la vida hizo una pausa.

Y todo fue distinto: el dolor fue

más cauto, más sensato,

la lujuria lloró en su madriguera.

Y el tiempo inauguró sus máscaras:

hubo un pequeño espanto en los rincones,

temblaron los espejos agobiados

defendiendo impotentes el azogue.

Los pájaros callaron esa tarde

y la luna brilló blanca y sin manchas.

Ardió la noche como vieja tea

con la absurda avaricia de la muerte,

con su luto distante y pegajoso,

y un rencor resabiado y carcomido

descargó como lluvia en el desierto.

Entonces, sólo entonces,

oyó a su corazón ladrando

y se volvió despacio a los espejos

y los vio tiritar con mucho frío

y pedir compasión desde su escarcha.

Y no supo qué hacer con tanta desmesura:

cerró los labios y escuchó al silencio.





Desde fuera.




Pero Ítaca está dentro, o no se alcanza.

¿Y quién querría descender al fondo

de un silencio más vasto que el océano?

Silencio son sus habitantes,

silencio y ojos hacia el mar.


Desde fuera

las aguas son caminos

desde la playa son sólo frontera.

¿Y quién sería el torpe navegante

que entraría en un puerto sin faro?


Desde fuera, los dioses nos contemplan.


Desde aquí, no hay un pecho

capaz de cobijarlos:

los dioses son palabras; con el silencio, mueren.

¿Alguna vez la isla fue distinta?


Quién lo puede saber desde el aturdimiento.

Sin palabras, sin dioses, Ítaca es sólo el mar.



Francisca Aguirre (1930, Alicante / 2019, Madrid, España)

abril 16, 2019

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Golgona Anghel



Golgona Anghel







No me interesa lo que


dicen los disidentes de la dictadura.


Pero confieso que me gustaban los chocolates Toblerone


que mi tía me traía en Navidad.


No creo en los presos políticos,


ni me impresionan los niños descalzos


que les muestran los dientes a las máquinas Minolta


de los turistas italianos.


No voy a pedir asilo.


Desconozco los avances


o retrocesos económicos de mi país.


Ya he hablado de Drácula lo bastante.


Ya he recogido fresas en Andalucía.


Ya he sido gitana, ya he sido puta.


No necesitan volver a preguntármelo.


Lo que me preocupa —y, eso, sí puede ser relevante


para el fin de la historia— es saber


cuándo fue que me transformé,


yo que era una loba solitaria,


en este caniche de apartamento que les habla ahora.